lunes, 15 de febrero de 2010

Paseo por la memoria


All these places had their moments
with lovers and friends
I still can recall.
Some are dead and some are living.
In my life
I've loved them all.




domingo, 14 de febrero de 2010

Estaba yo pensando


Un pequeño milagro: componer la canción, arreglarla y grabarla, todo en la misma semana y con las voces y el bajo de Luli. Ojalá os guste.



Y estaba yo pensando
que todo lo que pasa
tendrá que ir a algún sitio
(y se puede buscar).
Y estaba yo pensando
que todo lo que empieza
tal vez tenga un principio,
pero nunca un final.
Y estaba yo pensando en ti
y el tiempo se rió de mí
—y yo del tiempo.

Amigos que se fueron,
camisas de agujeros,
no puedo retenerlos,
pero nunca se van.
Memorias inventadas,
acordes de la nada,
mareas de recuerdos
que iluminan el mar.
Y estaba yo pensando en ti
y el cielo se burló de mí
—y yo del cielo.

Todo es mentira, pero
nada es verdad,
tan sólo que esta herida
no deja de sangrar.
Ni yo lo intento.

sábado, 13 de febrero de 2010

Danza de Lo improbable


El otro día, que salió a relucir la música folk, estuve pensando que realmente no hay mucho folk en Ciento Volando, y el que pueda haber tiene que ver sobre todo con la flauta de Dani y las influencias que lo formaron (Gwendal y Milladoiro, por citar dos). Aunque a mí también me gustan esos grupos, mis referentes siempre han sido más pop, folk-rock en todo caso, o bien de otras yerbas: música medieval e impresionista, sobre todo. Pues bien, ha sido pensar eso y desdecirme de inmediato el subconsciente proponiendo esta pieza, que se lleva una de las melodías que hemos rescatado últimamente, Lo improbable, al terreno de la botella de anís y los bailes regionales. Claro que también puede leerse al revés: la botella de anís como invitada en la orquesta encantada. Y tan contenta.




miércoles, 10 de febrero de 2010

Cold Days of February (ISB)


No defrauda. Este año, en febrero no busca la sombra el perro. Así canta la Incredible:



Cuando al lado de un fuego invernal
me sentaba escribiendo palabras
extrañas y firmes,
de mi propio coro interior
a mi mente, que no lo esperaba,
llegaron las voces
de los que murieron a un lado o a otro.
Aún lloran sus amigos
sus huesos insepultos;
suspiran por el aire del noreste
los días más helados de febrero.

Algún escribano con pluma y papeles,
algún que otro banquero
con su piedad podrida,
algún capitán a sus hombres ajeno,
éstos soplan las llamas que mutilan ciudades,
energúmenos que hablan en nombre de Cristo;
por caminos de espinas cenagosos y oscuros
tendrán miedo a vagar en los años de frío
maldiciendo sus manos sangrientas.

Si de aquí o de allá eran,
cuáles eran su raza y su patria
no habrá de importarme.
Los hombres que tanta
amargura causaron,
si corazones tienen,
sus corazones sangren,
pues ni ante el anciano ni el niño pequeño
desviaron el fuego de sus armas.
Por caminos cansados,
que arrastren su culpa
en los días helados de febrero.


martes, 9 de febrero de 2010

Fotos del ángel en vuelo


Apártalos, Amado,
que voy de vuelo...


Cuando abrí la página de Ciento Volando en Facebook, en octubre del año pasado, me parecía una quimera que llegaran a apuntarse 30 personas (con menos, colapsaríamos el Rincón del Arte Nuevo, escenario habitual de nuestras andanzas). Vamos por 205. Quería haber celebrado debidamente el número redondo, pero ahora también es un buen momento (por definición, el mejor).

El número de canciones también ha ido subiendo, en sincronía: entre el año pasado y lo que va de éste van 24, sumando versiones de temas ya compuestos, arreglados ahora de muy otra manera, y composiciones inéditas. El formato virtual ha ayudado a ir perfilando una sonoridad bien definida: piano y laúd para el acompañamiento y algún instrumento de viento (oboe, clarinete, pícolo) para la melodía principal, con cameos de los timbres más variopintos, desde el sitar y el arpa hasta el theremín, las Ondas Martenot y la celesta (por sugerencia del maestro Andújar). Entre líneas, se han ido asomando algunos cómplices célebres, como Erik Satie y los maestros del sonido Canterbury. Los géneros varían, aunque abundan los valses (gentiles o bárbaros).

Pensé hace tiempo reunir algunas de las canciones más evocadoras de CV en un disco que se llamara La orquesta encantada. Allí tendrían su espacio personajes como El príncipe de Bekelaer o Don Zana. Esta recopilación que les traigo, sobrina de aquella, se llama Música de duermevela: una definición que quizá no encaja con toda nuestra música, pero sí con esta muestra.

Como canta Dani, El destino, elegante, te juega pasadas / y a veces, sin querer, te hace alguna putada. Pienso que nadie habría apreciado mejor (y corregido más severamente) estos tientos que el tite Antonio, nuestro legendario maestro de órgano. No ha podido ser. A él le dedico no sólo la canción que lo evoca directamente, sino todas. No creo que haya policía de Ultratumba capaz de impedir que, de algún modo, le lleguen.

Y nada más. Un abrazo a todos y bon appetit.


Música de duermevela. 57 temas de Ciento Volando (2009-2011) (52.31 Mb) (Mediafire)

lunes, 8 de febrero de 2010

El valor de la amistad


El valor de la amistad

(En un salón de su rancho en Crawford, Texas, el presidente norteamericano George Bush conversa con Jose María Aznar, el presidente español. Falta poco para la invasión de Irak. Ambos están sentados ante una mesa de madera sobre cuya tabla apoyan los pies. La posición obliga al presidente español a mantenerse con el estómago hundido. Aznar habla siempre con la voz melosa, como velada por la emoción, y a punto de echarse a llorar. Luce un bigote bien poblado y nunca abre la boca. Bush responde con indiferencia. Luce una cara lampiña y gesticula con leves indicios de crispación epidérmica).

AZNAR -Nosotros somos la única fuerza capaz de responder. Representamos lo más evolucionado de la cultura humana. Y no vamos a ceder ante las presiones de unos miserables.

(Bush asiente levemente a todo mientras contempla algún punto lejano. Aznar continúa).

AZNAR -...Por eso te digo, George, que cuando te sientas solo en tu lucha, en esos momentos difíciles... (y la voz de Aznar se reblandece hasta casi doblarse), que sepas que no estás solo. Y sentirás que el bigotes está detrás de ti animándote... (Bush no contesta. En el silencio, la voz de Aznar se reduce a un hilo): ¿Qué deporte te gusta...? (Bush sigue sin contestar. Y Aznar, casi ahogado por la emoción): A mí me gusta el padel...

