miércoles, 20 de junio de 2007

Aturdido y confuso


La culpa fue de Led Zeppelin. Por hacerlo tan bien, se entiende. Hay aciertos que cuestan un mundo. Con Dazed and confused (oportunamente afanada al trovador lisérgico Jake Holmes) crearon el patrón de la expedición blusera a los infiernos; más tarde, con Since I've been loving you llevaron el blues llorón, en menor, a un clímax irrecuperable. El resultado es que cuando escuchas la misma idea, intentada con menos talento, te sientes inclinado a la inmisericordia. No me fío de ti, ya oí / eso en algún lugar, y no / te lo has aprendido bien.

Gran parte del sabor del blues reside en el contraste entre la armonía, basada en los tres acordes mayores básicos, y la melodía, que insiste en las terceras menores de esos mismos acordes. En los blues construidos en menor, como Summertime y Since I've been loving you, ese contraste desaparece. Se conserva en cambio, y cobra casi todo el protagonismo, el de la quinta disminuida, ese venerable diablillo. El resultado es una estilización algo morbosa, comparable a la que logran Triana cuando en vez de atizarte el Mi mayor tras el Fa, según los cánones flamencos, se sacan de la manga un inesperado y elegante mi menor. Es como si las terceras menores de la escala hubieran acabado doblegando a los acordes correspondientes, que obedecen y se dejan hacer.

Dazed and confused es otra cosa. La idea del bajón cobra aquí, sinestésicamente, entidad musical, mediante la línea de bajo que va descendiendo por semitonos, como en esos experimentos de hipnosis en que un mismo zumbido va bajando de frecuencia hasta dejar sofronizado al respetable. La letra original tenía su aquel (me siento como un ratón y tú estás hecha una gata), pero la versión de Zeppelin, manteniendo el tono misógino, le añade un punto satánico, crowleyniano: Mucha gente habla, pero muy poca sabe / que el alma femenina fue creada allá abajo.... En la versión pionera de Holmes, la parte cantada cae en un rasgueo confuso, que expresa bien el desaliento, la desorientación, el fin petardero de un mal viaje; en la de Page y Plant, más allá de la queja personal se conjuran las Furias, un despliegue ofensivo de las fuerzas ctónicas que deja al oyente patidifuso. Palabras mayores.






lunes, 18 de junio de 2007

Frescor en lata


De entre las muchas canciones de Canned Heat, hay dos tan extraordinarias que no resulta abusivo cifrar en ellas su aportación al mundo. Si en On the road again hurgaron en las profundidades narcóticas del género, en Going up the country lograron echarlo a volar, ligero de equipaje, con esa flauta impagable que, en vez de clavar las blue notes, enfatiza despreocupadamente la tercera mayor.

Tras años considerando que este arreglo de flauta (que tan perfectamente complementa la voz de niño regordete de Wilson) traía el blues a territorio indio (o sea, hippie), sorprende descubrir que en realidad es un arcaísmo. Going up the country rehace Bull Doze Blues, un tema grabado en 1927 por Henry Thomas.

La letra del Blues del derribo no es gran cosa (sólo ese acierto enorme: If you don't believe I'm sinking, look what a hole I'm in), pero la melodía encantada de la flauta ya está ahí, interpretada con una variante de la flauta de Pan, las quills, que resultan ser el antepasado verde de la armónica. Helas:




Con tan buen material de partida, Canned Heat hizo importantes mejoras. El patrón travieso del bajo (de curiosas resonancias), la melodía de la voz (que se hermana con la flauta) y la nueva letra, hija (ella sí) del momento: Dejaré la ciudad. Voy campo arriba, donde el agua sabe a vino, donde puedes chapotear y estar eternamente borracho. Es un juego nuevo, y tengo ganas de jugarlo. Iremos donde nunca hemos estado. ¡Hasta podríamos salir de los Estados Unidos!

domingo, 17 de junio de 2007

Otra vez en la calle


El elemento metálico estaba, desde el principio, en el género, encriptado en la tensión de las cuerdas de acero, pero se hizo notorio cuando la armónica sustituyó a la flauta de Pan (pero ésa es otra historia, y habrá que contarla en otra parte; mañana, por ejemplo) y el bajo ferroviario empezó a propulsar el género hacia una apoteosis de músculo y grasa pantanosa, con irisaciones de slide y salpicaduras de varia especie. El pulso del cimbel erecto es también el de la máquina que avanza, reacuñando monedas y taladrando la palma de la mano.

Ese blues macho y urbano, en plan Mannish Boy, es el más previsible y zopenco, pero sin él no se entiende ni aprecia lo demás. Incluso la armonía simple de los doce compases (tónica, subdominante, tónica, dominante, subdominante, tónica), todo un trayecto si bien se mira, se simplifica en un único viaje a ninguna parte (mi sol la mi).

Llegado a ese punto, o uno se aburre mortalmente o entra en trance. On the road again (1968), de Canned Heat, invita decididamente a lo segundo. Ya he expresado mis reservas sobre las bodas de Lucille y Albert Hoffmann, pero si alguna vez el romance tuvo sentido, es en esta andanada lisérgico-cazurra, que comienza con una fiesta de armónicos-reflejos sobre un fondo hipnótico de vibración hindú. La voz de Alan Wilson seguramente tendrá precedentes, pero a mí me resulta siempre un desvío agradecísimo del canon machorro. La letra es tan sencilla e inequívoca que le cabe todo. Mi mamá me abandonó en la calle, y éste es mi primer viaje por la lluvia y la nieve. Uno se cansa de llorar, pero es lo que hay. Ten piedad, Señor, de mi hijo malvado —es hora de que el nene se las apañe como pueda.


sábado, 16 de junio de 2007

Un día, el sol dejará de alumbrarte


Como degustador de música sesentil y setentera, el empacho de improvisaciones interminables, más o menos psicodélicas, sobre base de blues ha estado a punto de indisponerme más de una vez contra el género en su conjunto, sin demasiados distingos entre los frutos, las raíces y el agüita sureña que las nutrió. Sin embargo, hay unos pocos blues excepcionales que siempre pasan la barrera. Éste, del primer disco de Jethro Tull, me sublivella. Añado que es una gozada ver a los músicos ya crecidillos volver sobre sus pasos —las nieves del tiempo van a tono con el fondo sapiencial y descreído del género. (Ojo a la portada proléptica: con oportuna caracterización, las melenas y barbas les hacían parecer, ya entonces, viejos prematuros —Jethro Tull o el eterno puer senex, niño que sabe latín y viejo reverdeciente).


viernes, 15 de junio de 2007

Love in vain


Una de las técnicas características de la poesía moderna es la eliminación de la anécdota. Se nos cuenta lo que pasa, pero no por qué. Un buen ejemplo es este clásico del blues, grabado por primera vez en 1937. Su autor tuvo una vida accidentada que se ha convertido en leyenda. De Robert Johnson (1911-1938), considerado el padre del blues, se ha dicho que aprendió a tocar la guitarra como alumno del mismísimo Diablo, con quien hizo un pacto en un polvoriento cruce de caminos. Murió muy joven tras apurar un trago de whiskey envenenado, que le había preparado con amoroso odio el dueño de un bar, después de enterarse de que Johnson se entendía mejor que él con su mujer…

Aunque Johnson apenas grabó 29 canciones, en un fonógrafo rudimentario y a cambio de unos pocos dólares, se ha convertido en una referencia fundamental de la música pop. Artistas como los Rolling Stones y Eric Clapton le tienen auténtica reverencia.

