martes, 9 de septiembre de 2014

Grabaciones encontradas (II): Desconfía


De la megalomanía a la paranoia. Se dice a menudo que la Movida fue apolítica. El punk, sin embargo, no lo fue. Y las fronteras entre ambas cosas eran harto borrosas cuando se grabó esta canción, que tiene un pie en el funk y otro en la onda siniestra.

Mañana nos vemos en Piccadilly, dijo Carlos Berlanga a sus compañeros Pegamoides cuando acabaron de ensayar el 23F de 1981. La Movida podía ser apolítica, pero solo era posible dentro de una democracia, tan preocupada en cuajar que dejaba, entre tanto, hacer de todo a sus polluelos (ya se resarcirían tiempo después los de arriba regulándolo todo, hasta la gayola).

Bajo las coordenadas de la Movida, no cabía otra canción política que una reconstrucción sarcástica de la canción protesta, llevándola a extremos apocalípticos (que, por otra parte, no le eran ajenos) para reventarla gozosamente. ¿Qué harías tú / en un ataque preventivo de la URSS? (Cambiar de champú, aparentemente.)

Desconfía de la CIA, dice el letrista, pero su retrato de los hombres con corbata que acechan la ciudad, decididos a gobernar, recuerda más bien a los yuppies y a los cuadros emergentes del PSOE. (Con lejano guiño, o mera sincronía, a los hombres grises de Momo.)

La cinta ofrece dos versiones de la canción. De la primera a la segunda, en que se incorporan las muchachas de feliz recuerdo, cambian bastantes cosas: con el riff memorable del bajo, la canción toma cuerpo, y la letra se define mejor. De repente, a pesar del sonido precario, el grupo parece a un paso de tomar un estudio de grabación y hacer eternas a sus cantantes gogós, en la vena que poco después explotarían Objetivo Birmania, Aerolíneas Federales y Dinamita Pa Los Pollos. No way!

Como se trata de escandalizar, además de un elogio del adulterio (recurre a la vecina, te puede hacer feliz; Manolo está en Vigo, lo puedes conseguir) —aún estaba reciente la Ley del Divorcio—, no falta una apelación a la lucha armada (coloca una bomba en tu ayuntamiento / en el Parlamento). En su versión de Jimmy Jazz, cantaban Kortatu que su héroe puso 20 kilos de Goma 3, / mandó a tomar por culo todo un cuartel. La desconfianza hacia el Gobierno y sus perros de presa (Mucha policía, poca diversión) es aquí la del drogata preocupado por el coche de la Plas, no la del héroe etarra del fétido Rock Radikal Vasco. Pero son los amorales 80, y hay cierta confluencia entre la frivolidad y el crimen: si Manson y Vicious se tatuaban (o pinchaban) esvásticas, decididos a molestar, no es raro que los jóvenes punkarras madrileños encontraran divertido insinuar cierta complacencia con ETA o los GRAPO —siempre dentro de una parodia paranoica en la que todo exige tomarse con una miga de sal.

A pesar de la distancia infinita (entre los 60 y los 80 parece haber transcurrido una era geológica), la voz cantante anima al protagonista a escapar (No lo pienses más, vete y sal corriendo), no sabemos de qué ni a dónde, al modo de la quinceañera de She's Leaving Home. Pero aquí no hay empatía con los padres abandonados: más bien resuena el eco de Kaka de Luxe (Rosario se ha escapado, se ha ido de su casa; ha matado a su padre con una lata, ha matado a su madre con una lata) —a los que tampoco hay que imaginarse predicando el parricidio literal (nuestros punkis del Rastro habían leído a Freud y sabían en qué consiste la muerte del Padre). El cinismo filial, por otra parte, nunca desaparecería del todo de nuestro pop, aunque para cuando lo retoman los Ronaldos el adiós es más bien un hasta pront (hasta que acabe la farra y haya que volver al nido) y, lejos de aspirar a la independencia, se asume con desenfado la dependencia económica (Adiós papá, adiós mamá, consíguenos un poco de dinero más).