(Bush se mueve levemente. Parece que se dispone a decir algo. Aznar lo escucha).

BUSH -Terroristas... (y quisiera esbozar algún gesto de precaución) están todas partes..., aquí, allí... (y mira fugazmente los extremos del salón como si buscase cámaras ocultas).

AZNAR -Ya lo sé, George.
BUSH -Pero yo..., yo también en todas partes. ¿Ellos todas partes...? Pues yo también todas partes. Antes que ellos, yo en todas partes (habla, sin duda habla, en algún tipo de lenguaje, tal vez en un dialecto familiar, limitado a la intimidad de su rancho. Y Aznar le secunda en todo como el encargado de traducirlo a la jerga racional humana).
AZNAR -Ya lo sé, George... Pero nadie te va a negar ahora la razón desde el 11-S.
BUSH -Sí..., ya..., ya... Pero izquierda dice ahora por ahí: —Tú, 11-S. Bush, 11-S.
AZNAR -Pero eso ya lo sabíamos, George. ¿A quién le extraña a estas alturas...? Tenemos, como digo yo, dos enemigos: El terrorismo islámico en el exterior; y la izquierda, dentro de casa.
BUSH -(Adelgazando el tono de voz) Izquierda peor que terrorismo. Pero...
AZNAR -Ya lo sé, George, ya lo sé... Pero la Historia te absolverá, no lo dudes nunca.
BUSH -Sí..., sí..., Historia..., Historia...
AZNAR -No lo dudes nunca, George: La Historia te comprenderá. Es una lucha difícil. (Endulzando, más si cabe, el tono). Por eso te digo, George, que cuando te sientas solo, en esos momentos duros de la lucha..., que sepas que el bigotes siempre estará detrás de ti, apoyándote (Ahogado por la emoción): ¿Qué deporte te gusta...? (Bush no contesta. Aznar sigue hablando, con la voz quebrada por las lágrimas) A mí me gusta el padel... ¿Y a ti...?
BUSH -¿Mí...? Mi gustan caballos (Quisiera trazar algún indicio de sonrisa).
AZNAR -(Afectuoso) Ya lo sé, George. Hasta te propusiste ordeñar uno.
BUSH -(Levemente molesto) ¿Yo ordeñar caballo...? Mi mujer dice: —George ordeñar caballo, ja, ja, ja. George no saber de rancho. Pero izquierda dice: —Ja, ja, ja... Bush gay, Bush ordeña caballo... Pero yo no gay. Yo no.
AZNAR -Ya lo sé, George, ya lo sé. Sólo fuiste alcohólico. Pero no les hagas caso. Son ellos, los gays, quienes lo cunden por ahí. El lobby gay.
BUSH -¿Lobby gay...? ¡Toda izquierda gay!
AZNAR -Ya lo sé, George, ya lo sé... Y nuestra democracia no puede con ellos.
BUSH -¿Democracia...? Aquí, Estados Unidos, democracia es nosotros. Nosotros, nuestra democracia (y parece intentar con la mano derecha un gesto breve que dibuje el contorno de la democracia).
AZNAR -Ya lo sé, George... Y, en Europa, la democracia es la izquierda. Estamos bien atados... Necesitamos grandes golpes que cambien la orientación de nuestra política. Representamos lo más evolucionado de la sociedad humana. Y, unidos, podremos alcanzar nuestro objetivo contra el Mal.
BUSH -¿Mal...? Todo mal, todo mal en todas partes...
AZNAR -Ya lo sé, George... (Con la voz derretida por la dulzura): Por eso te digo, George, que cuando te sientas solo en esta lucha, cuando te veas agotado en los momentos más difíciles, que sepas que el bigotes siempre estará detrás de ti apoyándote... (En un suspiro): ¿Qué deporte te gusta más...? (Bush mira hacia el techo, sin contestar. Aznar exhala): A mí me gusta el padel... (Se diría que Bush intenta hablar).
BUSH -Buen chico, Hose Mería A...?
AZNAR -...Aznar.
BUSH -Hese Mería Ansar, buen chico... (Aquí, Aznar abre la boca para sonreír por vez primera y adelanta una dentadura equina que sobresalta al propio Bush. En este punto, muchos lectores cierran el libro y se alejan prudentemente. Y se perderán el final. Pero no importa. Bush sigue) ...Tú, buen chico... Pero tú no tanto detrás de mí... Tú, mejor sin bigote...

(Y Aznar se queda sonriendo, congelado, y poniendo en aprietos a su dentista. Y lo decide al momento: piensa recortarse un poco el bigote. Pero, en compensación, se va a dejar crecer una suave melena flotante para enardecer en la lucha contra el terrorismo ante los medios de comunicación. Ya está).

Antonio Hernández Marín, 27-9-07

domingo, 7 de febrero de 2010

Viva Canterbury


Nunca pensé que haría una pieza al estilo Canterbury, pero aquí estamos, como si supiéramos. Es sólo una miniatura, pero valga como homenaje a Hatfield & The North y demás gigantes. El acompañamiento va por poliacordes: acordes mayores comunes con un bajo inesperado. El efecto es que, sin dejar de oír las familiares tríadas, el oído las reinterpreta como fragmentos de acordes más complejos. En realidad ésa podría ser la idea de toda esta serie (y del último libro que cerré): una sucesión de retales caleidoscópicos.




sábado, 6 de febrero de 2010

Surrealismo, folclore y poesía del 27 (I)


Lo prometido es deuda. Traigo a la Red este artículo en el que trato algunas cuestiones relacionadas con lo que planteaba Jesús aquí. Inserto las notas al pie en el texto, entre corchetes. Como es un texto largo, lo iré publicando en tres o cuatro entregas. La referencia completa es:

Alejandro González Terriza, «Surrealismo, folclore y poesía del 27», Boletín de la Fundación Federico García Lorca 39-40 (2006), pp. 113-133.

*

SURREALISMO, FOLCLORE Y POESÍA DEL 27

Surrealismo y folclore forman una pareja peculiar, por cuya convivencia armoniosa pocos habrían apostado a priori. De sus predecesores futuristas y dadás el surrealismo heredó un rechazo visceral hacia todo lo que sonara antañón. A los ojos de un vanguardista el folclore sugería precisamente eso: fórmulas de expresión agotadas y valores sociales reaccionarios. Tristan Tzara, gran creador de eslóganes, lo resume con elegancia: «Solo el contraste nos enlaza con el pasado» [1. «Manifiesto Dada 1918»,en Tristan Tzara, Los siete manifiestos Dadá, Barcelona: Tusquets, 1987, pág. 17.]. Dime qué es tradicional y sabré de qué debo apartarme.