Lo que es más: la merece. En este blues melancólico, Love in vain, nos presenta una variante original de una situación eterna. Los amantes tienen que separarse, porque uno de los dos se va. Pero esta vez (contra lo habitual en estos casos) es ella la que ha hecho las maletas.

Aunque en los blues (como en el hip-hop) es frecuente que el hombre se presente como un gallo de pelea respondón, que presume de semental insaciable y camorrista de primera, aquí Johnson se doblega al sacrificio: acompaña a la muchacha hasta el tren, le lleva sus maletas, la ve partir y llora. Todo es claro y sencillo. Sólo al final hay un tropo, una metáfora (¡pero qué pedazo de imagen: the blue light was my blues / and the red light was my mind!).

Por supuesto, no sabemos por qué ella se va: y, para el caso, no importa. La anécdota sobra. Visto de otro modo, queda abierta a nuestra imaginación: ¿quizá es una mujer casada, como aquélla cuyo marido terminaría envenenando a Johnson? ¿Una mujer blanca, tal vez, o de clase social superior?

En cualquier caso, Johnson tiene el valor de colocarse en el lado débil de la relación, el que se queda en la estación viendo partir a la persona amada, congelado por la tristeza y abrasado por la rabia. La electricidad estática de la grabación recuerda el chispear de la lluvia, monótona e inconsolable.


jueves, 14 de junio de 2007

Bendito sea



Bendito sea el cabroncete de Minnesota, la madre que lo trajo y hasta los miramamolines que acaban de concederle el Premio Príncipe de Asturias. Con Dylan, resume Diego Manrique, las posibilidades del pop se abrieron: ningún tema ni técnica literaria fue en adelante tabú para los letristas. Se hizo posible (como pasa con tantas de Antonio Vega) emocionarte con una canción sin saber cómo ni de qué. Pero ésta de hoy no es del grupo hermético: como aquélla de los Pistones (Que el sol te dé / de lleno en la cara al amanecer), es una bendición tradicional con todas las de la ley. Ojalá que Dios siempre te bendiga y te guarde. / Ojalá que se cumplan tus menores deseos. / Ojalá que hagas siempre lo que puedas por otros / y les dejes hacer otro tanto por ti. La versión con The Band me trae el recuerdo de otro cabroncete; éste, amigo cercano (aunque no ejerce). Vaya por él y por todos los que me quieren, manquesea un poquito y casi a su pesar.



martes, 12 de junio de 2007

En la punta de la lengua


Metido por necesidad (y mala cabeza) a explicar conceptos como Arte y Literatura, acude en mi auxilio Rubén Darío. El arte, escribió, no es un conjunto de reglas, sino una armonía de caprichos. Qué profunda lección. Por supuesto, cabe objetar que eso mismo puede formularse como regla: Quien quiera escribir bien, armonice lo que quiere decir con la forma de decirlo. Pero la trampa es bastante obvia: ahí no se ofrece un método, sino que se exige un resultado (sea x armonioso...), sin aclararnos cómo llegar a él. A la pregunta, legítima, sobre cómo armonizar lo uno y lo otro no se puede responder con reglas, sino con ejemplos, casuística. El dulce lamentar de dos pastores. Hablar de la dulzura de los sonidos que describen ahí la dulzura (aleluya: el ul la...), de la calidad paradójica, agridulce, de ese dolor vertido en forma placentera. Ese lamentar que comienza con la dulzura líquida de un la (dan ganas de lamerlo) y concluye en ese tar agrio y explosivo. La sonoridad de la palabra reuniendo desde fuera del sentido, por otros medios, el sentido de la palabra en sí y del adjetivo en principio inconveniente que la acompaña. ¿Arte literaria? Eso. Un espectáculo multimedia en el que fonología, sintaxis y semántica se conjugan y conjuran en un mismo propósito. Decirlo todo —como si nada.

sábado, 9 de junio de 2007

En 5/4: Take Five & Light Flight


Pues eso. Me encantan las canciones compuestas en este compás, mezcla del ritmo binario habitual en las canciones pop y el ternario propio de valses y otras danzas. Creo que todos nos destetamos con Mediterráneo, de Serrat, extraordinaria a pesar de la sobreexposición que ha sufrido; pero el riff que abre esta canción parece tomado directamente de Take five (1959), del Dave Brubeck Quartet. Vamos con él.




Diez años después, Pentangle, banda legendaria del folk-rock inglés, grabó esta otra maravilla: Light Flight. En este caso el compás va cambiando, pero el saborcillo del 5/4 marca toda la pieza.

viernes, 8 de junio de 2007

Te la picas


Aquí lo dicen así. Nosotros, allá, decíamos que el infortunado se la ligaba (quizá, a veces, que se la pringaba o se la pochaba). La idea es siempre la misma, como sacada de alguno de esos manuales antañones sobre el origen de la tragedia griega. Para que haya juego, un actor debe separarse del coro y enfrentarse dialécticamente a él. La pérdida del uno es la ganancia del otro. En un instante, todos tus amigos han dejado de serlo y traman tu ruina: se mueven para escapar de ti, te citan y burlan como al toro, intentan alejarte del Eje del Universo (la Casa) para llegar allí a hurtadillas, sin que puedas evitarlo, y salvarse (es decir, condenarte durante una partida más). Convertido en un farmakós, un enemigo público, sólo podrás dejar de serlo cuando le traspases el cargo (tal enfermedad infecciosa) a alguno de los jugadores. Si el que se la pica es torpe (y nadie, rompiendo la solidaridad del coro, se compadece de su sufrimiento), puede seguir en su rol toda la mañana o tarde, cada vez más cabreado y mustio. El juego sólo es divertido si el toro puede vestirse, en la siguiente, de traje de luces.