(Como nota final, el comentarista, que soy yo, confiesa que encuentra turbador lo bien que encajan estas canciones en su momento: parecen emanar con tanta naturalidad de él que a poco le hacen a uno creyente en eso que llaman el espíritu de los tiempos, el Zeitgeist.)


lunes, 8 de septiembre de 2014

Grabaciones encontradas (I): Soy el jefe de la tribu



1979, indica la cinta que se utilizó para grabar encima esta maqueta casera.  No en 1979, desde luego, pero tampoco mucho después. Yo era un niño, pero recuerdo la algarada adolescente en algunas de las grabaciones, con las muchachitas punkies, estrellas invitadas, desgañitándose sobre una primitiva caja de ritmos.

Buena parte de las grabaciones son piezas rudimentarias de guitarra, pensadas seguramente para practicar encima (contando con que la velocidad del cassette al grabar o reproducir no alterase la afinación, cosa que pasaba a menudo). Pero hay unas pocas canciones completas, que voy a rescatar en esta entrada y las siguientes.

Las canciones de esos años tienen un sabor peculiar. Se dicen enormes burradas (somos Gabinete Caligari y somos fascistas; simpáticos los nazis; etc.), pero afortunadamente resulta imposible tomárselas en serio. Hay voluntad de espantar a la generación anterior, la de los progres, pero también de celebrar la libertad de expresión dejándose llevar sin ningún reparo por fantasías extremas, al modo de Portero de noche. Es la época de la Movida, pero también de El Víbora y de las primeras películas de Almodóvar.

No creo que se hablara entonces todavía de tribus urbanas, pero el sustrato imaginativo ya estaba ahí. Oigo los tambores sonando en el pueblo vecino; hay tribus ocultas cerca del río...

Paula quiere ir a Senegal. En la primera versión de Charlie y la fábrica de chocolate, Willie Wonka viaja a la selva africana y encuentra allí a los Oompa Loompa. El protagonista de la canción vive una fantasía similar, pero no regresa a Europa: se queda en Angola a disfrutar de su nuevo status: una mezcla de C3PO entre los ewoks, el Hombre Enmascarado y Pablo Escobar. (Homer, años después, hará el mismo viaje, pero a una isla del Pacífico.)

Todavía un poco más de contexto: Todos los negritos pasan hambre y frío, se mofaban Glutamato Yeyé, mientras Battiato hablaba con desdén de la monserga africana. Como también la incorrección política caduca, poco después Radio Futura pondría en su sitio la influencia africana con su Africano por la Gran Vía, y a no tardar mucho Las Hijas del Sol vendrían a hacerse las jefas del cotarro.

Pero esto es 1981 (más o menos). Un año que suena así:



lunes, 25 de agosto de 2014

La Lamia negra que encerró a Hades en su pecho


Volviendo sobre mis ogresas favoritas, las del mundo antiguo, encuentro sin buscarlo este poema de Kostis Palamás, incluido (creo) en su primer libro, Canciones de mi patria (1886), que podría adscribirse a eso que se llama en nuestra poesía, a propósito de Lorca y Alberti, el neopopularismo.


El poema, muy breve, es como un resumen de la canción tradicional sobre la Lamia que traduje en su día aquí. Palamás sigue los pasos del héroe del cantar, pero a diferencia de este, no logra escapar de la trampa que le tiende el monstruo: se queda allí abajo meditando en la ironía de su destino.

Así dice el poema:

Λάμια

Η μαύρη Λάμια που έκλεισε
στην καρδιά της τον Άδη,
να κατέβω με πρόσταξε
μέσ’ στο ξερό πηγάδι,
νάβρω το δαχτυλίδι της
που μέσα εκεί έχει πέσει
μ’ ένα διαμάντι λιόκαλο
καρφωμένο στη μέση.
Ψάχνω, δε βρίσκω τίποτε…
Ω νύχτα, ω τέρας πλάνο!
Στα πόδια μου μιαν άβυσσο,
και μια Λάμια αποπάνω.

