viernes, 2 de noviembre de 2012

Epitafio


Se podía comer en su memoria. 
Tan limpio era el recuerdo que dejaba. 
Por ser sólo veraz fue también bueno 
y amado de los dioses bienhadados 
por sana su costumbre de ignorarlos. 

Tan limpio era aquel musgo de su boca 
ardiente en versos líquidos y amargos 
que la misma derrota le vencía 
con pena de vencerlo y derrotarlo. 

Que peces le crecían en los cuencos 
vacíos de esperanza de las manos 
y panes maduraban en su tumba 
cocidos con tan sólo abandonarlos. 

La mariposa muere mientras gustas 
el polvo delicado de sus alas. 
Sal ya de mi memoria, oh tú, viajero. 
Tras estos versos, mira, ya no hay nada.

(Retorno a los columpios)


18 comentarios:

Director Wilkins dijo...

Bellísimo. Gracias.

Gharghi dijo...

Muy en tono con el maestro.

Anónimo dijo...

versos pulcros, ideas profundas y palabras verdaderas... ¿que mas se puede pedir?

Luis dijo...

"y nada queda salvo el goce impío de la razón cayendo en su helado e inefable vacío"
Octavio Paz, conocido no-poeta (si no hay poesía, tampoco puede haber realmente poetas, ¿no?) y ensayista (a falta de mejores noticias, el ensayo todavía está vivo) no-mexicano (Mexico sí que no existe de ninguna de las maneras)

Ana dijo...

Alguien tan sagaz, lúcido e inteligente se merece versos como estos que has escrito y muchos más. Agustín desenmascaró el poder como nadie y esto siempre es absolutamente necesario.
Una pena que no desenmascarase también el poder que tendría, si llegase a "gobernar", esa acracia que tanto promete gracias a que no se ha hecho realidad y puede seguir siendo imaginada como una especie de arcadia prometida por tantos y tantos jóvenes de 86 años como él y como tú. En vez de criticarla como se merece, porque también es siempre necesario, se convirtió en su pregonero, ocultando sus jeremiadas ante los "pregoneados" (carne fresca juvenil, siempre más susceptible y todavía no moldeada del todo) gracias a esa inteligencia verdaderamente exquisita con la que estaba dotado.

Dejando aparte la poesía, no recuerdo haber leído nada de él que no llevase la palabra dinero escrita por alguna parte. Algunos considerarían pet hates tan constantes como una obsesión pero esto es imposible saberlo.

Sea como sea, sin duda alguna se le recordará

Al59 dijo...

En la biografía de Timothy Leary, que estuve leyendo este verano, encontré una cosa que decía TL de sí mismo, y que se aplica también a AGC: que cada cual tuvo el Timothy Leary que se merecía. Así con Agustín: los grandes, como Savater o García Gual, han reconocido todos su valía como pensador, filólogo o poeta, a veces desde una discrepancia considerable; mientras que los creídos hablan con displicencia de su pensamiento confuso, y los que nunca le leyeron o escucharon con una mínima atención tratan de reducirle de un modo u otro a un personaje grotesco, que es todo lo que han sido capaces de ver en él.

También los que le apreciábamos hemos tomado de él solo lo que supimos procesar, poco o mucho. A mí hay muchas zonas de su producción que me resultan inaccesibles, y que en cambio hacen las delicias de mi tocayo Rivero, el gran Maño. He tenido la suerte en cambio de disfrutar intensamente una parte de su poesía, y algo he seguido también de sus indagaciones gramaticales y sus avisos para el derrumbe.

La huella o herencia que deja el maestro no hay que buscarla en ningún futuro más o menos remoto: a su ejemplo se debe, por ejemplo, el renacer actual de la versión rítmica de los clásicos grecolatinos, que practican hoy con tino Rafael Herrera, Vicente Cristóbal o Juan Manuel Rodríguez Tobal. Y la huella de su poesía se ve sin dificultad en la obra de Miguel Ángel Velasco (otra pérdida enorme) y en la de su querida Isabel Escudero, además de en la estupenda que generan, por ejemplo, los amigos de las Aguas, y que no ha visto aún la luz pública.