jueves, 7 de junio de 2007

miércoles, 6 de junio de 2007

The High Llamas


El legado de Brian Wilson no es fácil de asimilar. The High Llamas es, que yo sepa, el único grupo actual que ha intentado con éxito llevar el sonido de Smile un punto más allá, asimilando su riqueza armónica y orquestal y añadiendo elementos de la bossa nova y otras músicas sutiles. Digámoslo: en las canciones del discípulo, Sean O'Hagan, falta la fragilidad que vuelve entrañable el material de Wilson —pero su manierismo está dotado de una elegancia deliciosa (¡ese wah-wah, ese banjo!). Un par de muestras y ustedes, si placen, me cuentan.





martes, 5 de junio de 2007

Novela familiar


Llevaba tiempo sin escribir, y ayer cayó este granizo. Allá va. Gracias muy especiales a Drix por mantener la ventana siempre abierta (¡y ya van años!).


Mi infancia fue cayéndose a pedazos.
Yo los sostengo. Y ellos a mí.


*

Tus manos son inmensas, mi corazón pequeño;
y siento sin embargo que desbordo tus manos.


*


Mi hermano siempre lleva dinero en los bolsillos.
Le busco ahora en ellos
y encuentro entre pelusas
este agujero.


*

Y mi padre, que no cocinaba,
buscaba la receta de un pan incorruptible.

*


No cabían.
Mis secretos se hicieron mayores
y acabaron echándonos del cuarto.


*


Aventuro mi mano en la noche
y la baña un aliento cercano,
una lengua de lija. Es el gato,
familiar en la muerte. Mi gato.

*

Los amigos que vienen a verme
no saludan a nadie. Nos une
lo que no estaba escrito: el momento.

*

En la huella (imposible)
mis dedos tocan mis dedos.

*

No tengas miedo.
Sólo vendrá cuando pienses en él
—y se pondrá donde no puedas verlo.

*

El agua que se escapa de la herida,
un segundo más cerca de volver a ser lluvia.

*

En brazos de mi padre
como un cuchillo clavado en el árbol.

*

No te fuiste. Un amor por abrir,
caducado,
y una puerta que espera escapar
(morirá si lo logra)
del marco.

lunes, 4 de junio de 2007

Magical Misery Tour


En su carrera en solitario John Lennon se inclinó por escribir canciones en primera persona, desde el punto de vista más descarnado y (al menos en apariencia) sincero que pudo. El enfoque hizo posibles canciones brillantes y otras que no lo son tanto —en todo caso, se prestaba a una parodia implacable, y hubo quien supo hacerla. Magical Misery Tour es obra de The National Lampoon, un grupo de cómicos estadounidenses, que publicó un LP en 1972. Christopher Cerf compuso la música en el más puro estilo de The Plastic Ono Band: bajo, piano y batería, todos en pleno ataque de nervios, con guiños a Mother y God, y Tony Hendra se encarga de la letra: algunas de las declaraciones más hirientes que Lennon hizo, tal cual, durante una entrevista concedida a la revista Rolling Stone en 1970, entonadas y chilladas según los dogmas de la santa Iglesia del grito primario.

(Para escuchar la canción: aquí).


Magical Misery Tour

I resent performing for you fuckers!
Tell me, what do you know?
A lot of faggot middle-class kids
Wearing long hair and trendy clothes.
Look, I'm not your fucking parents
And I'm sick of uptight hippies coming knocking at me door
With a fucking peace symbol
Get this, got that I don't owe you fuckers anything.
And all I've got to say is "Fuck you!"

The sky is blue.

And Mick Jagger
I think that Mick's a joke with all his stupid faggot dancing
I always did.
Wiggling his ass, you know, its just a lot of bullshit.
And where does he come off saying all those tarty things about the Beatles?
When every fucking thing we ever did Mick tried to copy
and you know we even wrote his second fucking record for him
No, the Stones, aren't the same in class as the Beatles,
either music-wise or power-wise; they never ever were.

Pardon me, sir.

Paul said he hated Yoko
Tell me, why should Yoko have to take that kind of shit -
shit from those fucking sons of bitches?
George said she gave off evil vibes
I should have beat the fucking shit right out of him,
him with his fucking Hari Krishnas.

Me Auntie she tore up me fucking poems
She just threw the bastards out.
I can't forgive her 'cause she didn't treat me like a fucking genius.
Look, you bastards, I'm a genius!
Like Shakespeare and Beethoven and Van Gogh.
Don't you DARE criticize my work!
"Don't Worry Kyoko" is one of the fucking BEST rock and roll records ever made!
I'm a fucking artist!
I'm sensitive as shit!
I throw up before I go on stage!
I could make a guitar SPEAK!
If I could be a fisherman, I would, But I CAN'T because I'm a FUCKING GENIUS!
I was the Walrus - Paul wasn't the Walrus!
I was just saying that to be nice, but I was actually the Walrus!
You know that rubbish he's been singing?
EASTMAN WAS AN ANIMAL! A FUCKING STUPID MIDDLE-CLASS PIG!
I WON'T LET FUCKING ANIMALS LIKE THAT NEAR ME!
Yoko is a supreme intellectual!
I'll tell you why nobody likes her music
because she's a woman, and she's Oriental, that's why!

Where are you, Mother?
They're trying to crucify me!

Genius is pain,
Genius is pain,
Genius is pain,
Genius is PAIN!!
YOKO!!!! MOTHER!!!!
{Fade out on howling and gutteral screaming)

The dleam is over.

domingo, 3 de junio de 2007

El mago vago


Los Beatles llevan naturalmente a Brian Wilson, y viceversa. La vejez de Wilson está siendo uno de los fenómenos más conmovedores e instructivos del siglo. De regreso de las tierras de la locura (y no del lado romántico, arrebatador, de la misma, sino del que te ata y te hunde: inhibiciones, depresión, inseguridad), su inmenso talento ha movilizado a un grupo selecto de músicos jóvenes que llevan a Wilson más y más allá, hacia sí mismo y el público. Terapia y creación son pareja peligrosa, pero apasionada. A sus muchos años, Wilson ha logrado finalizar Smile, la obra maestra que los fariseos le tiraron por tierra en los sesenta, y mantiene vivo el repertorio magistral de Pet Sounds. Como todas las grandes canciones, God only knows (quizá la mayor de las suyas) no hace sino crecer, movilizando a los músicos que saben tocarla como es debido (qué diferentes estas versiones a las a menudo casi paródicas de los Beach Boys en vivo, aunque contaran con la voz excepcional de Carl Wilson). En el centro de la orquesta irreprochable, falible y genial, está Brian Wilson, que en cualquier momento puede olvidarse de la letra o caer de espaldas. Pero no cae —aunque lo hiciera, el cariño de todos no tardaría en levantarlo, como un muelle risueño.


sábado, 2 de junio de 2007

Getting Better


El tiempo y el fuego, críticos severos, se vuelven después como abuelos mimosos con las pocas obras de arte que perdonan. No es sólo Gardel: Manrique, Garcilaso y los Beatles suenan cada vez mejor. Lejos de quedar anclados a sus épocas, son el espíritu vivo de las mismas, lo que éstas puedan tener de actuales, presentes.