Desde el terreno tradicionalista (por así decirlo) los prejuicios tampoco ayudaban mucho. Para una sensibilidad educada en los romances y las coplas populares, como la de los hermanos Machado, el surrealismo no pasaba de ser una modernez estridente, un artificio sin vida ni raíces, de la misma ralea que el dodecafonismo o el esperanto.

Así las cosas, y a pesar de todo, esta peculiar pareja acabó entendiéndose. El mérito corresponde en parte al surrealismo francés, que, en sus momentos más lúcidos, supo revisar y matizar su antitradicionalismo. No del todo, desde luego: nadie es perfecto. Por fortuna, donde Breton se detuvo (y con él, más o menos obedientes, los suyos), los poetas españoles interesados por el surrealismo (Alberti, García Lorca, Aleixandre), libres de dogmas y tics vanguardistas, avanzaron resueltamente. En el caso de los dos primeros, aunque suele hablarse de una etapa neopopularista y de otra surrealizante, distintas y distantes, sus versos, de cualquier época, muestran un interés sostenido por el folclore. Alberti nos contará después que, de hecho, fue la tradición popular española la que le llevó al surrealismo. Aleixandre, por su parte, nos aclarará que, bien entendidas, tradición y revolución, lejos de ser enemigas, son dos nombres de la misma cosa.

Pero no adelantemos acontecimientos. Nos esperan en Francia. Aunque la poesía surrealista española supo apartarse de algunos postulados bretonianos, no habría podido ser la que fue sin ellos. En el caso concreto del folclore, ¿qué estímulos, positivos y negativos, pudieron recibir los jóvenes del 27 de las revistas, libros y conferencias de Breton y los suyos?

Breton, tradicionalista

Dentro de los ismos que renovaron la literatura de principios del siglo XX, el surrealismo ocupa un lugar destacado y singular: es el último movimiento importante, y el que más ha calado en la sensibilidad actual. Videoclips, anuncios publicitarios, películas y canciones pop dan fe a diario de la fertilidad del imaginario surrealista. Otra cosa es que, a cambio de este éxito, el surrealismo haya ido perdiendo su contenido revolucionario, lo cual es cierto, aunque no debe ocuparnos ahora.

Ningún pensador da el salto a lo memorable sin un punto de apoyo. Para entender la preeminencia del surrealismo es importante tener en cuenta que André Breton, su principal teórico, tenía a sus espaldas las aportaciones de dos ingenios notables: Marinetti y Tzara. Breton recoge de ambos muchos aciertos: son rasgos futuristas o dadá (a veces ambas cosas) la concepción del arte como una actividad urgente, apasionada y violenta, el humor negro y absurdo, el rechazo del sentimentalismo y lo decorativo y la colaboración voluntaria con el azar y las formas de la naturaleza.

Es cierto (y lo veremos) que Breton también arrastra de sus predecesores inmediatos material inservible y hasta contraproducente; pero no cabe duda de que, hasta donde supo, filtró detenidamente sus propuestas. No solo tuvo buen ojo a la hora de rescatar los planteamientos válidos: supo también librarse de otros que habían lastrado hasta entonces la experiencia vanguardista. Algunas rémoras eran más o menos superficiales (por ejemplo, la ritualización del escándalo, que había acabado convirtiendo las demostraciones dadá en un espectáculo predecible e inútil). Pero una, al menos, afectaba a la definición misma del arte nuevo.

Tanto Tzara como Marinetti veían el pasado, la tradición, como el enemigo a batir, sin matices ni excepciones. Breton, en cambio, es el primer «ista» capaz de poner en perspectiva la vanguardia: esta no es un brote totalmente novedoso en la historia de la especie, ni un comienzo desde cero, sino la manifestación actual, puesta al día, de una viejísima tendencia humana. El espíritu que anima el surrealismo sopló antes en Fourier, en el conde de Lautréamont y en algunos simbolistas (Baudelaire, Rimbaud). Pero es que antes se había manifestado en el romanticismo alemán, en los novelistas góticos ingleses, en el Marqués de Sade…; y antes aún en los alquimistas o en Heráclito. A través de todos estos autores, una única tradición mágica mantiene viva la conciencia de las posibilidades infinitas de la mente humana. En nuestros días, el surrealismo es su manifestación más vivaz, su cola prensil; pero también se distingue su herencia en movimientos aparentemente irreconciliables, como el psicoanálisis de Freud y el pensamiento tradicionalista de René Guénon.

Por desgracia, Breton se detiene antes de reconocer que buena parte de las aspiraciones y logros del surrealismo se pueden vincular también con otro tipo de tradición: la popular. El salto, de todas formas, estaba a un paso, y no faltaría quien supiera darlo.

El oído de Breton

Para entender por qué Breton no dio el paso, es necesario tener en cuenta que, en ciertos aspectos, fue un vanguardista típico. A la hora de buscar novia a la Poesía entre las demás artes, no se inclinaba (como románticos y simbolistas) por la música, sino por la pintura. Para él la poesía era ante todo lo que Ezra Pound llama fanopea: formulación de imágenes, que el poeta francés pretendía asociar libremente según el modelo del ensueño y la duermevela. La melopea, la musicalidad de las palabras, era, en el mejor de los casos, accesoria. Por tanto, no puede sorprendernos que (como Marinetti y Tzara) considerase la rima y el metro, y las formas estróficas que de ellos se derivan, como un pesado corsé del que la poesía moderna se había liberado felizmente. A su juicio, Rimbaud o Baudelaire eran grandes a pesar de que utilizaran como vehículos expresivos formas como el soneto y el alejandrino. En cuanto a las cancioncillas populares, en ellas se concentraba, rancio, todo el sonsonete aborrecible del pasado. La recaída en las formas fijas, ya fueran cultas o populares, se consideraba un crimen de lesa poesía, suficiente para excomulgar a su autor del movimiento surrealista.

En la tradición que Breton rescata no hay sitio para pautas formales: solo se admiten visiones, contenidos. Por supuesto, también en este apartado la tradición popular habría tenido una oferta nada desdeñable que hacer. Pero no halló dispuesto el oído del poeta.

Aleixandre, conciliador de opuestos

Por el contrario, en España los jóvenes poetas del 27 tenían muy presente el consejo de don Antonio Machado:

—Ya se oyen palabras viejas.
—Pues aguzad las orejas.

[2. Antonio Machado, Nuevas Canciones, IX, XLI.]