Y así vendría a sonar la cosa en español (de más está decir que cualquier enmienda sabia es bienvenida):

La Lamia negra que encerró a Hades en su pecho
me pidió que bajara dentro de aquel pozo seco
para encontrar su anillo, que caído se le había,
con su diamante en medio que lucía como el día. 
Busco y no encuentro nada. ¡Noche, monstruosa infamia! 
A mis pies, un abismo; y arriba, una Lamia.

sábado, 9 de agosto de 2014

Del Laberinto al 30 (oda a Rosa Díez)


—¡El blanco!, —se mofó Saruman—, el blanco está bien para empezar. La ropa blanca puede teñirse. La página blanca puedes cubrirla de letras. La luz blanca puede quebrarse.

Rosa de colores mil 
(diez al menos), rosa blanca,
nacionalista al pilpil,
crítica (no con la Banca), 
bisagra por engrasar
del Partido Popular,
amiga de Savater, 
querida a más no poder
del barrio de Salamanca,
reformista cerebral
que conoce bien el mal
(del que fue socia entusiasta)
y a la que un fondillo basta
(así sea de reptil)
para subir al atril
tranquila por su futuro.
Lengua dúctil, verbo duro,
sacerdotisa del demos,
abomina de Podemos
y su demagogia basta.
Al bolivarismo casta,
de la progresía azote,
no duda en pegarse el lote
con la Iglesia liberal.
A su modo vertical,
cual su tocaya floral,
es Rosa de Luxemburgo.
Eficiente demiurgo,
creó un partido a su imagen
donde sin rubor encajen
tránsfugas de toda laya.
Única en desembarcar
al otro lado del mar
(otra no creo que haya),
no dejará de nadar
hasta por fin alcanzar
la más dorada medalla.

viernes, 8 de agosto de 2014

Escarcha de los hechos


Cold facts

En vano se desprende lo que pasa
del árbol fantasmal de lo posible:
apenas transcurrido, ya es factible
leerlo de mil formas divergentes,
precarias, espectrales, casi ausentes.
Los hechos... Pero todo se deshace,
se combina, se ahonda, se entrevera.
La muerte también tiene primavera
y el invierno florestas cristalinas.
No puede recobrar quien se disfrace
la creencia en sí mismo: ni desnudo
dejará de posar ni sordomudo
de andar entre señales ambarinas.
La sesión continúa: alguien valora
qué hay de cierto en la luz y se enamora
de la sombra que baila en su regazo.
El vértigo me acuna y me devora.
El juez rompe su mano de un mazazo.

miércoles, 6 de agosto de 2014

En vez de hablar


De vez en cuando sucede
que nos ordena quien puede
volver a la oscuridad;
es amarga la verdad
y en el margen se disuelve
como el columpio que vuelve
vacío de su niñez.
Pedimos a Dios la vez
y él nos da lo que Le sobra:
el atisbo de una obra
que no sabremos cumplir.
Entretenido en vivir,
uno hace pie donde puede.
De pronto, la arena cede
y vemos lo que vendrá:
un espectro que no está
muerto porque no le consta.
El mar olvidó la costa.
La rima olvidó pagar
y este lugar no es lugar:
solo el blanco muladar
donde se vierte la muerte.

lunes, 4 de agosto de 2014

Migas de luz


Hay canciones, o tipos de canciones, que uno está haciendo y rehaciendo siempre. Esta es una de ellas: la pieza es nueva, pero vuelve sobre ideas que me gustan mucho: jugar con el ritmo ternario propio del vals (sin recordar en absoluto a Strauss), construir en tono menor en clave traviesa (en vez de tristona) y traer a la canción pop algunas sonoridades modales, folkies e impresionistas. Una cara B, hecha con mucho cariño, con sus partes de flauta, violín y trompa. Así suena en versión virtual.


domingo, 13 de julio de 2014

Tres lunas llenas

La Luna que lucía ayer mientras tocábamos con la Bossa y la Vida en el Parque de la Estación, en  Navalmoral, no es de las que se puedan pasar por alto. Recordé haber compuesto, allá por 2010, tres miniaturas en honor de la luna llena, muy influidas por la música impresionista y el rock de los 70.  Mi recuerdo era vago. ¿Cómo sonarían? Pues he vuelto a oírlas y me parece que nada mal.