Sería decepcionante que un fan de los Beatles corroborara la opinión general de que el Sargento Pimienta fue su obra cumbre. De un entendido se espera que, siguiendo la estela de los propios Beatles, prefiera la solidez primaveral de Revolver, la grandeza casi postrera de Abbey Road o la dispersión genial del Álbum Blanco.

Sgt. Pepper, es cierto, tiene algo de premeditado, esforzado: una obra de arte, pero también, en mayor medida que otras suyas, de marketing. El intento, por ejemplo, de venderlo como álbum conceptual choca con la evidencia de que si hay un concepto global, tiene aquí más que ver con el envoltorio que con el contenido. Las canciones son un muestrario de intereses y logros diversos, y el concepto se resume, en todo caso, en que una feria amena bien puede albergar casetas así de diferentes. (Si, ya puestos, hubieran traído también Strawberry Fields, Penny Lane, The Fool on the Hill y I am the Walrus, la nota del espectáculo habría subido varios enteros.)

Con todo, son menudencias. Abunda el material de primera, y las canciones menos notorias, que no suelen aparecer en los recopilatorios, acaban siendo, por menos traídas y llevadas, las de escucha más refrescante: Good Morning, Good Morning. ¡Fixing a Hole!





jueves, 31 de mayo de 2007

Piensa en mí


De nuevo el concierto del Paraninfo, mayo del 97. Rafa compone, toca la guitarra y canta; Luli hace los coros. La canción siempre nos ha gustado más a nosotros que a él, pero Rafa no se negaba a cantarla, a petición popular, llegado el caso. Ahora la hemos rescatado, pero (a mí al menos, me) es difícil reproducir esa forma muy suya de tocar la guitarra, tan rítmica y melódica a la vez.


Que mi canción ya no es la misma, debe ser,
que no te suena de nada,
que mi escondite ya no lo puedes ver
porque no está donde estaba.
Que hemos perdido las ganas de reír,
hemos perdido las ganas,
y aunque no son las costumbres para mí,
añoro la de tu almohada.

Tú vas volando en tu cielo de papel
y yo te espero en el suelo
y aunque parezca que no hay nada que hacer,
puedo cantar que te quiero.
Más vale tarde que nunca, y es mejor
beber del agua pasada
y aunque jamás me ha gustado esa canción,
yo sin tu amor no soy nada.

Piensa en mí, un poquito piensa en mí,
mientras llegan las ganas de dormir.
Piensa en mí...




miércoles, 30 de mayo de 2007

El ángel a Agustín


Por esos mundos de Dios, en excelente compañía (incluso si despierto) andará Rafael Herrera Montero, Rafalín, que hoy día 30 de mayo da una conferencia sobre el maestro en Yánnena, Grecia. El programa lleva su huella:

¿Qué tienen en COMÚN Heráclito, Macbeth, el anarquismo, los sonetos de Shakespeare, Edipo, el Marqués de Sade, un cuartel ocupado, la gramática, la demolición de la sociedad del bienestar, el cementerio marino, Virgilio, las canciones de Brassens, la métrica, un bosque de Zamora, dios=dinero, un burro atropellado por un coche, Lucrecio, la lucha contra las ideas y Homero?
Dice Agustín García Calvo:
la RAZÓN

Todo esto lo charlaremos, a través de sus poemas,
el 30 de mayo en Abanico

ENTRADA LIBRE

No estaremos allí, pero allí nos sentimos, y puede que se nos sienta. No hace tanto cantábamos juntos en el cuartel Viriato (un cuartel ocupado) los poemas de Valorio 42 veces (un bosque de Zamora), que no se comen, pero saben a gloria. Hoy busco entre los poemas de Rafa y encuentro éste, incluido en su mágico Libro del agua. Va por vos, compañero.

EL ÁNGEL A AGUSTÍN

El mundo entero cabe entre mis manos,
jamás ha estado fuera de mis manos.
Tú mismo vives sólo entre mis manos

porque no tiene límites el agua
y tú y el mundo entero sois el agua
y a Dios lo tengo en una gota de agua.

martes, 29 de mayo de 2007

Ranchera del caminito


Songfacts

1. Mismo concierto (Paraninfo de la Complutense, mayo del 97). Luli, compositora, a la voz y la guitarra rítmica, y Rafael Herrera a la otra guitarra, que va duendeando.
2. También esta canción estuvo cerca de entrar en el disco, pero no tuvo suerte: lo de grabar una ranchera no le convencía al productor (admirable Javier).
3. Siempre he pensado que música de duermevela no define mal el repertorio del grupo. A esta canción, desde luego, le viene al pelo.


Caminito de frente
según entro al sueño
he encontrado una fuente
de deseos pequeños
mojados en tequila bueno.

Sólo falta
la fiel compañía
de un mariachi atento
que sepa cantar
la alegría que encierra
la pena que siento.

Las rancheras
que vayan mojando los ojos
de aquellos que sienten
que en un breve espacio
de tiempo lo han perdido todo.

Somos ésos nosotros,
los que ahora reímos
buscando las cosas
que algún día tuvimos,
asi entre canciones
crecemos

con las uñas tan blancas,
sin las vitaminas
que proporcionaban
las camas calientes
de noche
en buena compañía.

Y ahora pon más tequila,
el alcohol sí perdona,
el sopor que me envuelve
me acerca a tu sombra
y si tú te acercaras,
diría

con la voz muy profunda,
cargada de vida,
estas pocas palabras
que siento tan cerca
y certeras
como tu saliva.

En el hilo que asoma
al fondo de tu boca
he venido a colgar
este amor que trastoca
la tonalidad de las flores.

Y es que algunas vertían
brillantes colores
en negros presagios
que se convertían despacio
en agudos dolores.

Y en el puente
que voy a levantar
desde esta mi ventana
a tu dulce costado
he querido sembrar
el aroma de azahar.