Ana dijo...

Lo que dijo Timothy Leary se puede aplicar a García Calvo y a practicamente todo. No parece entonces una cita bien traída. Sobre el García Calvo escritor y poeta, cada cual tiene el suyo y poco o nada se puede decir a la descripción que has hecho del tuyo propio.

Sobre el García Calvo persona sí se podría hablar bastante. Creo que no supo navegar las aguas que hay entre un ascetismo de anacoreta rechazable por principio y las servidumbres del circo político-cultural en que, a su modo y manera, participó hasta el final. Claro que, ¿quién sabe nadar entre esos dos cocodrilos?. Yo no he encontrado a nadie y sería imposible acusarle de nada. Cuando las exigencias son tan altas solo queda fracasar y cuando son tan bajas, como le ocurre a la mayor parte de la gente, solo queda, en el mejor de los casos, hacer el tonto.

Al ritmo que vamos, dentro de no muchos siglos el homo sapiens habrá desaparecido (esperemos que por evolución o salto hacia otra especie) y nosotros seremos como mucho objeto de curiosidad de los arqueólogos de esa nueva civilización. Mientras ese momento llega, las inteligencias fuertes como García Calvo siempre permanecerán de un modo u otro entre nosotros

Al59 dijo...

En los casos en los que se constata un arco de valoraciones tan amplio, se observa mejor lo que sugiere Leary. En algunos retratos, uno reconoce tan poco al Agustín que leyó y trató ('anarquista de derechas' que 'pontifica en los cafés', de 'pensamiento confuso', divo precursor de no sé qué modas) que, descartado el delirio, solo cabe pensar que la mirada resbala por lo mirado como por un aceitoso espejo.

En cualquier caso, lo que a nombre de AGC, o a su pesar, nos queda es tanto y tan sugestivo que seguirá dando vueltas se quiera o no. Es de suponer que pasado este vendaval de opiniones mortuorias, en que han vuelto a hacerle caso los que llevaban toda la vida ignorándole a conciencia, nos seguirá interesando a los que ya nos interesaba, y quizá a alguno más que lo haya descubierto a través de este bosque de necrológicas.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Un poema profundamente hermoso, para una ocasión tan luctuosa. Al igual que la admiración, toca ahora compartir el pesar, y te envidio haberle conocido más que yo.
Un abrazo.

S. dijo...

Yo soy de los que nunca lo leyeron o escucharon. Para alguien de ciencias e ignorante como uno, AGC era un auténtico desconocido. Fui sabiendo de él, un poco, por ti. Algo de verdad debía de haber en aquella trama de afectos. Al enterarme, en lo primero que pensé fue en Al59. Lo siento mucho, Alejandro.

Ana dijo...

El García Calvo grotesco de pensamiento confuso es un enemigo que has creado tú mismo y con el que yo no tengo nada que ver. Esas cosas las habrán dicho otros pero no yo. Habla con ellos entonces.

Ser anarquista de derechas es lo mínimo que se puede ser si se tiene inteligencia y no quieres quedarte atrapado en una patética izquierda, una rechazable de veras derecha o un centro que resulta risible hasta más no poder. De todos modos, esa postura política es solo el principio y hay que superarla también. Él nunca lo hizo.

García Calvo no solo pontificaba en cafés, lo hacía en la calle, en programas de radio (esto hace ya bastantes años, es cierto), en conferencias (vivo en provincias pero al menos a una de ellas pude asistir porque el llegó hasta un lugar tan improbable como el que vivo)... Su inteligencia es compleja y fuerte pero sus mensajes eran siempre simples: "lo bueno es bueno", "el dinero lo corrompe todo"... No hablaba nunca del día después del advenimiento de una hipotética civilización sin dinero-dios-padre salvo para decir que sería fantástico, no para recordar qué nuevos delirios poblarían ese mundo. Tampoco mencionaba cómo administrarían sus asuntos y sus quereres unos individuos que llegan a este mundo, como cualquier otro mamífero, a través de una vagina. Esa muy desagradable tarea, por ser radicalmente injusta desde la misma base, la hacen ahora otros (padres, gobierno, iglesia... los de siempre) normalmente metiendo la pata y alguna que otra vez acertando.