(Aunque el rótulo indica 'Ciento Volando', lo que suena es la Orquesta Encantada: un ensemble virtual.)

No sé si alguna vez tendremos la posibilidad de tocar estas piezas en directo. Pero bien que me gustaría. Ahí van.





sábado, 12 de julio de 2014

Mudo en Gaza



Infancia 

Çid, en el nuestro mal vos non ganades nada... 

Hoy el ruido recorre las calles, 
se detiene a llamar en tu puerta 
y el silencio lo envuelve, lo abraza. 
¿Alguien sordo en mitad de la fiesta? 
¿Un coágulo añil de tristeza? 
Poca cosa. Quizás con el tiempo 
se podría acotar tu experiencia... 
Ya se quiere marchar el rumor 
y una mano muy fría se aferra 
a sus mangas. ¿Qué quiere decir 
esa voz que no acaba ni empieza? 
No lo sé, no lo quiero saber. 
Quiero irme de aquí y el silencio 
ha cerrado de un golpe la puerta.


sábado, 5 de julio de 2014

Tú ves arder la tarde



Almas buenas me ayudan a no olvidar del todo mi precario francés. Canta Louis Philippe este poema de Paul Éluard, musicado por el gran Francis Poulenc. Y esto viene a ser lo que yo entiendo.


Tu vois le feu du soir qui sort de sa coquille 
Et tu vois la forêt enfouie dans sa fraicheur 
Tu vois la plaine nue aux flancs du ciel trainard 
La neige haute comme la mer 
Et la mer haute dans l'azure 

Pierres parfaites et bois doux secours voilés 
Tu vois des villes teintes de mélancolie 
Dorée de trottoirs pleins d'excuses 
Une place où la solitude a sa statue souriante 
Et l'amour une seule maison 

Tu vois les animaux
Sosies malins sacrifiés l'un à l'autre 
Frères immaculés aux ombres confondues 
Dans un désert de sang 

Tu vois un bel enfant quand il joue, quand il rit 
Il est bien plus petit 
Que le petit oiseau du bout des branches 

Tu vois un paysage aux saveurs d'huile et d'eau 
D'où la roche est exclue où la terre abandonne 
Sa verdure a l'été qui la couvre de fruits 

Des femmes descendant de leur miroir ancien 
T'apportent leur jeunesse et leur foi en la tienne 
Et l'une sa clarté la voile qui t'entraine 
Te fait secrétement voir le monde sans toi 

Somos (Tú ves arder la tarde)

Tú ves arder la tarde saliendo de su concha 
y ves el bosque hundido dentro de su frescor, 
la llanura desnuda en los flancos del cielo remolón; 
la nieve, alta como la mar, 
y la mar, alta en el azul. 

Piedras perfectas y leña dulce, velados auxilios. 
Ves las ciudades teñidas de melancolía 
dorada, de aceras llenas de excusas; 
un lugar donde la soledad tiene una estatua sonriente 
y el amor una única casa. 

Ves los animales, 
dobles malignos sacrificados el uno al otro, 
hermanos sin tacha cuyas sombras se confunden 
en un páramo de sangre. 

Ves un niño hermoso cuando juega, cuando ríe 
es mucho más chico 
que el pájaro chico al borde de las ramas. 

Ves un paisaje con sabores de aceite y de agua 
del que la roca queda excluida, donde la tierra deja 
su verdor al verano que la cubre de frutas.

Unas mujeres bajan desde su viejo espejo 
trayéndote su juventud y su fe en la tuya 
y una de ellas (su claridad la vela) que te atrapa 
te hace secretamente ver el mundo sin ti.

miércoles, 25 de junio de 2014

Solo pienso en ti


Leo aquí sobre el Toytown Sound: canciones de los grupos psicodélicos ingleses de los 60 que exploran el mundo de Alicia en el País de las Maravillas, El viento en los sauces, etc. And fairy stories held me high, cantaba Syd Barrett.

En Ciento Volando tuvimos siempre una vena parecida (de raíz sesentera, pero influida por la vena infantil, pero más siniestra, de The Cure y La Dama Se Esconde). Leyendo cómo se caracteriza el género, me he acordado de esta vieja canción, con sus marionetas y mariposas. La ejecución es torpísima, pero con los años creo que la atmósfera está bien creada.