Al igual que Breton, Vicente Aleixandre concibe la poesía y el amor como un camino hacia la superación de las oposiciones binarias (antinomias) que esclavizan el pensamiento humano. Una de esas parejas la forman, precisamente, el pasado y el futuro. Dando un paso más allá que el maestro francés, Aleixandre escribe en su discurso de aceptación del premio Nobel: «Tradición y revolución: he ahí dos palabras idénticas». [3. Vicente Aleixandre, Prosas completas, Madrid: Visor, 2002, pág. 344.] Aunque la declaración es tardía, resume su credo poético y vital. Solo es digno de entregarse a las nuevas generaciones (es decir, solo puede convertirse en tradicional) lo que se mantiene vigente, capaz de cambio y de sorpresa. Quien entiende que la fidelidad a una tradición pasa por repetir una y otra vez las mismas fórmulas, no la mantiene viva: la estanca. Por otra parte, si los revolucionarios de hoy ignoran la experiencia y los logros de sus semejantes de ayer carecen de perspectiva sobre la naturaleza de su intento.

Aunque Aleixandre pensaba en la tradición literaria culta (cuyos nombres esenciales, del Renacimiento a su propia generación, enumera), sus palabras tienen un valor general, aplicable al folclore y su vigencia. Sin cambio adaptativo, a veces espectacular (revolución), no habría continuidad (tradición) posible.

Unas palabras de Rafael Alberti nos ayudarán a entender en qué sentido el folclore es precursor de algunos de los planteamientos y técnicas surrealistas.

Alberti

En 1932, en una conferencia que pronunció en Berlín sobre La poesía popular en la lírica española contemporánea, Rafael Alberti dijo:

Algún tiempo después, volvió a caer sobre unos cuantos poetas otro nuevo mote: el de surrealistas, aludiendo al movimiento francés encabezado por André Breton y Louis Aragon. Nuevas confusiones. Los poetas acusados de este delito sabíamos que en España —si entendemos por surrealismo la exaltación de lo ilógico, lo subconsciente, lo monstruoso sexual, el sueño, el absurdo—, existía ya desde mucho antes de que los franceses trataran de definirlo y exponerlo en sus manifiestos. El surrealismo español se encontraba precisamente en lo popular, en una serie de maravillosas retahílas, coplas, rimas extrañas, en las que, sobre todo yo, ensayé apoyarme para correr la aventura de lo para mí hasta entonces desconocido. [4. Rafael Alberti, «La poesía popular en la lírica española contemporánea», en Prosas encontradas, ed. R. Marrast, Sant Viçens del Horts (Barcelona): Idea y Creación Editorial, 2004, págs. 100-123.]

Estas palabras han dado bastante que pensar. Se ha visto en ellas un intento, más bien torticero, de echar balones fuera, minimizando la influencia que los surrealistas franceses ejercieron sobre los jóvenes del 27. Algo hay de ello. Pero dado que hoy, gracias al trabajo exhaustivo de C. B. Morris El surrealismo y España. 1920-1936 [5. C. B. Morris, El surrealismo y España. 1920-1936, trad. Fuencisla Escribano, Madrid: Espasa-Calpe, 2000], esa influencia está más que demostrada, pienso que resulta legítimo y provechoso examinar qué puede haber de cierto en ese proto-surrealismo español de carácter popular.

Aunque el argumento de autoridad no debe pesar mucho en estos casos, sería injusto no recordar que otros autores compartieron el punto de vista de Alberti. Por citar solo dos: el también poeta del 27 Emilio Prados «encontraba muchos elementos surrealistas en las coplas de tradición popular» [6. Víctor G. García de la Concha, ed.: El surrealismo, Madrid: Taurus, 1982, pág. 18]; Soledad Salinas, en su clásico libro sobre la poesía de Alberti, señala que «la poesía popular española está llena de imágenes que se podrían denominar surrealistas avant la lettre» [7. Soledad Salinas: El mundo poético de Rafael Alberti, Madrid: Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 2002, pág. 352.].

Para poner a prueba este tipo de asertos, comenzaremos por repasar cada uno de los elementos señalados por Alberti, examinando si realmente forman parte de la estética surrealista, y aportando en cada caso algunos ejemplos de lírica popular y de los propios autores surrealistas (o surrealizantes) españoles [8. En este caso, ajustándome al tema del monográfico, utilizaré sobre todo ejemplos de la obra de Federico García Lorca.]

viernes, 5 de febrero de 2010

Febrero


Decía Antonio que cuando un poeta de vanguardia compone un soneto, la convención que acepta nos permite apreciar mejor su originalidad. Si uno ha acabado teniendo un estilo, eso que llaman un mundo propio, se aprecia aunque se atenga a una forma de expresión mil veces trillada: do mayor, la menor, 4x4. Por eso, o porque ha salido así, he compuesto esta tarde esta pieza, que se restringe a las notas blancas del piano, sin otro viraje que el que va de subdominante a tónica, y me suena, por eso mismo (o a pesar de eso), de lo más cientovolandera & alejandrina. ¿Le hubiera gustado? Quiero pensar que sí.

Los instrumentos: clave, piano eléctrico y cello.



jueves, 4 de febrero de 2010

Luna plena (y II)


Estoy un período calamárico: ésos en que sientes que podrías componer una canción al día, y además te apetece hacerlo. Sólo el tiempo no acompaña; pero hasta él cede, relativamente.

Esta pieza continúa, en estructura y tema, la anterior: vuelve a contrastar dos tonalidades y sus correspondientes modalidades (fa mayor lidio vs. do sostenido menor dórico). La instrumentación es algo distinta: flauta de pico, piano eléctrico y piano.




martes, 2 de febrero de 2010

Dragones

(J.R.R. Tolkien, Smaug)

El otro día acerqué un poema de cierto concurso anual; hoy va otro, juraría que de Daniel, aunque puedo errar (va sin firma). May you like it.

Miniaturas

Cómo puedo sentirme tan seguro
de este amor que me seca la garganta:
un sol que cada noche se levanta
e ilumina mi lado más oscuro;

un hábito sin huellas ni futuro
que mientras nos destruye nos encanta.
Sólo el amor ignora lo que aguanta.
Sólo el amor consigue ser tan duro.

Recojo mis palabras y me voy
(por mucho que me busque, ya no estoy;
por lejos que me voy, siempre me quedo).

Si no debe vivir, pido perdón
por no saber matar este dragón.
Si quieres, hazlo tú. Yo ya no puedo.



lunes, 1 de febrero de 2010

Luna plena


(La Luna, Tarot de Fergus Hall)

Lo pedía la noche. Una composición improvisada, valga el oxímoro, para piano, flauta y cello que va superponiendo dos tonalidades (si y re) con sus correspondientes modalidades: una mayor, lidia, y otra menor, dórica, sugiriendo (espero) algunas de las transformaciones del astro.

