miércoles, 30 de abril de 2008

Eurídika reconstituta


Todavía te sigo en ciertas noches de insomnio.
Que piense en ti supone que existes, de algún modo
—en la escasa medida en que pueda alojarte
sin dar a tus facciones
hachazos de Procrustes.

sábado, 26 de abril de 2008

Words of Love (Beatlemania)


Phony beatlemania has bitten the dust, cantaban The Clash, pescadores en río turbio —y conscientes, pues no eran tontos, de que aun maldiciendo daban fe de su vasallaje (como aquella excusa boba de que a Glen Matlock, bajista original de los Sex Pistols, lo echaron del grupo por su mccartneísmo, en favor del obtuso Vicious).

Como los grupos que tocan en las verbenas (a los que homenajean en su Sargento), pero en otra octava, los Beatles fueron muchos grupos y ninguno: si no inventaron todo, como solía decir mi hermano, estuvieron peligrosamente cerca. Y ahí siguen, por doquier, here, there and everywhere: por ejemplo, en Esto no es música, la caja de sorpresas mejor trabada de los últimos tiempos —y en esta otra delicia, The Beatles as Musicians. Revolver through the Anthology, de Walter Everett. (La primera parte, hasta Rubber Soul, habrá que devorarla también cuando haya tiempo.)

El libro de Everett ofrece un análisis musicológico de cada una de las canciones del grupo, perspicaz y razonablemente técnico. No se puede decir que el libro supere las notas gratuitas de Alan Pollack en la Red —el listón había quedado tan alto que rozarlo ya es un logro.

El libro se abre con un desafío que me encantó, y traslado a los lectores del blog:

Sobre las letras de los Beatles se ha discurrido con bien durante treinta años. Sabemos que no hace falta un rompecabezas estilo fluido de conciencia de Lennon o un detallado estudio de personajes de McCartney para trabar una canción de los Beatles rica en palabras y significados singulares: hay más de 750 palabras distintas que aparecen en una (y sólo una) canción de los Beatles. Por ejemplo, el oyente avezado de los Beatles sabrá en qué canción en particular aparece cada una de estas palabras: "sympathize", "cows", "scarlet", "butterflies", "opaque", "lemonade", "darning", "poppies", "fuse", "tunstile", "handkerchief", "hogshead", "illusion", "bootlace", "snow-peaked", "velvet", "glimmering", "disease", "limousine" y "bellyful".

(Lo confieso: treinta años largos de Beatlemania y apruebo con un cinco raspado. ¿Y tú, amable lector? Por si anduvieras tan mal como yo, aquí va una de las difíciles:)




jueves, 24 de abril de 2008

Pervigilium Veneris


Entre hablar a la gente en esperanto y resignarse a soltar lo que esperan oír hay una tercera vía, no siempre practicable. Sucede que los cientovolanderos nos obstinamos en buscarla —y en días como hoy uno tiene la sensación de estar, al menos, cerca.

Hemos tocado esta mañana en el IES Alagón de Coria, dentro de las actividades del Día del Centro. En el repertorio andaban, bien revueltos, García Lorca, Machado, Seferis, Rubén Darío, el Príncipe de Beukelaer, Juan Ruiz, García Calvo, el Pervigilium Veneris y Nikos Cavadías. Aunque la mayor parte de las músicas eran nuestras, hemos cogido prestados algunos trapos de la música tradicional irlandesa, Javier Bergia, Theodorakis, Juan Luis Arcaz y Thanos Mikrútsikos.

La gente del centro ha sido encantadora, y el centro en sí, con 1.000 alumnos y más de 90 profesores, rebosaba a la vez vida y espacio. El equipo de sonido tenía sus más y sus menos, pero con paciencia y la ayuda paciente de Fernando, el profesor de música, ha sido posible enchufar y ecualizar todo: las dos guitarras, el bouzouki, los micros.

Hemos echado mucho de menos (o sea, que ha estado muy presente) al cientovolandero perdido, Rafa Herrera, que en su día se inventó este tipo de concierto-recital, en el que tal vez no conozcas las músicas, pero siempre hallarás algo familiar con que sorprenderte. Él y Luli dieron muchos conciertos por institutos de Madrid, allá por el 97. Ahora como entonces siempre causa impresión que te lances a cantar en latín o en griego (aunque sea griego moderno). Rescato de un concierto de entonces, en el Paraninfo de la Complutense madrileña, esta versión sabrosa del Pervigilium Veneris (la Velada de Venus): un enigmático poema de la Antigüedad tardía que celebra la llegada de la primavera y repasa algunas de las grandes historias de amor de la mitología.