Y podré así tenerte
tan cerca del aire
que un día cualquiera
que se está acercando
voy a desnudarte
sólo respirando.






lunes, 28 de mayo de 2007

El hombre propone


Songfacts

1. Luli sola, en directo, en el Paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid, 27 de mayo del 97.
2. La canción estuvo a punto de entrar en Por amor a lo que venga, el único disco de Ciento Volando, pero a la autora le pareció que daba mucho la charla (sic).


El hombre propone,

la angustia dispone
en hileras el grito
de los principitos
que lloran en cada estación.

Como las manzanas
que caen de los libros,
maduran palabras
en los catecismos,
nostalgias de la sinrazón.

Todas las pisadas
que son las hormigas
que pueblan los nombres
que nunca se olvidan,
que escriben al borde
de la despedida
la desolación de la flor.

El hombre propone,
la boca dispone
los dardos sin lengua,
barquitos y treguas,
capones en el corazón.

Todas las ventanas
que viven abiertas
y no tienen rejas
y no tienen puertas
y sabren abrirse al dolor.

Todas las llamadas
que son las varices
que engordan las ganas
y las cicatrices
que van recubriendo
los pétalos grises
que adornan la cara a la flor.

El hombre propone,
los posos disponen
los discursos llenos
de amor y veneno,
las letras de la confusión.

Todos los enfermos
que no son distintos
y buscan en su
peculiar laberinto
verdades y revelación.

Las lágrimas frescas
que son las querencias
expuestas al aire,
maldita inocencia,
el aire que empieza
a veces refleja
la lenta quietud de la flor.

La tierra propone,
hila el hombre y dispone
las armas bien puestas,
todas las respuestas
acaban formando oración.

Somos las prisiones
que no se ventilan
y viven con charcos
repletos de espinas,
así se evaporen al sol.

Todas las miradas
que son lo vivido
y que no tienen fuga,
tampoco sentido.
Quisiera haber visto
ese tono distinto:
la conspiración de la flor.




domingo, 27 de mayo de 2007

El fin


...y el cabo.

Songfacts

0. Ciento Volando meets Los Piratas.
1. La canción hace pareja con Casa Tomada; supongamos el single.
2. Aquí Dani lo hizo todo: composición, arreglo e interpretación (su primera al teclado).
3. En directo, con violín, melódica y punteo setentero, esto suena distinto —pero va camino de sonar, de otro modo, igual.


Siempre que te miro,
te imagino en otra vida,
pero nunca me imagino
dónde empieza ni termina.

No sé comportarme,
no sé qué pensar;
no sé si llamarte
o si no llamar,

y aunque eso bastase
para construir la frase
que nos dice adiós,
voz en off
para un fin...

Compartir momentos
en ciudades invisibles,
buscar en los desencuentros
los archivos compatibles.

No pienses en nadie,
no mires atrás;
no dejes que el tiempo
nos destruya más.

No dejes que pase,
no permitas que la frase
que nos dice adiós
llene nuestros últimos compases.

Duermen los gatitos
en el sol,
me parece igual
y todo es diferente.

Tal vez no lo entiendas,
pero yo
solamente quise
no alargar el fin.

Cambiar los horarios,
encontrar las diferencias,
desmontar los escenarios,
mantener las apariencias.

Todo lo que haces,
antes o después,
cambia de sentido
cuando no lo ves.

Nuevas enseñanzas,
descambiar las esperanzas
y eso que el dolor
va en las mismas cajas de mudanzas.

Antes, sin buscarte,
te encontraba,
todos los caminos
iban a tu encuentro

—y aunque no ha cambiado
casi nada
ahora me parecen
señalar el fin.

Bragas con sabores,
ya llegó la primavera,
pasan trenes de colores
por el túnel de las venas.

Pequeños mensajes
que nos dicen ven
vuelan por el aire
de andén en andén:

neurotrasmisores
que curan el mal de amores,
pero en la estación
tú sigues tu vía y yo la mía.

Yo ahora no sabría
dónde estamos,
después de una selva
siempre hay un desierto.

Todas las señales
que encontramos
ahora me parecen
señalar el fin.

Siempre que me miro,
me imagino en otra vida...





sábado, 26 de mayo de 2007

Nube de recuerdos


Songfacts

1. A mi parcial entender, el final de esta canción, que alguno hallará sonso, vale (y resume) la canción entera —aunque no sabría explicarlo.
2. La canción, de Daniel, es tan antigua que cuesta entender algunas referencias: Ciudad, con mayúscula, es un enclave mítico de los cuentos que escribía Dani por entonces, a finales de los 80 (Quisiera partir / rumbo a Ciudad; / mas sólo iré si la noche es clara / y tú vas detrás); el 47 es un autobús que recorre, entre otras, la calle de Oporto, en Madrid, y que en aquella época impaciente llegaba siempre tarde (o no llegaba).
3. La grabación es reciente. La canción tuvo en su día un arreglo más convencional, del que no queda nada, y este otro fue uno de los intentos de abrir las canciones de Ciento Volando hacia un espectro sonoro más amplio, menos cantautoril, con teclado y guitarra eléctrica. (Ahora, replíquelo en directo si se atreve.)
4. ...Lo que decía Ian Anderson: Nuestra música es como la zarzaparrilla. No le gusta a todo el mundo, y probablemente ni siquiera a la mayoría. Pero si te gusta, es probable que no encuentres fácilmente algo parecido. O sí.


La tarde había ido cayendo en un rincón
sucio y triste que tengo en mi habitación
donde guardo las guitarras, las arañas,
los libros que hay que olvidar.

Por el cielo pasa un barco de vapor.
¿Cuándo fue la última vez que hice el amor?
¿Qué pasado me ha robado
lo que nunca quise a nadie regalar?

¿Qué ciudad oculta nuestros cuerpos,
de Ciudad enamorados?
Antes de morder el polvo
buscarán, copa tras copa,
salir de la vieja Europa.

Por culpa de la última hora de dolor
se nos hiela cada noche el buen humor,
por culpa de los 47s que se pierden
rumbo al mar de smog.

Qué será, qué no será tras el reloj,
la tarde había ido cayendo y se partió,
se rompió en dos mil pedazos
que brillaban en la noche.

No eran las estrellas,
que había un apagón;
no eran las farolas, no,
que había polución.