*

Edito. Sumo algunos compases al inicio y varío la instrumentación. Siguen el piano y el cello, ahora con viola y clarinete.





domingo, 31 de enero de 2010

Romeo consiguió a Julieta


Leo estos días la obra de Shakespeare, e inevitablemente busco ecos modernos. La canción de Mark Knopfler es la más conocida, pero prefiero ésta de Lou Reed, de su disco New York (1989). Como otras veces, lo que sigue es menos una traducción que un juego poético: un metamorfo.



Romeo consiguió a Julieta

Pillado entre los astros retorcidos,
las líneas dibujadas, ese mapa
de pega que llevó a Colón a Níuyork,
a medias entre el este y el oeste
él ha venido a verla
con su chupa de cuero.
La tierra chilla, se estremece y para.
Una cruz de diamante,
pendiente y amuleto,
le ayuda a no pensar si habrá perdido
el alma cuando abrió un coche alquilado.
Lleva en el pantalón una fregona
para limpiar la mancha que ha vertido
en el balcón de su gentil Julieta.

Romeo quería a Julieta
y Julieta quería a Romeo.
Romeo quería a Julieta
y Julieta quería a Romeo.

Romeo Pérez cuadra
los hombros y maldice a Jesucristo.
El peine se desliza
por su coleta negra,
piensa en su habitación, tan solitaria,
el fregadero al lado de la cama
del que brota un olor que te noquea.
Entonces, olfatean
sus ojos a Julieta,
oye su voz que suena
igual que una campana.

Fuera en la calle humea,
los camellos de crack están soñando
con un subfusil Uzi,
hay uno que le ha dado,
Te apuesto a que le doy a esa farola
atándome a la espalda el brazo bueno,
dice el peque Juan Díaz.
Otra calada, tío,
esas capotas de suburbio
no valen un duro,
a esos italianuchos
hay que enseñarles álgebra,
el poli muerto en Harlem,
¿pillarán la indirecta?
Yo estaba de marcheta,
y vi cómo volaban
sus sesos por la acera.

Romeo consiguió a Julieta
y Julieta consiguió a su Romeo.
Romeo consiguió a Julieta
y Julieta consiguió a su Romeo.

Voy a meter Manhattan en la bolsa de basura
y escribiré en latín
estos días no es fácil que te importe algo una mierda.
Manhattan se está hundiendo como plomo
en el fétido Hudson, qué sofoco.
Han publicado un libro sobre el tema
y dicen que es como la antigua Roma.

El perfume le quema los ojos
prendidos a los muslos de la chica
y hay una luz que parpadea
durante un minuto.
Luego desaparece y eso es todo.


sábado, 30 de enero de 2010

Dos entrevistas a Agustin García Calvo


Con pocas excepciones, las entrevistas a Agustín García Calvo resultan instructivas, pero frustrantes. El periodista no suele conocer al entrevistado, o, peor, lo conoce demasiado bien: tiene formada una idea de él como personaje histórico y gloria de nuestras letras, e intenta aferrarse a ella mientras GC va rechazando sin contemplaciones los intentos de cosificarle como filósofo, literato o vip de la lucha antifranquista. A GC no le interesan las actualidades por las que el periodista le pregunta, y éste es incapaz de procesar las máximas que GC le va colando y que a veces, por falta de desarrollo, pueden parecer desvaríos o boutades.

Les traigo ejemplos de la regla y su excepción. Comienzo por lo segundo: una entrevista cómplice y despierta, recogida en la página web www.sinpermiso.info, que me brindó amablemente Aldeans (gracias) hace unos días.

Como ejemplo bastante benigno de lo primero transcribo esta entrevista, cuya gracia principal es que no estaba colgada hasta ahora en la red. Aparece en el libro de Fernando Clemente Morales Olas de mar en invierno. Monólogos y dialogos (1987-2004), publicado en 2005 por la Diputación de Badajoz, pp. 85-87.

*

AGUSTÍN GARCÍA CALVO

...se muestra en la evocación...

—Don Agustín, hay quien le ha calificado como el «hereje de nuestras letras».

—¿Un hereje literario? Hombre, espero que en alguna ocasión al menos haya sido un hereje o disidente más que literario, sobre todo, cuando me he visto en alguna ocasión como en el año 65 envuelto en un movimiento de los verdaderos herejes, que son la gente de abajo (en aquel caso los estudiantes en rebeldía en el momento de imponerse el Régimen que hoy padecemos). De manera que eso, respecto a la herejía y las herejías filosóficas o literarias, no me interesa mucho,

—¿Usted cómo se considera dentro del panorama literario y cultural de nuestro país?

—Yo, desde luego, procuro no considerarme. La figura del autor es un estorbo formidable. Es justamente lo que el aparato cultural desconoce, pero yo sí lo conozco; sé cuánto pesa la persona de uno y desde luego, por todos lo medios, procuro no incluirme en el panorama. Tampoco me dedico a lo anacoreta, al retiro, trato de meter la nariz de vez en cuando y esto es una difícil política de ten con ten, en la que me mantengo: hacer algo, tratar de hacer algo, aprovechando incluso, como en este mismo momento, algo de lo que pueda quedar en prensa o en radio, aprovecharlo, por si acaso, y calcular de tal manera que eso no implique venderme, meterme en la marcha del aparato cultural mismo, que cada vez odio de una manera más profunda y más popular.

—A mí me interesan los hombres agazapados, los que viven en su «dacha» al margen (le la plaza pública (entiéndase televisión, radio ... ) y que hablan -como es su caso- cuando deben hablar, no siempre, y que sueltan su látigo de crítica a estos tiempos.Por eso quería hablar con usted, don Agustín.

—Bueno, yo no soy ejemplo de los retirados en una dacha. No creo tampoco en el anacoretismo. No me fío nada de la opinión de uno, hay que recordar siempre lo de don Antonio Machado: «en mi soledad / he visto cosas muy claras / que no son verdad». Y por el contrario confío en lo que nos queda de pueblo y de común. En ese sentido, como te decía hace un momento, queda uno condenado a una política de ten con ten. No retirarse, no creer tampoco en el retiro de uno y al mismo tiempo intentar que las cosas que uno pueda hacer no signifiquen una venta a la Cultura y al Poder.

—¿Y por qué esa postura suya, por resentimiento? ¿Por qué? ¿Por qué no se vende usted al Régimen, a la Cultura?