Y es tan dulce tu mirada quieta, 
siempre en derredor
van comiéndome las marionetas,
pero solo pienso en ti,
solo pienso en ti. 

Y es tan dulce tu mirada rota, 
siempre en derredor
van mordiéndome las mariposas
pero solo pienso en ti,
solo pienso en ti.

viernes, 20 de junio de 2014

Se jubila Mari Ángeles


Hoy concluye un ciclo: hemos tenido el último claustro de la que ha sido directora de nuestro centro en los últimos seis años, Mari Ángeles Fraiz. En la vida es bastante común que amistades que en su día parecieron indestructibles acaben en el olvido o como el rosario de la aurora; pocas veces acaba uno entendiéndose estupendamente con gente con la que en principio, por circunstancias varias, se llevó regular. Pero sucede. Como ese ha sido mi caso con Mari Ángeles, me ha parecido que merecía la pena intentar este pequeño homenaje, a modo de despedida —y como  agradecimiento por el apoyo que en estos años les ha dado a todos mis empeños más o menos quiméricos.

Se jubila Mari Ángeles: se cierra
su reinado de seis años y un día
que arrancó con vapores de lejía
y concluye en dulcísima posguerra.

Directora directa, algo gamberra,
abstemia de la vil pedagogía,
conversadora en buena compañía
y para el papeleo un poco perra,

nos deja entre cortinas de suspense,
dejando que se dude y que se piense
quién merece heredar su buen talante.

Habiendo sido un día su adversario,
permitidme decid que hoy, al contrario,
lamento su partida —y que lo cante. 


domingo, 15 de junio de 2014

El ciego alunado



Tantos años escuchando a Malicorne, el gran grupo folk francés, y solo ahora empiezo a entender (literalmente) lo que cantan. Esta ha sido siempre una de mis canciones favoritas, pero no imaginaba que tuviera una letra tan ácida (que me recuerda a la Canción del mendigo, de Espronceda). Así dice, más o menos (gracias a María José y Ana, mis compañeras del insti, por ayudarme a traducirla).


EL LUNÁTICO CIEGO

Ciego soy, me compadecen
y yo a todos compadezco.
Mis ojos ya no están llenos,
pues han perdido sus globos.
En desdicha como esta,
(y tú te burlas, te burlas),
de nada sirve la vela.

Me levanto y de mañana
voy de un pueblo para otro.
Uno me da un cacho pan.
otro un trocito de queso
y cuando la dicha es buena
(y tú te burlas, te burlas),
un poquito de panceta.

Del tendero yo me burlo
y de todas sus cajitas,
yo no preciso papel
ni menos aún las gafas;
mi peine son mis diez dedos
(y tú te burlas, te burlas)
y mis mangas mi pañuelo.

Me guían perro y bastón,
mis dos fieles compañeros:
él uno me lleva a tientas
y el otro de la correa.
¿No os fiaríais mejor
(y tú te burlas, te burlas)
de ellos que de vuestros ojos?

Si algún día tengo un hijo
en esta vida tan grata
yo le rezaré al buen Dios,
también a la Virgen Santa,
que les saquen los dos ojos
(y tú te burlas, te burlas)
y que sean como yo:
ciegos lunáticos viejos.



viernes, 13 de junio de 2014

Toma el ojo de un mono o de un muerto de forma violenta

Papiro mágico griego

λαβὼν πιθήκου ὀφθαλμὸν ἢ νέκυος βιαιοθανάτου...
(PMG I 248-9)

Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar
  (RD)



Toma el ojo de un mono o de un muerto
de forma violenta,
piensa en cosas picudas y sucias,
heridas que ascienden,
mariposas que van asfixiando
la luz del lugar.
Ten presente que lo que aparece
no muestra sus cartas
y el silencio es a veces un modo
de hacerse negar.

Toma el ojo de un mono o de un muerto
de forma violenta,
piensa en esa mujer que deseas
y no mereciste
y contémplala en todas sus mudas
llegar y pasar,
sonreírse pensando que tú
la imaginas ahora,
rosa escuálida, eterna promesa
de un cielo voraz.