Que era una nube de recuerdos
que se fue alejando hacia Oriente
lentamente,
débilmente,
tristemente,
sutilmente.




viernes, 25 de mayo de 2007

En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso


Las circunstancias nos han vuelto islamófobos —al menos, presionan tanto que parece inútil resistirse. Ante cualquier enfrentamiento entre la cultura laica de raíz ilustrada y el Islam «realmente existente», no caben dudas ni equidistancia: dentro del marco aconfesional, en el que la ley atribuida a Dios y la concertada por los hombres no se cruzan ni confunden, podemos convivir, mejor o peor, gentes de toda laya. Fuera de él, a los impíos (nos dará igual ser paganos, agnósticos o del Betis) nos espera lo peor —y lo sabemos.

Cuando uno se ha criado con Las mil y una noches de Rafael Cansinos Assens, más cerca de Samarcanda y Basora que de Bruselas y Teruel, verse abocado a tomar partido duele —pero peor sería engañarse. Lo mejor que se puede decir del Islam de Al-Farabi y El collar de la paloma es que no tiene nada que ver con este neoislam cavernoso alentado por los saudíes. Pero ése es precisamente el problema: aunque otro Islam haya sido posible (y a ratos efectivo), hoy no tenemos delante a Jayyam e Ibn Arabi, sino al rey de Marruecos, los Hermanos Musulmanes y el yihadismo en sus mil vertientes infectas.

Puede que parte de la estrategia a seguir sea precisamente reivindicar todo lo que estos fundamentalistas sin fundamento detestan, y que sin embargo abunda por fortuna en su propia tradición: frente a la prohibición del alcohol, la poesía anacreóntica de Abu-Nuwas; frente a la homofobia estúpida, la ambigüedad andalusí; frente al literalismo, la sutileza zen de los sufíes.

La editorial Alba ha publicado en el 2006 una obra de gran valor de Cansinos Assens , que complementa su legendaria traducción de Las mil y una noches en Aguilar. Son dos tomos: uno titulado Mahoma y el Korán. Biografía crítica del profeta y estudio y versión de su mensaje y el otro El Korán. Traducción directa, literal e íntegra.

La admiración distanciada, crítica, con la que Cansinos habla de Mahoma y su obra nos devuelve a parámetros de lectura civilizados. Su Mahoma es, por ejemplo, un gran poeta, algo de lo que costará convencernos, pero que podría ser cierto. Sobre su carácter profético, Cansinos hace observaciones realmente agudas, con la proporción justa de zurra y halago. Espigo unas cuantas:

Mahoma es un genio en lo intuitivo, impulsivo y espontáneo; es el hijo del desierto; pero al mismo tiempo está dotado de un talento secundario, de carácter práctico, que suele faltarle al genio puro, y que le permite administrar los frutos de su intuición; meditar sus actos y pesarlos en la balanza del mercader. Su genio es místico, se manifiesta de un modo intermitente y arbitrario, por inspiraciones; pero luego su talento secundario sabe aprovechar esas inspiraciones, sistematizarlas y dotarlas de perduración. (...) Esta aleación de locura genial y normal sensatez es lo que desconcierta a los primeros críticos occidentales de Mahoma y les mueve a acusar al profeta de astuto y hábil simulador.

(...) Lo que le ocurre a Mahoma es que la época en que aparece representa para él una inferioridad. Es el último de una serie, que ya no puede decir ni hacer nada esencialmente nuevo. Sus gestos y palabras siempre parecerán remedo o copia. Ser el último significa necesariamente ir a la zaga de los demás. Mahoma, como su Korán, es una síntesis. Y así considerado es como gana importancia. Aunque sus antecesores lo aventajen en aspectos parciales, y Moisés lo supere como caudillo y legislador, y David como poeta sagrado, él los aventaja en conjunto, pues es a un tiempo Espada y Verbo. Sólo Jesús lo deja atrás, por la universalidad de su mensaje.

(...) La grandeza de Mahoma resalta patente si se le considera como profeta auténtico, y más aún si se piensa que su Revelación fue un fraude y su obra simple resultado del ingenio y el esfuerzo paciente y tenaz, que es naturalmente nuestro punto de vista.

(...) Dentro de su área geográfico-étnica, Mahoma resulta de absoluta grandeza. Es el profeta y hasta el Mesías de los árabes. Funda una religión para ellos y logra imponérsela. En eso queda a la altura de Moisés. Pero no llega a la universalidad de Jesús. Ése es el mayor reparo que puede ponérsele a su grandeza. No pasa de ser un profeta étnico. (...) Sólo en raras ocasiones se eleva a la universalidad de los griegos o de los judíos, y entonces no hace sino repetir lo que éstos han dicho.

(...) Sobre la azora mahomética gravita un aura epiléptica, que la estremece y sacude y sopla un aire abrasado en la fiebre de los desiertos. Las visiones del Korán son espejismos. Mahoma vislumbra a Dios, los ángeles y todo el mundo sobrenatural a través de una calígine que lo deslumbra. De ahí la imprecisión de su teología.

jueves, 24 de mayo de 2007

Amor maestro


Songfacts

1. Por la razón que sea, ésta es la canción de Ciento Volando que más rula por EMule —y siempre es así, todos los días. Las demás suben y bajan, pero ésta se mantiene siempre en cabeza, sin dar explicaciones.
2. El sábado pasado, día de concierto, hablamos de ella, entre otras que nos gustaría recuperar. A Luli le recuerda a Antonio Vega; a mí, a Los Secretos. Uno y otros son maestros de las melodías tristes en tono mayor y tempo moderado —una suerte de contradiós, donde no es fácil decidir qué elemento aporta la tristeza, musicalmente hablando. Pero ahí está, como el hada mala junto a la cuna de la Bella Durmiente.
3. La letra es un soneto de Agustín García Calvo, de su homenaje al bosque de Zamora y a su primer amor, Valorio 42 veces. Si no el mejor poema de la colección, uno de los mejores.
4. Musicalmente, la canción es en realidad varias canciones, dispuestas de forma un tanto peculiar. Está la introducción, inventada el mismo día que la grabamos, o casi. Después una melodía alegre de la flauta, que fue alguna vez canción independiente pero quedó sin letra. Sigue un punteo, que ya va entrando en materia melancólica, y por último el soneto.
5. Me decía el insobornable Ricardo que la guitarra de esta canción, sobre todo la solista, suena a lata, y así es. A modo de atenuante, recuerdo o imagino las prisas con las que está grabado este tema, y tantos otros de Ciento Volando. En la misma tarde perdida, en un par de horas, Daniel y yo la arreglaríamos y soltaríamos ahí a toda prisa, sin tiempo para ecualizar nada. Sin embargo, hubo un instante afortunado para ese detalle del psalterio o simarra, en 0:55 y siguientes, que no es nada pero siempre me pellizca el corazón.