—A lo que nos queda de pueblo, al corazón, al tuyo mismo, lo que te quede de corazón como a mí, no hay que preguntarle eso.El Poder es un engaño, la imposición de sustitutos de la vida, la venta de productos es un engaño perpetuo. El Poder está contra el pueblo, en una palabra, es tan claro que no hace falta argumentarlo. Y desde luego no hay ningún motivo personal. Más bien tendría que decir que me he visto con mucha frecuencia halagado por parte de algunas instancias del Poder, que por otra parte desprecio. El motivo es de más abajo, ya te digo, no hace falta preguntarlo. Es una evidencia de razón y de corazón que el Poder —y por tanto la Cultura a su servicio—, están en contra de lo que nos quede de vivo, de gente, de pueblo.

Hay un disco por el que mucha gente le conoce: Canciones y Soliloquios de Amancio Prada...

—Sí, hizo un disco con varias de las canciones de Soliloquios y luego otro que se llamaba De amor y celda. Sí, Amancio Prada ha sido dentro de ciertos círculos relativamente popular.

—¿Cómo recuerda aquella experiencia musical?

—No la recuerdo, porque estoy en ella siempre. Ahora mismo acabo de terminar en Madrid un cursillo de cinco lecciones llamado Música ex lingua, tratando de mostrar cómo la melodía, la prosodia gramatical de las lenguas, puede ser una inspiradora de músicas, o por lo menos de melopeyas —como llamo a esa especie de situación intermedia entre el habla y el canto—. Mi relación con la música ha sido, por tanto, constante desde el principio; eso me ha llevado también a la obra que estoy tratando de terminar ahora y de publicar: el Tratado de rítmica y prosodia y de métrica y versificación. Y me ha llevado también a tratar con músicos como es el caso de Amancio Prada, que lo conocí en París, y antes con Chicho Sánchez Ferlosio, del que el propio Amancio y algunos más cantan algunas melodías suyas como «El mundo que yo no viva» y algunas otras cosas por el estilo. Sí, ha sido rica y sigue siéndolo mi relación con la música.

—Canta Amancio Prada un verso suyo que dice: «Juraría que he sido feliz / una vez en la tierra...» ¿Así es, don Agustín?

—Sí. Bueno, eso es un juego que se entiende bastante bien. Tiene relación con lo que te estaba contando, de que una vida de veras no admitiría computo y por tanto tampoco registro histórico. Uno tiene una impresión, a veces, de lo que dice el «juraría», de que se ha producido eso que nunca en la realidad -compatible con la realidad- puede producirse.

—Y hay otro verso cantado en ese disco que afirma: «Sólo de lo negado canta el hombre, / sólo de lo perdido, / sólo de la añoranza, siempre de lo mismo...».

—Sí. Ese lo canta con una música del propio Chicho Sánchez Ferlosio. Es el poema con el que inicié esa primera recopilación de Canciones y soliloquios.

—¿Sólo de lo negado canta el hombre?

—Sí. Sólo de lo negado canta el hombre, es decir, de la negación de la Realidad. Para mí, eso que se llama poesía con un nombre un tanto prostituido me parece que sólo podría valer en la medida que una canción, unos versos, de alguna manera, acierten a descubrir la falsedad de la realidad. La negación de esa falsedad es de todo lo que nos es dado como positividad, por un lado, en eso de la poesía, y por otro lado en el razonamiento, en la lógica. De eso se canta, de eso se razona. La negación, el no, es lo único que nos queda de vivo y popular.

—¿Cómo recuerda usted los años 60, cuando fue expulsado de la Universidad junto a López Aranguren y Tierno Galván?

—La expulsión fue una mera anécdota histórica que no cuenta para nada. Pero en cuanto al pronunciamiento de los estudiantes en el 65 en California y en Madrid y después en Alemania, en Francia al final, es algo que lo recuerdo no como una historia, lo estoy recordando constantemente como algo vivo. Como un testimonio [de] que a pesar de toda la potencia, toda la imposición del aparato del Poder, siempre queda algo que está vivo, que se remueve y que puede, ocasionalmente, levantarse contra ello. Aquello se produjo en los inicios de la imposición de este Régimen del Bienestar que hoy padecemos, pero, por supuesto, es imprevisible en cualquier momento que pueda producirse.

—¿Aquello qué fue: un espejismo, una utopía, una realidad?

—Había por debajo algo en muchos muchachos que sentían lo que se nos venía encima, con la imposición de este Régimen, que justamente se estaba imponiendo por todas partes entonces. Había algo que sentía eso y, naturalmente, trataba de decirlo y de incluso actuar, hasta cierto punto, en contra de esa imposición. Eso sigue vivo siempre, por debajo de la conformidad y por debajo de la sumisión a este aparato.

—Pero, en general, ¿aquellas ideas no han quedado olvidadas en el baúl de los recuerdos?

—No hay ideas que valgan. Aquí no había ideas. Se puede ver bien que, incluso en los letreros más afortunados que los chicos pintaban por las paredes, no se puede decir que haya ideas: hay una negación, una denuncia de las ideas dominantes, y eso, la verdad, no puede morir. La negación no puede morir nunca porque la falsedad continúa, la falsedad de la Realidad; y por tanto, la posibilidad de decir NO de una manera o de otra está siempre ahí. No tiene sentido pensar que se trate de unas ideas muertas o de una creencia o de una utopía. Simplemente, esa posibilidad abierta de negación de la Realidad.

—¿En qué ha cambiado el Hombre? ¿O lo que ha cambiado es la Sociedad únicamente?

—Yo no creo en eso del Hombre ni de la Sociedad. Estoy contra el Hombre. Eso son ideas. Ideas acerca de la Humanidad, de la Historia de la Humanidad. Son ideas, y por tanto falsedades. Lo importante es que, aparte del Hombre y sus pretensiones de animal racional, de dominar el mundo, de destruirlo, aparte de eso queda algo de verdad a lo que aluden palabras como «lo común», «lo pueblo», que generalmente está contra esas falsas realidades. La Historia del Hombre y de la Humanidad es una tristeza, como sabes, es una serie de desgracias, de montajes, de ilusiones que han traído consigo guerras o ejecuciones, para después descubrirse en la etapa siguiente que todo aquello no valía nada y que había que inventar otros trampantojos por el estilo. ¿Para qué te voy a recordar lo que es la Historia, no? Por fortuna, todo eso no son más que ideas falsas y siempre queda algo vivo por debajo.

—Usted descree de la Democracia, del Yo, del Amor, de la Tecnología, del Tiempo, de la Historia... ¿En qué cree Agustín García Calvo?

