jueves, 24 de septiembre de 2015

No es nada personal


La gente se obsesiona con la muerte.
La miran de reojo, por si acaso
se da por aludida y al ocaso
acude a recetarnos nuestra suerte.

Mas ella ni siquiera se da cuenta.
¡Somos tantos!  Su aciaga lotería
hace girar con sórdida entropía
la rueda accidental que la alimenta.

Un pobre ser resbala, otro asesina;
aquel descubre, tras la nieve fina,
la traza impopular de una emboscada.

Todos juegan y el ganador no sabe
que el paso que ahora da será la llave
que cancele la puerta ya entornada.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Carta de ajuste

Una piececilla de la Orquesta Encantada, virtual ella, para abrir el curso. Algunos timbres son psicotrónicos, como diría mi compadre —pero la entraña del asunto es más bien medieval, con su obstinato, su cinco contra tres y su escala dórica. Y esa cosa que tienen las escalas menores arcaicas: que ni son alegres ni tristes, sino otra cosa, volandera e inmediata.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Menos Ítacas, Caperucita



Me parece mal que se evalúe la obra de un artista en función de sus opiniones políticas. Y peor aún cuando se reevalúa: o sea, se alaba a quien antes se denostó (pongamos, Isabel Coixet) o se degrada a quien antes se adoraba, simplemente porque ha dicho algo que nos gusta o enoja.

Sucede que a mí nunca me ha gustado Llach. En los años salvajes anteriores a Internet, oí hablar mucho de su Viatge a Ítaca y soñé con él: un disco de rock sinfónico (mi género favorito) sobre un poema magnífico de Cavafis. ¿Qué podía fallar?

Cuando lo escuché, mi decepción fue mayúscula. No solo la melodía principal recordaba, en vez de a Genesis o a Pink Floyd, al 'Vienen con alegría, Señor', sino que a la traducción parcial de Cavafis Llach le había añadido una segunda y tercera partes que revelaban su incomprensión absoluta del texto original. 

Bon viatge per als guerrers / que al seu poble són fidels: ¿qué tiene que ver esta patriotería belicosa con la historia de un héroe que deja atrás la guerra, con la historia de un superviviente que solo anhela reunirse en paz con su mujer y su hijo? Y que no llega a su isla en un barco lleno de guerreros, sino solo, después de haberlo perdido todo y de darse cuenta de que todo le sobraba, que no lo necesita para lo que aún tiene que hacer. Hacer de la Ítaca de Cavafis una imagen de la Tierra Prometida es, en suma, no haber entendido nada de ninguna de las dos.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Amor en quiebra



A la orilla de lo que no ha llegado, 
diviso la ocasión que se despide, 
el íntimo espejismo que me impide 
soplar el horizonte ya apagado. 

Anclado en la ilusión de lo logrado, 
lo que alcancé a guardar de mí se mide 
contra el descuido torpe que decide 
darlo todo por visto y archivado. 

Habiendo sido muchos, sobre todo 
uno ha sido el que duerme, indiferente 
a la suerte del sueño en este mundo. 

Todo es nada, repito, y hallo el modo 
de ocultar mi dolor en la corriente 
que derrama en lo obvio lo profundo.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Allá donde se cruzan los caminos


Now the crossroads is a site with universal spooky impications. To the religious imagination it can appear not as a random juncture of paths but as a place where roads purposely converge: in Egyptian such an intersection is basic to the concept of 'city', of which the glyph, neywet, shows a crossroads. This may explain the weird feeling associated with a desolate crossroads far from any town — it's like a city center without a city, roads converging on Nowhere, or perhaps on the Invisible.

(J. Rabinowitz, The Rotting Goddess, pp. 37-38.)