Cuando iba ya a quedarse en nuestras manos
mustio el amor, cansado de los días
que huyeron lentos como tú querías,
hechos costumbre al fin los besos vanos,

al mirarme tus ojos cotidianos
en el adiós, de pronto no sé, amada,
cómo te tengo a mí tan abrazada
que tu pulso y mi pulso van hermanos

y por fin, masa viva ante mis ojos,
mis sentidos enciende tu cintura;
están tus labios más que nunca rojos
y el beso nos abrasa y dura y dura.

¡Oh amor maduro al fin, oh amor maestro,
que es desear tener lo que ya es nuestro!




miércoles, 23 de mayo de 2007

Más versos del revés


JRJ solía explicarse, y muy bien —pero por desgracia no tengo a mano lo que tuviera que decir sobre su libro inédito Esto (1908-11), una de cuyas secciones es Poesía del revés (en Leyenda, Versos del revés).

¿Por qué del revés? ¿Compartía JRJ la idea, bien explicada por Carlos Bousoño, de que la poesía propiamente dicha, «del derecho», debe evitar lo humorístico, que sería su imagen invertida? Bousoño lo expone así (si no lo simplifico demasiado en el recuerdo): humor y poesía como dos maneras semejantes pero incompatibles de jugar con el valor añadido de las palabras, sus connotaciones y el potencial analógico de los fonemas que las forman. Ante el contrajemplo de la poesía satírica y humorística, Bousoño se limita a indicar que se trata de humoradas en verso, pero de ningún modo poesía en sentido estricto. La lírica alza el vuelo; el humor nos devuelve a tierra.

Es tentador pensar que Juan Ramón viera, efectivamente, estos experimentos como inversiones del sentido que toda poesía debe tener, o al menos del sentido principal que él pretendía dar a la suya. Sin embargo, incluyó muestras de esta 'obra al revés' en las antologías de su Obra, lo que parece indicar que cumplen una función en ella. Aunque su mirada estuviera casi siempre en otra parte (fundamentalmente, él mismo, y lo inmediato teñido de sí mismo), en un momento determinado quiso tratar ciertos temas 'comprometidos', sociales, en verso (la crítica de cuanto hipócrita, cursi y mal hecho hay en el trato de los hombres) y sintió que la ocasión exigía una poética alterada ad hoc.

No tengo ahora tiempo para comprobar si estos años son los de la Residencia de Estudiantes y la influencia de su laicismo militante, pero sospecho que sí. Una de las tres muestras de Versos del revés en Leyenda nos presenta una procesión letal de Semana Santa:


SEMANA SANTA

La procesión avanza. Sibilas y civiles
preceden al calvario; después pasa la muerte,
el tiempo... y un espacio... y entre dos alguaciles,
el diputado a cortes por... «nuestra mala suerte».

¡O diputado a cortes, hombre de dama y coche!,
¿tú no ves a Saturno? ¿A tu alma no llega
en medio de la música divina de la noche,
la carcajada que Voltaire dio a Micromega?

La Fe... La Magdalena... La mascarada avanza.
Se orina un anjelito. Luna. Silencio. El viento
caliente por los cirios. Al fin, tras la esperanza,
viene, a una marcha fúnebre, todo el Ayuntamiento.


lunes, 21 de mayo de 2007

Mudanza por un día



Hoy, aquí.

El cuento alquímico es viejo: del tesoro arrojado al horno, perdido para siempre, acaba sacándose uno mayor: un carbúnculo o rubí, la piedra filosofal. Apuntes de entonces: «(a) Por consejo del adivino, el asustado rey construye un gran horno (una casa en forma de caja de hierro en la versión 5), lo calienta, le pide que cueza pan, y la empuja dentro sin que ella sospeche sus intenciones (en 5, la induce a entrar, cierra la casa y le prende fuego). (b) Ella se debate e intenta en vano salir. (No se habla de lucha en 1, 2 y 6; en 4, ella ruega, expresa su amor, y acusa al fakir de intentar hacerse con sus cenizas. En 7, dice a su marido que eche también al judío al horno.) (c) Entre sus cenizas se encuentra una piedra filosofal (omitido en 2 y 5; en 6, se convierte en una corona de oro; en 7, el marido encuentra dos bolas de pasta, que le dan un suministro infinito de oro).»

miércoles, 16 de mayo de 2007

Poesías del revés


Así llamó Juan Ramón a uno de sus proyectos más extraños, destinado al parecer a recoger poemas satíricos. En éste, la víctima de la chanza es una monja cuyos encantos, antes de consagrados, cató el poeta —pero cabría pensar que él mismo, en cuanto personaje, no sale del todo bien parado.

Ella, cuya voz de falsete es cosa fina,
en la penumbra malva del misterioso coro
canta espresivamente a la gracia divina
palabras en flor: Faro, Encanto, Rey, Tesoro...

Fuera, el otoño piensa su elejía violeta,
y prende en el ocaso un recuerdo amarillo....
Madre Lina me dice: «¿No oye usted, mal poeta,
qué fervor pone en el precioso estribillo?»

Yo: «Una Santa Teresa, luz de Santa Cecilia...
Conozco la miel suya. Y esos lirios de toca
de sus labios, son, madre, de la misma familia
de los ricos corales que ponía en mi boca.»


martes, 8 de mayo de 2007

Reunión de las tribus


Se acumulan los libros, pero no el tiempo (o el ánimo) para leerlos (apenas los de Dick, y ésos por prescripción casi facultativa). Algunos son bien galanos, como la edición de la poesía completa corregida de Juan Ramón Jiménez, Leyenda, que publicó por primera vez Antonio Sánchez Romeralo en 1978 y en el 2006 se vuelve a editar, muy mejorada, en Visor, por obra del ya fallecido Sánchez Romeralo y una gran filóloga, María Estela Harretche.

Este fin de semana, si los dioses no disponen otra cosa, vendrán los amigos con guitarras y violines, en buena hora —pero mi corazón se empeña en esperar (y desesperar) otras llegadas imposibles. Está todo en Juan Ramón, abriendo al azar. Aire triste, dice (Leyenda, pp. 153-4):

TODO LO QUE TIENE

¡Qué cerca está lo distante, en la noche azul y honda;
honda, que todo lo tiene en su gran fondo, que asoma
todo lo que tiene! ¡Todo! a nuestras lágrimas sólidas,
que ven, lo mismo que ojos, la vecindad más remota!