García Calvo, como tantos otros, se dio a sí mismo el papel de ministro del porvenir, cantando mientras tanto el tango "que el mundo fue y será una porquería ya lo sé, en el 506 y en el 2000 también" pero con una letra mucho más fina, adaptada a la mucha altura que realmente tenía. De sibaritas de la política está el mundo lleno y él, a pesar de tener un intelecto muy por encima del resto, se apuntó a esa cuadrilla.

Sí, ya sé, ya sé... el también llegó a este mundo atravesando una vagina pero es que nunca demostró querer limpiar el aceite de su propio espejo a pesar de que era plenamente consciente de él. Sus versos bien lo decían: "Yo soy el acto de quebrar la esencia:yo soy el que no soy" y acertó plenamente pero nunca quiso conceder a los demás que también ellos son los que no son. El dinero "puedelo-todo-(menos-a-el)" que aparecía en casi cualquier cosa que escribiese era el reverso de ese paraíso laico en el que siempre creyó, donde lo bueno es bueno y la gente no se interesa en cosas espurias. Nunca supo salir de esa idea, parida por sus buenos deseos pero que, finalmente, le parió a él mismo.

Al59 dijo...

Resumiendo: no. No tengo el copyright de la caricatura (que sí circula profusamente), no es pontificar lo que hacía AGC (el verbo lo ha usado Villena, en una de las mortuorias más hipócritas de estos días) y no serían tan sencillos sus mensajes cuando tan malamente los han comprendido los que estos días emiten desde las alturas un juicio más o menos displicente sobre los mismos. Más bien se podría recordar aquello de Juan Panadero:

Mi canto, si se propone,
puede hacer del agua clara
un mar de complicaciones.

Si alguna evolución hubo en el discurso de Agustín fue siempre hacia enfatizar la contradicción y matizar los mensajes en que otros querían resumirle. En ese sentido, la lectura de las tertulias de los últimos años resulta muy aconsejable.

Ana dijo...

La gente entiende lo que quiere entender y eso, en este caso, no afecta a la complejidad o simpleza de los mensajes de García Calvo. Tu argumento se cae por su propio peso. Su cerebro admitía gasolina del más alto octanaje y muchos de sus versos están a esa altura pero el personaje público que terminó creando, queriendo o no, era una cosa bien distinta.

Tú ahora cuidas su altar, por ejemplo, no dialogando sobre lo dicho por mí y volviendo a mencionar juicios de otros que no están aquí para defenderse, lo único que parece preocuparte pero si tienes inteligencia, evolucionarás y empezarás a ver las cosas de un modo distinto (si no la tienes, felicidades, nunca sufrirás ningún "manso tormento").

Recomiendas lecturas de García Calvo porque lo menos que se puede hacer si se habla de alguien como él es leerle pero ¿le has leído tú como persona? Yo a mis años ya he dejado de leer libros y solo leo personas (y nada mejor que acudir a los libros para encontrarlas. Ese es uno de los lugares donde más sitio hay para que se desplieguen a gusto). Aquí te he contado lo que me "contó" García Calvo a mí sin decirme nada nunca personalmente. Tú mantienes lazos afectivos distintos con él y no puedes decir ciertas cosas. Solo cuando el tiempo les pase una mano por encima a tus quereres podrás, con suerte, empezar a ver tu propio aceite.

Si tengo que elegir entre los santos de la religión y García Calvo yo me quedo con él con diferencia pero, ¿para qué quedarse con ningún santo? Mejor mandarlos a la basura a todos y quedarse con lo bueno que tengan

Termino con Ciorán

"No hay obra que no se vuelva contra su autor: el poema aplastará al poeta, el sistema al filósofo, el acontecimiento al hombre de acción... solo se salva quien sacrifica dones y talentos para que, liberado de su condición de hombre, pueda reposarse en el ser"

Al59 dijo...