—Bueno, creer no puedo creer en nada, por supuesto. Como soy un miserable ciudadano, igual que cualquiera, nunca me acabaré de quitar del todo los restos de la fe. Pero, por supuesto, me parece que esta labor de descreer, aunque sea interminable, es la única que merece la pena. Hay que descreer, por ejemplo, del Individuo para que yo, que no soy nadie, pueda de alguna manera vivir yo, que no soy nadie, que es cualquiera que dice «Yo»; es a lo que aludo como pueblo. Es preciso descreer del Individuo, de la Democracia, del Hombre, y éste es un ejemplo entre todos los demás. Se trata de eso, de descreer, que es una labor que nunca se termina, en la que están al mismo tiempo lo que nos queda de corazón y de razón, pero que es interminable y siempre por desgracia se sigue creyendo.

—¿Por qué le interesa tanto el lenguaje? ¿Qué atesora el lenguaje además de palabras?

—Ahí es donde está, por así decirlo, la habitación más visible, la morada más visible de eso a lo que aludo como pueblo y que no es individuos ni conjunto de individuos. En la lengua de verdad, no en la escritura, no en la cultura, no hay quien mande, no hay amo que mande, no hay Dios que mande. Es algo que hacemos así de bien gracias a que no sabemos cada uno, personalmente, lo que hacemos con todo ese artilugio complicado de la gramática y la lengua. Ahí es donde está el aliento de esa verdad que no existe, que se contrapone a la falsedad existente. Es normal que desde pronto haya sentido este amor por eso que nos queda de lengua viva, ese verbo que se encarna cada vez que viene a parar un niño a este mundo: la encarnación del verbo.

—¿Cuál es el adjetivo más acertado para calificar al Hombre?

—Falso creído.

—«Hay un misterio en esto de la memoria...» Con estas palabras inicia usted su Registro de recuerdos. ¿Cuál es ese misterio?

—Sí. Hay una memoria muerta, que es la memoria de la biografía, de la autobiografía, de la historia, regida por el futuro, que es la primera forma del tiempo vacío: la muerte (todo futuro es muerte), y frente a ella, a pesar de esa perpetua tendencia o necesidad de reducirse a tiempo vacío, frente a ella sigue algo misterioso viviendo, algo que se muestra en la evocación (por contraponerlo a la historia, al registro histórico). La evocación es con lo que he tratado de jugar en ese libro que mencionas.

—Que por cierto, ¿por qué subtitula este libro como Contranovela?

—Porque la novela se adscribe de ordinario al procedimiento de la Historia. Es decir, que el que sea ficticio el argumento no importa para nada, lo importante es que se desarrolla según las reglas de un tiempo histórico, de un tiempo medido, y por tanto, está claro que mi intento en ese libro es lo contrario: es romper con la reducción a historia de la memoria, del recuerdo.

—Cierra su Contranovela con estas palabras: « ... un libro que a gentes cualesquiera les valga de algo, no para entretenimiento ni cultura, sino para placer y descubrirniento de lo falso de sus vidas...»

—Sí. Ya lo has dicho. No lo puedo decir mejor en este momento... (Risas)... A lo mejor, si me paro a pensarlo podría mejorar la formulación, pero de momento vale.

—Y finalmente, don Agustín, ya no le canso más, ¿hay motivos para la esperanza?

—No, no. Para la esperanza en el sentido de futuro, desde luego nada. Para eso hay todos los malos motivos. La esperanza como expectativa es simplemente el tiempo vacío, desde aquí hasta la muerte. La esperanza es el trozo de tiempo vacío que se nos da en todo su peor sentido.

—Don Agustín, ha sido un placer.

—Para mí también. Saludos.


martes, 26 de enero de 2010

Ve preparando las flores


Hecho y ficción: pese a quien pese, un continuo, cuyo límite (siempre lo hay) no es un muro, sino un poro. Hoy, en algún instituto: el padre de un alumno asalvajado, marroquí en esta ocasión, se presenta ante la jefa de estudios. Ve preparando las flores, le dice. And though the news were rather sad, / well, I just had to laugh. Lorca, en su Romancero:

El veinticinco de junio
le dijeron a el Amargo:
Ya puedes cortar, si gustas,
las adelfas de tu patio.
Pinta una cruz en la puerta
y pon tu nombre debajo,
porque cicutas y ortigas
nacerán en tu costado,
y agujas de cal mojada
te morderán los zapatos.
Será de noche, en lo oscuro,
por los montes imantados,
donde los bueyes del agua
beben los juncos soñando.
Pide luces y campanas.
Aprende a cruzar las manos,
y gusta los aires fríos
de metales y peñascos.
Porque dentro de dos meses
yacerás amortajado.


lunes, 25 de enero de 2010

Tarde de agosto

Vuelvo sobre una de mis canciones favoritas: Tarde de agosto (mi amiga mejor). En realidad, he vuelto muchas veces sobre ella, encontrándole siempre nuevas vueltas. Recuerdo cuando le nació una segunda voz y Alfonso me hizo notar que era modal (te he contagiado, se rió). Recuerdo la sorpresa de Antonio ante esas dos voces que se cruzan de forma heterodoxa, de modo que la que empieza más grave acaba más alta y vicecontra. Recuerdo, en fin, oírla por primera vez con la voz mágica de Luli, llevándonosla juntos a donde siempre apuntó. Esta versión instrumental, para laúd, saxo, cello y oboe, sustituye, de momento, la versión cantada que alguna vez espero grabar (en directo o con la mesa) como es debido. Va por ustedes.

*

Edito. Sale el saxo y entra el clarinete. Entre tanto, a la canción le ha crecido una parte nueva (un breve solo, antes de la melodía cantada) que explota la ambigüedad de la armonía.

Cuándo ha de ser,
dónde he de perder
lo que más quiera.

Carne de abril,
rosa sin fin
dulce y traicionera.

Tarde de agosto,
mi amiga mejor,
baila conmigo
este buen rock'n roll.





jueves, 21 de enero de 2010

Permanezcan a la escucha


Sobre drogas es raro leer algo que no sea obvio o torticero. Le pedí a Sergi Puertas permiso para publicar aquí un texto que le leí hace tiempo. Al autor le parece hoy 'una roña total', pero me dio (gracias) luz verde. Algo querrá decir que ambos lo recordemos. Ustedes dirán.

*

PERMANEZCAN A LA ESCUCHA (Conspiracy Paranoia Shuffle)

Se hace saber: los bares cerrarán a las X:XX
mas si quieren seguir la farra en condiciones insalubres e infrahumanas
permanezcan a la escucha.

Y las siguientes drogas y en verdad la mayoría seran prohibidas y erradicadas de la calle
mas si están dispuestos a obtenerlas completamente adulteradas y a precios prohibitivos
permanezcan a la escucha.