Cantan Rafa y Luli y guitarrea (pienso; al menos en el punteo que aparece hacia el final) Juan Luis Arcaz, profesor de latín de la Complu y autor de la música. Va por ustedes. (Aquí, Arcaz explica, tan bien como suele, su creación.)

Pervigilium Veneris

Cras amet qui nunquam amavit quique amavit cras amet.

Ver novum, ver iam canorum, vere natus orbis est,
Vere concordant amores, vere nubunt alites
et nemus comam resolvit de maritis imbribus.

Cras amorum copulatrix inter umbras arborum
Implicat casas virentes de flagello myrteo
Cras Dione iura dicit fulta sublimi throno.

Cras amet qui numquam amavit quique amavit cras amet.

Ecce iam subter genestas explicant agni latus,
Quisque tutus quo tenetur coniugali foedere.
Subter umbras cum maritis ecce balantum greges:
Et canoras non tacere diva iussit alites.

Iam loquaces ore rauco stagna cygni perstrepunt:
Adsonat Terei puella subter umbram populi,
Ut putes motus amoris ore dici musico,
Et neges queri sororem de marito barbaro.

Cras amet qui numquam amavit quique amavit cras amet

Illa cantat, nos tacemus. Quando ver venit meum,
quando fiam uti chelidon, ut tacere desinam?
Perdidi Musam tacendo, nec me Phoebus respicit.
Sic Amyclas, cum tacerent, perdidit silentium.

Cras amet qui numquam amavit quique amavit cras amet.

Illa cantat, nos tacemus. Quando ver venit meum?

*
Quien amó y quien nunca ha amado que mañana empiece a amar.

Primavera nueva canta, nace el mundo ya otra vez,
primavera amores une, casa pájaros también,
la fronda suelta su pelo por su amante temporal.

La que los amores une entre sombras de árboles
con su látigo de mirto los vergeles atará.
Mañana sobre su trono Dione sube a legislar.

Quien amó y quien nunca ha amado que mañana empiece a amar.

Mira sobre la genista, que los toros se echan ya,
cada uno bien seguro de su lazo conyugal.
Con sus machos a la sombra las ovejas míralas
y a las aves cantarinas no hace la diosa callar.

Alborotan las lagunas roncos cisnes con su voz.
Y la amada de Tereo bajo el chopo deja oír
un cantar que más parece musical canto de amor
que las quejas de su hermana de un marido bárbaro.

Quien amó y quien nunca ha amado que mañana empiece a amar.

Ella canta y nos callamos. ¿Cuándo mi estación vendrá?
¿Cuándo cual la golondrina dejaré ya de callar?
Perdí mi musa al callarme y Febo no me mira más.
Así a Amiclas, al callarse, su silencio la perdió.

Quien amó y quien nunca ha amado que mañana empiece a amar.


(traducción de Rafael Herrera)





martes, 22 de abril de 2008

Soft Machine — Hope for Happiness


Puedo distinguirlo. Como el latido de una campana, una campanada clara y veraz; pero cuando se agrieta, el sonido es confuso. Así la dicha se vuelve falsa. Desde el Este, el sol fluye al Oeste, dejando una estela dorada. Mi corazón arde con el giro de la fortuna (la estela que alumbra mi ruta). Pasan los días y observo el cielo, mis ojos siempre al acecho. Vuelve el sol, aunque mi esperanza añora siempre las cosas que apuntan el resto. Arde el corazón del sol, gira la luz de la luna, las estrellas lo anuncian. Espero la dicha.

Las flores crecen salvajes, sólo para los niños. Hay color en su pujanza. Cuando creces, la esperanza colorea las cosas que nos deprimen. ¿Puedes distinguir ahora de qué consta la alegría? Es así como se encuentra realmente la dicha. Busca consejo, haz que te lo repitan dos y más veces cuantos te rodean. Arde el corazón del sol, gira la luz de la luna, las estrellas lo anuncian. Espero la dicha.

