
Para Pepita Pulgarcita, ya sabe ella...
Con el debido respeto, siempre he pensado que las letras de las Grecas eran una porquería, pero el acompañamiento rockero que llevaban, fiero y lleno de matices, era magnífico. Ahora sigo pensado lo segundo: el cruce lolailo-underground de Te estoy amando locamente no tiene nada que envidiarle al Garrotín de los Smash, y en sentido estricto es una genialidad sin descendencia (el rollo de Veneno, Pata Negra, Martirio y los suyos es otra cosa: mucho blues y jazz, pero poco o nada de rock progresivo; Triana, Medina Azahara y los suyos, en cambio, son mortalmente serios, sin ese pellizco canalla indispensable para el potaje. Estopa son graciosos pero en otra onda. Sobre las primas de los Chichos, Camela, Melendi y demás, guardemos prudente silencio).
Pero es que ya no pienso lo primero. ¿Cómo resistirse a esta cuarteta del Achilipú, tan lograda que podría ser tradicional?:
Lloraba gotas de sangre
y las lágrimas bebía
por que no supiera nadie
lo que por ti padecía.
y las lágrimas bebía
por que no supiera nadie
lo que por ti padecía.