Vienen las almas que amamos, a las nuestras, como ondas
—de la vida, de la muerte, iguales en esta hora,
sueños las dos de lo mismo, con una idéntica forma—
y rompen en nuestra playa en espumas de congojas.



domingo, 6 de mayo de 2007

Devociones: Philip K. Dick


Philip K. Dick se sale. Leyendo varias novelas suyas seguidas (Simulacros, Podemos construirle, Nuestros amigos de Frolik 8) veo en primer lugar lo evidente: que casi todo el cine interesante de los últimos años bebe de sus cargas de profundidad contra la identidad humana: si memoria y sentimientos pueden tratarse como módulos de software fácilmente manipulables, adiós al ego y a sus certezas, meros epifenómenos. Por otro lado, la vida certifica la obra: si Dick estuvo como una chota, como parece indudable, supo extraer de su peculiaridad algo vivo, mutante, que anima todas sus páginas. Hay en ellas algo distinto, ese something else que cantaba Eddie Cochran.


sábado, 5 de mayo de 2007

Devociones: Tristan Tzara


De los vanguardistas de primeros del XX, tengo debilidad por Tristan Tzara, grandísimo publicista de la debacle. De él me gusta casi todo: que acabara editando a Villon, que le pusiera un -2 a Lenin y que escribiera cosas como ésta.

Échale un ojo al amable arte burgués: era un juego de baratijas, niños coleccionando palabras con un tilín al final; luego se ponían a gritar estrofas y le ponían zapatitos de muñeca a la estrofa y la estrofa se convertía en una reina para morir un poco y la reina se convertía en una zorrita y los niños corrían hasta que se quedaban todos verdes.

Luego llegaban los grandes embajadores del sentimiento y chillaban históricamente a coro psicología psicología jejeje Ciencia Ciencia Ciencia viva Francia No somos ingenuos Somos sucesivos Somos exclusivos No somos simples y somos todos muy capaces de discutir la inteligencia. Pero nosotros, Dadá, no somos de la misma opinión, pues el arte no es serio, os lo aseguro.

Por supuesto, Tzara se equivocaba en casi todo, pero a tiempo y con gracia. En estos días en que Carco pretende enterrar mayo, es un placer comprobar que primaveras más lejanas siguen tan ácidas como siempre.

jueves, 3 de mayo de 2007

Hacerse menor


I will diminish...
(Galadriel)

Objeción sobrevenida,
la experiencia avisa en vano:
nadie devuelve la mano
a quien perdió la partida.

*

Uno se deja la piel
y otros hacen el pandero:
¿hay negocio más artero
que endulzar vinagre y hiel?

miércoles, 2 de mayo de 2007

Los colores de mis botas


En un documental sobre el disco Sergeant Pepper, de los Beatles, contaba Phil Collins que los discos «conceptuales», tan denostados desde el 77, nacieron de la tentativa de llevarte a un determinado lugar a pasar algo más que unos minutos: toda una velada en la que pudieras sentirte, en vez de turista relámpago, explorador pausado de aquel espacio.

Pocos discos cumplen tan bien esa premisa como Un día en el parque, de Finis Africae (Grabaciones Accidentales, 1985). Cada disco de este grupo inclasificable se planteó como una expedición. En este caso, se trataba de capturar la magia del parque del Retiro, de Madrid. Como escribió Diego Manrique, lo que el disco nos ofrece es «el Retiro, retratado en diez polaroids sonoras, grabaciones de campo o sensaciones destiladas posteriormente en un magnetofón semiprofesional». Juan Alberto Arteche, líder de la formación, se explica en términos similares:
“Un día en el parque” es el segundo viaje iniciático del Finis Africae. Un viaje cercano, pués tan solo distaba 3 manzanas desde donde se grabó. Está dedicado a el famoso parque de El Retiro de Madrid, donde Arteche ha pasado gran parte de su vida junto a maravillosos recuerdos desde la niñez, donde cambiaba cromos con Pirulo, desde la casa de fieras o desde el Palacio de cristal, habían pasado noches de música y magia. Es toda una experiencia volver a escuchar este disco lleno de los rincones más entrañables del pulmón histórico de la ciudad.
Como las sensaciones del parque, las músicas del disco son muy variadas. Hay ecos de la música planeadora a lo Tangerine Dream (Doble reflejo de la luna en el agua), pero también esencias infrecuentísimas del Alfanhuí de Ferlosio, música de muñecos y guiñoles que sin embargo han leído a Marx (Alguien gritó a los pobres más pobres del mundo que se unieran —y los pobres más pobres del mundo se unieron para tocar el bombo). Mucho, claro, de eso que terminó deglutido como New Age, pero aquí sigue siendo más bien buena música de los 70, desprendiéndose para avanzar de sus galas más sospechosas.

La mirada de todo el disco es la de un niño. Quizá se note sobre todo en este tema: si no mal recuerdo, la canción la inventó la hija del propio Arteche, y éste la grabó en el terreno, saltando con sus amigas a la comba —y después le dio oportunas vueltas de tuerca en el estudio, con Javier Bergia, Luis Delgado y los otros cofrades. Caja de ritmos, sintetizador y armónica dan la señal de salida a este imposible tecno-pop infantil.

Rojo, amarillo, verde
son los colores de mis botas
Rosa, naranja, blanco
es el color de mi jersey.


martes, 1 de mayo de 2007

A contratiempo


Alegría: se acaba de editar por fin en CD A contratiempo, el único disco de Chicho Sánchez Ferlosio, publicado en 1978. La portada, warholiana ella, es la original, aunque yo lo dudaba (gracias, Dale Arden). En el libretillo no han gastado mucha imaginación: vienen todas las letras, pero nada más. De una edición tan demorada se podía esperar algo un poco más apañado: un ensayo sobre las circunstancias de la grabación del disco, sobre la trayectoria de Chicho, su presencia en las luchas populares, su influencia en otros artistas. Otra vez será.

Las canciones son variadas: desde un canto de guerra latino (el Carmen Arvale) a varias canciones clásicas de Ferlosio (Gallo rojo, gallo negro; El ser; Hoy no me levanto yo), pasando por musicaciones memorables de García Calvo (La gracia nevando, A contratiempo), Carmen Martín Gaite (Ni aguantar ni escapar) y hasta Dante (Canto III de El infierno).

Traigo aquí la joya que cierra el disco: un poema de su padre, Rafael Sánchez Mazas.

Llegarás por los calveros
que se ven por la ventana,
señora blanca y lejana
de todos los caballeros.

Llegarás por los calveros
para llevarme a deshora,
blanca y última señora
de todos los caballeros.

Llegarás por los calveros,
calveros de mi encinal,
muerte, señora inmortal
de todos los caballeros,
¡ay!