Toma el ojo de un mono o de un muerto
de forma violenta,
reconoce tu estrella en sus vagas,
heladas canicas
que contemplan con prisa (y, con todo,
su prisa es eterna)
la llegada de flores, arroyos,
espejos, rumores,
ocasiones de darse al olvido,
de arder o sangrar.

Toma el ojo de un mono o de un muerto
de forma violenta,
déjate recorrer por su miedo
que no desemboca,
por su amor que se pega a las cosas
y luego resbala,
su inocencia salada, grumosa,
que inflama tu lengua
como lágrima enferma de sueño
o la gota que quiebra el cristal.

Toma el ojo de un mono o de un muerto
de forma violenta,
y preséntate en casa de aquél
que lo sepa llorar;
sé su firme sostén cuando el suelo
reclame su peso.
Ten piedad, ya que no la mostró
quien cobró su despojo.
Y por arte de magia sé humano
—si aún hay lugar.

jueves, 12 de junio de 2014

Punto, raya y azar


A veces se establece una conexión con la gente tan profunda que roza lo parapsicológico. Hoy me ha traído mi amigo Jose Maestro esta canción maravillosa de Rosa León, Punto y raya, grabada en 1975, porque la escuchó y pensó que bien podría ser mía, por la armonía, la melodía y los arreglos:



Pero no es que pudiera ser mía. Es que resulta que yo, sin haberla escuchado nunca (que recuerde), compuse esta misma canción, hacia 1993 (¡pero nunca se la había tocado a Jose!). Cantinera de azar, la llamé. Y así sonó ese año en directo, en La Sala (Madrid), con Dani a la flauta y la segunda voz, y yo mesmo al teclado, la guitarra y la voz (por llamarle algo):

miércoles, 11 de junio de 2014

La momia de Cervantes

Cervantes, el culto oficial de España (como diría Borges), es en realidad un autor mucho menos leído y querido que, por ejemplo, Antonio Machado o Federico García Lorca. Promoción tras promoción, nuestros alumnos de Bachillerato evitan cuidadosamente la lectura del Quijote, auxiliados por resúmenes y fichas de lo más resultón y colorido. En estos días, se planea la exhumación de los restos del escritor: lo que sin duda contribuirá a hacer más presente su figura en los medios de formación de masas —pero (desengáñese quien crea otra cosa) en poco o en nada contribuirá a que alguien se deje leer más o menos desprevenidamente cualquiera de sus obras.

Las gentes de la tertulia política del Ateneo andan moviéndose estos días para protestar contra este enésimo intento de dar el cambiazo, quitándonos lo que Cervantes dijo para vendernos ideíllas varias (y vanas) sobre lo que dijo y en qué circunstancias. Perdóneme quien supo escribirlos tan ágiles y graciosos que me sume al empeño con este soneto.

Desentierran la momia de Cervantes
(se la inventan, quizá) y, encuadernada,
planean añadirla a la ampliada
versión que marcará un después y un antes.

Aquí tiene el alumno comprobantes
de que el hombre existió: su lengua helada
en las letras y su desconcertada
osamenta: sin duda, son bastantes

las reliquias y cabe de ese modo
dar por sabido al hombre y a su obra
sin molestarse en darles voz u oído.

Alegrémonos pues: Cervantes todo
ha acabado y se va. Su sombra sobra.
La duda y la ocasión han concluido.

sábado, 24 de mayo de 2014

Danzas del norte (Alfonso García Pecharromán)

Alfonso García Pecharromán, gran amigo que nos dejó de forma prematura y trágica, compuso varias piezas preciosas de sabor medieval y renacentista que nos han acompañado a lo largo de los años, primero en Ciento Volando y ahora también en La Bossa y la Vida.

De ellas, probablemente la que más ha ido mutando con el tiempo es esta danza instrumental, que Alfonso tituló, si no recuerdo mal, Alt-Niederländische Tänze, 'danza holandesa antigua' (pensando quizá en las danzas holandesas del compositor renacentista Tielman Susato; o en la colección de danzas anónimas que interpreta con ese título la Trapp Family), pero que en algún momento rebautizamos como Danza del norte.