En efecto: a mí no me interesa nada leer personas. Siempre me ha interesado más atender a lo que tengan que ofrecernos, en forma de razones u otras gracias, que proceder a un recuento y posterior juicio de sus bondades o miserias. De todas formas, me alegro de que me perdones la vida y me emplaces a alcanzar en el futuro tu envidiable capacidad en ese sentido.

Al59 dijo...

Por aportar algo que satisfará acaso a ambas posturas, tanto interesados en personas como desintersados en ellas, ojo a la carta con que García Calvo se despidió de su maestro Antonio Tovar, muerto en 1985.

Al59 dijo...

Nos traen a la memoria las gentes de las Aguas estas razones de la tertulia política del Ateneo. Y en verdad que son oportunas.

*El tratamiento de los muertos y la Memoria histórica:

Esto que está pasando con la conmemoración y la Memoria histórica de los fusilados, etc., todo esto tan caro que mueve tanto Dinero, lo único que está diciendo es que se está usando a los muertos
descaradamente para el movimiento del Capital como si fuera una
industria notablemente productiva entre las otras industrias. La
industria de los muertos es efectivamente productiva, mueve Dinero.

Precisamente la profusión de los Medios dedicados a la celebración lo está demostrando: cuanto tanto se gasta es porque tanto se cree que se está ganando. Los ponemos al servicio del Dinero, con la conmemoración los traemos a la Realidad, y la Realidad es la del Capital y no otra, con lo cual efectivamente los hacemos resucitar no a la vida, que eso
no se sabe lo que es, pero sí los hacemos resucitar al ser: porque el
Dinero está en esa relación inmediata con el alma, con el ser el que se es. Y esto es lo más inmediato, lo más doloroso también, que uno puede recibir cuando se comporta ante esto como no creyente en todo lo posible, cuando se ha desengañado de todas las ideas acerca de los muertos y demás.

*La memoria viva frente a la memoria histórica (muerta):

Hay dos memorias que se combaten entre sí, a las cuales se las
confunde bajo el nombre ‘memoria’. Lo de la Memoria histórica da la
muestra más extrema de cómo se quiere llegar a confundirnos; entre
Historia y memoria no cabe casamiento: Historia quiere decir la memoria reducida a fechas, a documentos, ésta es la memoria muerta. Y como no es eso todo lo que hay como memoria, hay una memoria viva que es la memoria que no sabe de qué precisamente es memoria y mucho menos sabe de cuándo es ni con precisión de dónde; es una memoria imprecisa
que nos asalta de vez en cuando (cuando más descuidados estamos) y nos hace vivir aquello, lo mismo si el resultado es que nos conmueve en un deliquio amoroso que si es que nos hace venir las lágrimas a los ojos estando solos; esa memoria demuestra su vida actual entre nosotros y es ésa a la que se mata cuando se la hace Historia.

*¿Qué hay que hacer con los muertos?:

Aquí se recomienda que se les deje la libertad de no ser lo que son
aprovechando ahora que están muertos precisamente, que es lo mismo que deseamos para cualquiera de nosotros los vivos: la libertad de no ser el que se es; y de esa manera, la posibilidad siempre abierta de aflorar en una memoria que no se cuenta, que no sabe de años, que no sabe de nombres propios. Lo que hay que hacer con los muertos es comérselos, que se digieran lo mejor posible y que a lo mejor puedan criar en nosotros algo del venenillo que ellos podían tener y que les hacía de vez en cuando hacer algo contra el Poder en la forma que el Poder tuviera en sus tiempos, para seguir nosotros haciendo en nuestros tiempos lo mismo que ellos hacían en los suyos, porque, después de todo, la guerra es la misma.

Unknown dijo...

Precioso poema. Gracias, Alejandro. Te paso, por si te interesa, una entrada sobre García Calvo de otro profesor traductor de clásicos.

Hasta algún concierto de CV.
Germán

Al59 dijo...

Gracias a ti, Germán. A ver si este diciembre o enero le damos al tema.