(Música y texto: Brian Hopper. Youtube tiene a veces estos remilgos: la mejor versión no se deja enlazar; tampoco ésta, que es más bien un medley, maravilloso por otra parte.)



domingo, 20 de abril de 2008

Pop progresivo: Caravan


Hay algo particularmente atractivo en las canciones pegadizas de artistas de vanguardia, que hallan placer en distanciarse del vulgo. Si en el peor de los casos puede tratarse de una concesión arrancada por managers y otros vendepatrias, o de una bajada estratégica de pantalones (mejor vivir de rodillas que morir de pie, que decía Haro Tecglen —ya habrá tiempo de levantarse), en los mejores se adivina que el artista torturado ha tenido, tal erección mañanera, un ataque de buena sombra y no ha querido resistirse a seguirle el juego.

En el mundillo del rock progresivo, los de la onda Canterbury han sido siempre los mejor humorados y proclives al pop: en especial, los pilotos de la Soft Machine (Robert Wyatt, Kevin Ayers) y Caravan. La voz del cantante y bajista de Caravan, Richard Sinclair, habría que declararla patrimonio de la humanidad. ¿Es posible sonar más cool & British?

Fue en un campo de golf:
me fijé en una chica del golf
vestida de polivinilo
que vendía tacitas de té.
Me preguntó: «¿Quieres una?»,
me lo dijo con un mohín:
«por tres peniques te sirvo
una llena hasta los topes».

Tuve, pues, que tomar una
y de hecho pedí tres
para poder observarla;
se veía que yo le gustaba
y más tarde, en el campo de golf,
tras beberme el té,
empezaron a llover pelotas
y ella vino en mi auxilio.

Se llamaba Pat
y nos sentamos bajo un árbol.
Me dio un beso,
paseamos (hacía buen día)
los dos juntos.
En el campo de golf
hablamos en morse.



sábado, 19 de abril de 2008

Tradiciones griegas: Homero


De niños le llevábamos al padre
un vaso que sangraba espesa témpera
diciéndole que era tomate bueno
—y él que se lo bebía, y nos pensábamos
qué espesamente dulces sus palabras
cuando nos recitaba al buen Homero.

(Retorno a los columpios)

*

Un empeño primaveral: dar forma castellana a las tradiciones populares griegas recogidas en su libro Paradoseis (1904) por Nicolaos G. Politis, el padre de estos estudios en la Grecia moderna. Lo pensamos, hace tanto, la bella Melusina y yo, y hoy que llueve parece un buen día para botar el barco.

El libro se abre con un apartado de Historias viejas: por un paisaje de ruinas selectas desfilan Homero, los guerreros de Maratón y mi tocayo el macedonio. ¿Abrimos juego? Allá vamos.

1. HISTORIAS VIEJAS

1. Homero. Homero nació en Pitió y vivió en Volissó. Tenía su escuela cerca de la fuente de Pasiá, a una hora de distancia de Castro, cerca de la playa. Allí se encuentra aún hoy el sitio donde se sentaba, y alrededor estaban tallados en la roca los asientos de sus discípulos. Fue a Anavató y cantó allí, y cuando murió lo enterraron en Cardomila —pero ahora la tumba se derrumbó, no hace muchos años.


Daskalópetra: la piedra del Maestro

2. Homero. Homero subió una vez al monte más alto de Quíos, el Ai-Lia. Cuando bajaba, llegó a un lugar donde había un barranco y peñascos, y no pudo bajar erguido, así que descendió en cuclillas. Desde entonces a ese sitio lo llaman Colosirtis (Arrastraculos). [Quíos.]

viernes, 18 de abril de 2008

Círculo abierto


Hay quien odia la palabra, pero yo la doy por buena. Pagano evoca los campos, los pagos. Nos recuerda que el monótono-teísmo vino del centro del Poder y tardó lo suyo en extender sus sucedáneos. Como en los comics de Astérix, hubo siempre una aldea irreductible. Todo lo que aún permanece vivo dentro del folklore es anterior al cristianismo. Lo mismo ocurre con todo lo que está vivo todavía en nosotros (Émile Cioran).


lunes, 14 de abril de 2008

No se pierde la fe


No se pierde la fe. Se va a otra parte
(no muy lejos) y allí teje de nuevo
su red fantasmagórica en que acaso
caigamos para alzarnos por resorte
o quedarnos ya quietos, donde pueda
clavarnos su aguijón definitivo.