Conservo (pero aún no he conseguido digitalizarla) una versión del propio Alfonso a la flauta, acompañado por mí a la guitarra y con Daniel haciendo una segunda voz en otra flauta. En lo que aparece, la versión más antigua que tengo es esta cientovolandera, un tanto new age, que hicimos Daniel y yo ya en este siglo: él grabó las dos flautas y yo el acompañamiento al piano.


Cuando emprendimos La Bossa y la Vida, nuestro flautista, Paco, se enamoró enseguida de la pieza, así que la montamos con flauta, guitarra y percusión. Esta es la versión más bonita que he encontrado de las varias que grabamos el año pasado en ensayos y directos:


Por su parte, Daniel también se quedó dando vueltas a la pieza y la montó con Luli a la melódica y él mismo a la flauta, en un arreglo más folk y ancestral. Cuando preparamos varias canciones de Agustín García Calvo, retomamos la pieza de Alfonso como introducción a una canción musicada por él, el Conjuro. Así sonó el tema completo el 25 de enero de este año en La Cabrera, con Luli a la melódica y el bajo, Dani a la flauta y el albokote, Juan Fran a la percusión, Fátima a la voz cantante y yo mesmo a la guitarra:


...Pero ni por esas la pieza se dio por contenta. Con la nueva formación de La Bossa y la Vida hemos seguido trabajando sobre ella, y así suena (en versión virtual) el último arreglo que estamos tentando, con nuevas melodías para la flauta y la trompa, el violín en la melodía principal y un ataque final en el que se reúnen todas las melodías a la vez.


jueves, 15 de mayo de 2014

Incorporando sombras



Con humildad, confesaba Rafael Sánchez Ferlosio en un artículo suyo que, habiéndole dado por darle vueltas por libre, como hace siempre, a cuestiones relacionadas con la antropología (el rendimiento simbólico del margen y lo marginal en ritos y otras actividades humanas), al leer luego a Mary Douglas u otros autores similares se dio cuenta de que había descubierto el Mediterráneo. Lo cual, a pesar de todo, no dejaba de ser una validación tanto de su propia agudeza como de las observaciones ajenas: algo habrá de razón común en conclusiones a las que distintas gentes van llegando por su cuenta.

Digo esto como disclaimer porque estos días, explicando en clase lo que quiere decir comprender, íbamos a parar a un terreno que seguramente esté más que explorado, pero que a mí, como profano de la psicología del día, se me hizo novedoso.

En efecto, si uno piensa que el sentido original de comprender es el de 'albergar, incluir' que tiene en oraciones como Esta casa comprende varias habitaciones o Esta unidad comprende cuatro apartados, parece inevitable preguntarse cómo se pasa de eso a cosas como Comprendo tu posición, pero no la comparto o Nunca logré comprender a mi padre.

En este punto, nos acudía el recuerdo de esa triquiñuela de los sistemas operativos más modernos que es la posibilidad de ejecutar otros sistemas ya anticuados, o simplemente distintos, en una 'máquina virtual' que actúa como si fuera, pongamos Windows XP, pero dependiendo de un entorno 'real', externo, que es, pongamos, Windows 7.

Comprender algo, y sobre todo a alguien, viene a ser habérselo instalado satisfactoriamente en la propia sesera. Sentimos que comprendemos a alguien cuando somos capaces de poner en marcha, como una de esas máquinas virtuales, la idea que nos hemos hecho de él, y que esta simulación produzca previsiones satisfactorias: 'Fulano, sobre esto, diría tal cosa' o 'Seguro que esta canción la va a gustar a Mengano'.  (Tanto más satisfactorias estas previsiones, de hecho, cuanto menos se parezca lo que creemos que diría Fulano o le gustaría a Mengano a lo que nosotros mismos diríamos o apreciaríamos).

Viendo así las cosas, resulta lógica la tremenda resistencia de muchos a entender a otros: es comprensible que uno no quiera 'instalarse' a un psicópata o a un fanático religioso, por ejemplo (si es que hay diferencia entre ambas cosas); y es dudoso que uno pueda entender de veras a un desaprensivo o un mezquino sin contaminarse con semejante roce.

