
La culpa fue de Led Zeppelin. Por hacerlo tan bien, se entiende. Hay aciertos que cuestan un mundo. Con
Dazed and confused (oportunamente
afanada al trovador lisérgico Jake Holmes) crearon el patrón de la expedición blusera a los infiernos; más tarde, con
Since I've been loving you llevaron el blues llorón, en menor, a un clímax irrecuperable. El resultado es que cuando escuchas la misma idea, intentada con menos talento, te sientes inclinado a la inmisericordia.
No me fío de ti, ya oí / eso en algún lugar, y no / te lo has aprendido bien.
Gran parte del sabor del blues reside en el contraste entre la armonía, basada en los tres acordes mayores básicos, y la melodía, que insiste en las terceras menores de esos mismos acordes. En los blues construidos en menor, como
Summertime y
Since I've been loving you, ese contraste desaparece. Se conserva en cambio, y cobra casi todo el protagonismo, el de la quinta disminuida, ese venerable
diablillo. El resultado es una estilización algo morbosa, comparable a la que logran Triana cuando en vez de atizarte el Mi mayor tras el Fa, según los cánones flamencos, se sacan de la manga un inesperado y elegante mi menor. Es como si las terceras menores de la escala hubieran acabado doblegando a los acordes correspondientes, que obedecen y se dejan hacer.
Dazed and confused es otra cosa. La idea del bajón cobra aquí, sinestésicamente, entidad musical, mediante la línea de bajo que va descendiendo por semitonos, como en esos experimentos de hipnosis en que un mismo zumbido va bajando de frecuencia hasta dejar sofronizado al respetable. La letra original tenía su aquel (
me siento como un ratón y tú estás hecha una gata), pero la versión de Zeppelin, manteniendo el tono misógino, le añade un punto satánico, crowleyniano:
Mucha gente habla, pero muy poca sabe / que el alma femenina fue creada allá abajo.... En la versión pionera de Holmes, la parte cantada cae en un rasgueo confuso, que expresa bien el desaliento, la desorientación, el fin petardero de un mal viaje; en la de Page y Plant, más allá de la queja personal se conjuran las Furias, un despliegue ofensivo de las fuerzas ctónicas que deja al oyente patidifuso. Palabras mayores.