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viernes, 16 de septiembre de 2011

Cancioncilla (Antonio Hernández Marín)

El gato Dwalin a la mi ventana, ca. 1984

(Sólo para Dwalin.)

Senderos
de gatos,
senderos
de perros,
caminos
de hierba
cerrados,
espesos.
El niño
los anda
a veces.
El sueño
los hace
infinitos.
Senderos
que siguen
el hilo
de los
pensamientos,
extravíos
sin horas
dentro de
lo incierto.

¡Senderos
llenos de
silencio!
Sin almas
ni cuerpos.

Senderos
de gatos,
senderos
de perros.
...Senderos
que cruzan
los muertos.

(Antonio Hernández Marín, Cuaderno B, años 80).

domingo, 17 de diciembre de 2006

El rock de los gatos


No aquéllos del callejón que maullaban a gritos (?) en la canción de Sabino Méndez, sino Lindrus y Mina, estas dos gatas psicodélicas que fueron a parar a manos del cientovolandero Daniel, y cuyos primeros y segundos pasos por Danielandia documenta el vídeo. Lindrus, copo de carbón, es la mayor, heredada de Luli, que la adoptó en la lejana Alemania. Mina viene de Valdemanco, de familia salvaje pero bastante antropófila. La canción es danielera de principio a fin (menos el riff inicial, que yo aporté —pero bien podría ser de Dinarama + Alaska).

Íbamos andando
como se anda algunas veces.
Íbamos haciendo
lo que se hace cuando creces.
Íbamos contando
las semanas y los meses.
Íbamos contentos,
íbamos haciendo eses.

Quedar para vernos
por si entiendes lo que digo,
quedar por si acaso
nos hiciéramos amigos.
Quedar para vernos
y después irnos de bares.
Dejar que los sueños
nos lleven a otros lugares.

Y llegar sin darnos cuenta
a ese pequeño lugar
cuando es hora de marcharse
y nadie se quiere marchar,
cuando vuelan las palabras
que equivocas a tu falda
como un puente de baldosas
que se alzan del final
y el principio de las cosas.

Vernos en las fotos
y ver cómo hemos cambiado,
cambiar de costumbres,
cambiar de significado.
Quedar para luego
sin saber que hemos quedado,
comer en el suelo
de un jardín abandonado.

Y llegar sin darnos cuenta...

Se ha perdido el mundo
que llenaba cada tarde,
se ha acabado todo
y se ha marchado todo el mundo
y entre los recuerdos
que ahora son inolvidables
nada nos impide
dejar todo en un segundo.