La negativa a entender nos mantiene, así, 'puros', o simplemente cómodos. Una mala postura si de hecho necesitamos tratar con ese tipo de gentes y combatirlas, o al menos precavernos contra sus ataques.

Por otra parte, junto a la simulación exitosa, que nos permite predecir con cierto acierto  lo que sentiría o pensaría Zutano (y, de paso, sentir de rebote sus posibles penas: hacernos empáticos con él) y la abortada (que es, mirada de otro modo, un éxito de nuestra intolerancia), tertium datur:  no es nada extraño que nos hagamos una idea vívida de alguien que nos importa y  creamos por ello haberlo comprendido —...para más tarde descubrir traumáticamente que en esa imagen que habíamos hecho tan nuestra y que parecía funcionar a todo trapo es bastante escaso el input externo (lo que procede de la interacción con esas gentes) y mucho lo que habíamos volcado en su figura de nuestras propias necesidades y expectativas.

Peor aún (o no): tampoco es nada raro que en el momento crucial decidamos que nos importa y nos gusta más la idea que nos habíamos hecho de alguien que la que tendríamos que recomponer penosamente si fuéramos a 'actualizar' su imagen integrando la información discordante. El culto a los héroes (y a su sombra, los supervillanos) sobrevive así a la evidencia de sus flaquezas y crímenes (o de sus 'momentos humanos').

Comprender, pese a todo, parece la mejor opción, si uno tiene que interactuar con gente que no le agrada (¿y quién no tiene que hacerlo?). Es cierto que albergar multitudes consume recursos, socava convicciones y adensa el tráfico. Pero, por más que nos exaspere, esa ha sido nuestra opción, la que funda en el mito nuestra identidad cultural, medio grecorromana, medio judeocristiana. Ante posibles reclamaciones, quien nos tendió el fruto del conocimiento (y es imposible conocer sin entender) podría respondernos con aquella coplilla de Isabel Escudero:

Toma media manzana, 
buen amiguito
—y también a medias,
el gusanito.

jueves, 8 de mayo de 2014

Por amor a lo que venga (encore)


Los enfoques técnicos, realistas, de las cosas siempre me dejan rumiando por debajo un cierto descontento o descreimiento. Como hoy me ha tocado un buen rato de exposición a métodos y planes, a lo mejor me perdonáis, querido lector, que os cuente un poco lo que me pasa.

Resumiéndolo en una frase, el problema de la gente que sabe hacer cosas es que solo hace las cosas que sabe hacer. Lo señaló Robert Fripp, y qué razón tiene. La alternativa es intentar cosas sin tener garantía alguna de que de ellas pueda salir algo de provecho. Empeños, que no proyectos.

Cada vez que la gente me habla de fijarse tales y cuales metas y actuar en consecuencia, me pregunto qué sentido tiene pensar así. Sobre todo porque las metas en cuestión suelen ser cosas que ni regaladas ni obtenidas con grandes sacrificios me conmueven.

Para mí la gracia siempre está en lo que va pasando de imprevisto en los fregados en los que me meto. Que un vals se convierta en un blues. Que esté contando en clase un mito poco conocido y alguien se quede asombrado porque es lo mismo que soñó anoche. Cosas así.

Y como cosas así me llevan pasando toda la vida, no me impresiona mucho el escepticismo de aquellos a los que no les suceden.

domingo, 13 de abril de 2014

Del túnel al tren (Juan Fran mix)


Acariciaba desde hace tiempo la posibilidad de arreglar una de nuestras canciones eliminando los acordes y sustituyéndolos por un entramado melódico en el que cada instrumento fluya libre pero armoniosamente, según el protocolo amoroso del contrapunto. Juan Fran, maestre de Al Tresbolillo, ha cumplido mi sueño en este arreglo de Del túnel al tren, una de las canciones que musicamos de Valorio 42 veces, del maestro Agustín. En esta versión, el sitar se hace cargo de la melodía de la voz y el bajo, un violín y una flauta la van comentando. ¡Gracias, maestro!