Ingrávido negocio el de estar vivo,
dar vuelta a la manzana y a la rueda,
pendientes como agujas de algún norte
que es doble imprescindible del fracaso;
nacer por fin (soy cisne) de este huevo
para caer (hola, sartén) con arte.



domingo, 13 de abril de 2008

Sucre


Como el tiempo, las circunstancias se repiten:

Hay días buenos y malos
y están los días que llueve
y se nos rompe algo leve
que ya nadie va a arreglar.

En junio hará tres años desde que acepté las funciones de secretario de mi instituto. Sabía, en abstracto, a qué me enfrentaba —por saber, hasta sabía lo inútil que es hacerse idea de un alud antes de que te caiga encima. Han pasado ya las canalladas, traiciones, anónimos y abajo firmantes. Hay un informe oficial (con una ortografía y sintaxis que sonrojarían a un alumno de ESO) que echa por tierra la gestión de nuestro equipo. Básicamente, nos acusan de no habernos entendido con quien nunca quiso entenderse con nosotros. Estoy, luciferinamente, por deducir que el suspenso que nos pone Quien Puede demuestra que algo bueno habremos hecho. Gracias, pues. Enhorabuena (y un terroncino de azúcar) al caballo ganador.

viernes, 11 de abril de 2008

Agua sin sueño


Hay que renunciar, de una vez, a hacer ciencia, me dijo. Supongo que si hubiera estado a punto de lograr una vacuna (siquiera informática), o al menos un sólido teorema, mi fe no se habría resentido. Embarcado en tercera (eso que llaman las ciencias sociales), no le costó mucho invitarme al naufragio.

Vuelvo ahora a mi tesis doctoral, abandonada desde hace un lustro, y la encuentro tan superflua como antes, pero amena y bien dispuesta. Como suele suceder, los ratitos mejores son apartes, digresiones, notas al pie. Ésta, por ejemplo, a propósito de las lamias marinas:
La asociación del sexo femenino con el mar es moneda común: cf. por ejemplo el refrán «más ata» (o «más tira») «pelo de coño que maroma de barco» o el chiste misógino: «¿En qué se diferencian las mujeres de las focas? En que unas tienen bigotes y huelen a pescado, y las otras... viven en el mar». Almeja es metáfora vulgar para la vulva: cuando ésta está poco aseada, se dice que a la mujer «le canta la almeja». El diccionario de Seco sanciona el uso metafórico y cita al respecto a Juan Marsé: «Hace mucho tiempo, alguien descubrió el refugio y nos espió desde el vestuario. Seguramente una catequista, la almeja le cantaba a incienso, la tuve sentada en mis narices» (Seco, Andrés y Ramos 1999 s.v. almeja). En un mito wichí o mataco se dice que en tiempos remotos las mujeres «comían el pescado con la boca de arriba, pero antes lo mascaban con la boca de abajo» (Juárez 1998). La comparación de la vulva con los moluscos se asoma a la poesía literaria en una curiosa composición de Rubén Darío: «el peludo cangrejo tiene espinas de rosa / y los moluscos reminiscencias de mujeres» (Otros poemas. XI. «Filosofía»). Por magia simpática (otra forma de metáfora), pescados y moluscos tienen fama popular de afrodisíacos.



miércoles, 9 de abril de 2008

martes, 8 de abril de 2008

Nunca te dije


La Red es un ejercicio de memoria. En vez de despertarnos, ir desprendiéndonos del sueño, emergen cada vez más detalles que habíamos olvidado, imágenes que no creímos volver a ver. Gracias a Juan Alberto Arteche y su Música sin fin, vuelvo a ese momento (dieciocho añitos tuvieron la culpa) en que tropecé por primera vez con Javier Bergia y su Nunca te dije. Había olvidado la coda caribeña, y en cambio la introducción más o menos casual (una historia tan triste que se da la vuelta) me ha perseguido todos estos años. Pienso que Bergia era todavía un músico pop, con ese guitarrista vertiginoso, como kingcrimsoniano, que duplica sin error los arreglos del disco (lástima que no se lance a un solo de veras en la parte final, que tanto lo pide). Hay algo desmañado y sin embargo industrioso en la manera de presentarse de Bergia, cierta estética de la catástrofe que me recuerda a Breton (el placer de hacerse servir, por ejemplo, una demolición al plátano). Para este mes de abril nos anuncia novedades del pasado: una antología. Voy pidiendo número.


