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sábado, 29 de julio de 2006

Infierno y gloria


Sabrosos los sonetos coloquiales, casi canallas, de Giuseppe-Gioachino Belli, que traduce con su soltura habitual García Calvo en Lucina (47 sonetos romanescos, 2006). De propina, el maestro nos suelta uno que se olvidó de escribir el Belli. Allá va.

INFIERNO Y GLORIA

¿Qué mandangas me saca usté de infierno?
¿Que en un fuego sin fin, fray Venerando,
torrándome he de estar?: si sigo estando,
dónde ni cómo esté me importa un cuerno.

Bien sé cómo, en pellejo y fuero interno,
suelo hacerme a la pena siempre y cuando
cualquier dolor me toca ir aguantando:
que no hay dolor que sea sempiterno:

ya puede, echando palos a su lumbre,
Pedro Botero hacerme pepitoria:
nada. Todo lo puede la costumbre:

y, sin futuro ya, sin juez ni historia,
tras dos o tres milenios de quejumbre
acabaré sintiéndome en la gloria.