domingo, 6 de abril de 2008

Hojas del árbol caídas


Tocamos el día 2 en mi instituto, con ocasión del Día del Centro. No fue un buen concierto, pero un árbol no es flor de un día, y hasta en los peores hay una astilla aprovechable. He editado el solo de flauta de Esto es un rescate, y me alegra saber que queda aquí, medicina de este día que debería haber sido festivo, pero.



sábado, 5 de abril de 2008

Cigüeña en Zamora


Quizá debería medir mis palabras. Dije, en aquel foro bullicioso, que los trolls pasaban y los asiduos permanecíamos; no pasó una semana y ya me iba. Luego indiqué que, al menos, tendría ahora tiempo para leer y reflexionar —y desde entonces me llueven toda clase de incordios y urgentes encargos, esos que Berry llamaba asuntos homínidos.

Respondo, al menos, a Anne Hélene (¡encantado!), que andaba buscando un poema de Iris Murdoch, traducido por García Calvo en el libro de éste Uno o dos en 23 sitios y más. Los libros del maestro se pueden encargar directamente en la editorial familiar, Lucina, donde le atienden y sirven a uno con amabilidad y diligencia asombrosas. El teléfono (y fax) es el 980 530910

La versión del poema de Murdoch dice así:

JOHN VE UNA CIGÜEÑA EN ZAMORA

Al salir entre tranquila gente de la misa,
vio una cigüeña repentina
de su nido volar sobre una casa
—el cielo tan azul, tan blanca el ave—,
suceso acostumbrado para aquellas gentes:
él, de pura sorpresa, se quitó el sombrero,
se paró allí y abrió de par en par los brazos,
dejando que la gente le pasara
por uno y otro lado,
atento a nada más que a un vuelo de cigüeña.

Ahora (en el museo),
sobre una tapicería negra
ese gesto de gozo
tan absolutamente tú.


*


Añado otra cigüeña popular: Eliseo Parra, impresionante.



martes, 1 de abril de 2008

Eternidades


La eterna vigilia da mucho de sí. Historias, por ejemplo. En la mitología griega se cuenta que Lamia, una princesa africana, tuvo amores con Zeus. La insufrible Hera hizo que perdiera a todos sus hijos y que viviera desde entonces insomne, penando por ellos. En El Señor de los Anillos, de Tolkien, el malvado Sauron es «el ojo sin párpado», que nunca cesa de observar el mundo, tramando su ruina. En Funes el memorioso, de Borges, «una larga metáfora del insomnio», el protagonista, tras un accidente que lo deja tullido, vive recluido en la oscuridad, incapaz de olvidar lo que percibe o piensa.

En una ocasión, al final de una fiesta, viví de forma inolvidable esta idea fija, desplazada en mortal tan efímero. Todos se habían ido a dormir, pero yo era incapaz no ya de conciliar, sino de concebir el sueño. En la tenebrosa lucidez del momento, me identificaba con el Judío Errante o algún otro inmortal desdichado (todos máscaras mías). Cualquiera de los objetos de la cocina me parecía un artefacto milenario, prehistórico —como si hubiera levantado un velo, más allá de las formas novedosas intuía la vejez inhumana, abominable, de las materias. El cuerpo, que poco antes volaba como una cometa, me parecía ahora un grumo de pasta o de plomo.

Una aspirina (divino placebo) me sacó de aquella locura, pero el recuerdo exigía un ex-voto. Va por ustedes.


THE DARK SIDE OF THE MOON

And all that is now
but the sun is eclipsed by the moon

Apenas hago pie. La certidumbre,
feliz ave de presa, me abandona:
calado hasta la mínima neurona,
el péndulo que sube hasta la cumbre

me lleva ya de vuelta hasta la lumbre
donde la luz astral se desmorona.
Un ángel me retira la corona.
De pronto siento sed, y la costumbre

del mundo me parece deseable.
Anhelo reposar en lo mundano,
salir sin un traspiés del Otro Lado

...y empieza la vigilia interminable,
la carne basta y sólida, lo humano:
la noche sin ensueño del soldado.

(Devocionario pop)