Por supuesto todos sabemos escuchar. La pregunta es:
¿Quién radia, quién emite?

domingo, 17 de enero de 2010

Novedades del olvido


Ayer, pequeño milagro: reunión de la tribu babeliana, formada por los amigos que empezamos a reunirnos hace más de veinte años para poner en común cuentos y poemas. La dispersión que traen los años no entiende otro correctivo que el ritual: así el de ayer, versión tardía del concurso de Nochevieja, que no pudo ser este año. Novedades de ahora y esas otras que trae el olvido: cosas que no recordábamos haber escrito, pero alguien conserva en la memoria o la carpeta. Va una de éstas: un poema (también canción) de Ricardo, cuyo título evoca el Relato de amor (endecha) del maestro.

Semimediopseudoendecha

¡Ay! dulce color de las tardes de invierno
que vuelves al filo de briznas de heno
prendidas apenas sobre los cabellos
trenzados caoba que tienen recuerdo

de otros más días tal vez más alegres
que ella y yo de la mano cogíamos verdes
hojitas de hierba, de sauce y alerces
que ahora ya secas y ajadas parecen

y acaso lo estén o quizá todavía
retengan un poco de la clorofila
que solía guardar yo en ambas pupilas
y ella en sus pechos de luna crecida.

O acaso es que has vuelto para comprobarlo,
o ver si de aquello aún queda algo
que buscar en mi centro, tal vez en vano,
que salvo haya sido del sabor amargo

que en mitad de la boca deja la duda
de haber sido o no al fin la pregunta
que plena y repleta tan sólo dibuja
el olvido de ser siempre siempre nunca.

Ven y pronuncia si puedes su nombre,
conjura acaso todo lo que esconde
o para por siempre de rondar mi casa
y deja al recuerdo que habite la estancia
chiquita y ajada donde permanecen
su sombra y su nombre siempre tan verdes

(hasta el día en que en juicio se pese mi muerte.)


jueves, 14 de enero de 2010

Lluvia gris (Gymnopedie)


Todo conspira para hacer esta pieza. Mompou lleva a Satie y viceversa, y los días de lluvia, excesiva y helada, me traen a la memoria aquel viejo tema: Lluvia gris, / mi jardín / y un charco / de añil. Cuesta sacar tiempo, pero la partitura es maniática (piano, harmonio y cello) y no me deja cenar hasta que encuentro las variaciones justas. Supongo que, con el tiempo, si admiras a Erik Satie, es inevitable acabar componiendo tu propia Gymnopedie. Allá va la mía.

*

Edito para ajustar timbres y algunos detalles. Salen el piano y el cello, entran el harpa y el oboe.




miércoles, 13 de enero de 2010

Amor loco


Sacralizar lo erótico, erotizar lo sacro. A nuestros ojos, tan distantes, la poesía de Petrarca y la de aquellos santos que vertían a lo divino las coplas de amor mundanas son dos caras de una misma fiebre platónica. Frente al reduccionismo (¿Lo sagrado? Apenas esto), la respuesta siempre oportuna, hoy con acento nuevo (¡Nada más sagrado que esto! Aquí comienzan los reinos de lo instantáneo. Es necesario llamar a la puerta del torbellino.)

martes, 12 de enero de 2010

Ecos de España


Escribe Javier Cercas en El País Semanal que uno acaba dándose cuenta de que el pasado no pasa nunca, que el pasado es el presente o la materia de la que está hecho el presente y que, nos guste o no, nada de lo que somos se entiende sin la guerra civil porque la guerra civil es nuestro mito fundacional. Estoy de acuerdo. Tanto que yo lo escribí antes. Es lo que tiene el eterno retorno.

lunes, 11 de enero de 2010

Hay otras semanas (pero están en ésta)


Hoy empieza de nuevo el curso escolar. No se me ocurre mejor forma de celebrarlo (¿o conjurarlo?) que agradeciendo la generosidad de Rafa, Jesús, Xavipop, mi tocayo Vázquez Ortiz, Hernán, Luli y los amigos anónimos que han ido dejando en los comentarios propuestas alternativas para la semana pop. Aquí van todas, ordenaditas, para disfrute de quien sepa navegarlas. Quedan huecos, por si alguien se anima; y añado también algún extra (de orégano). Un abrazo a todos.

(Actualizo al final del día. Gracias a todos por las nuevas aportaciones, que quedan subidas. He integrado también en la lista las que propuse en las entradas: así tenemos toda la información junta. De momento, como era de esperar, gana el fin de semana por goleada; pero algunas de las más interesantes están en días menos llamativos.)

Lunes

1. Los lunes de octubre (La fuga)
2. Lunes otra vez (Sui Generis)
3. Blue Monday (New Order)
4. Manic Monday (Bangles)
5. Monday, monday (The Mamas & The Papas)
6. Sunday Mondays (Vanessa Paradis)

Martes

1. Martes (Mimi Maura)
2. Tuesday's Gone (Lynyrd Skynyrd)
3. Tuesday (The Durutti Column)
4. Ruby Tuesday (Rolling Stones)
5. Ruby Tuesday (Franco Battiato)
6. Ruby Tuesday (Melanie)
7. Tuesday Afternoon (Moody Blues)

Miércoles

1. Tetarti vrady (Tania Tsanaklidou)
2. Tetarti vrady (Alkistis Protopsalti)
3. El gran miércoles (Migala)
4. Wednesday's Child (Emiliana Torrini)
5. Wednesday Morning 3 A.M. (Simon & Garfunkel)
6. Blue Wednesday Speaks (Abstract Truth)

Jueves

1. Thursday's Child (David Bowie)
2. Thursday's Child (Chameleons)
3. Thursday's Child (Tanita Tikaram)
4. Jersey Thursday (Abstract Truth)
5. Thursday Morning Waking (After the Ice)
6. Thursday (Holden)

Viernes

1. Friday's Child (Nancy Sinatra)
2. Friday on my Mind (Easybeats)
3. Viernes 3 A.M. (Fito Páez)
4. Canción de viernes (Cooper)
5. It's Friday I'm in Love (The Cure)
6. Black Friday (Steely Dan)
7. Get 'Em Out by Friday (Genesis)

Sábado

1. 10:15 Saturday Night (The Cure)
2. Saturday (Yo La Tengo)
3. Sábado (Christina Rosenvinge)
4. When Saturday Comes (The Undertones)
5. Sat'day Night In The City Of The Dead (Ultravox)
6. Come Saturday (The Pains of Being Pure At Heart)
7. Sabbath Bloody Sabbath (Black Sabbath)
8. Sábado a la noche (Moris)
9. Saturday Maybe (Incredible String Band)
10. On a Saturday (Keith West)
11. Saturday Sun (Nick Drake)
12. Book of Saturdays (King Crimson)

Domingo

1. Sinnefiasmeni kiriaki (Vasilis Tsitsanis)
2. Sunday Bloody Sunday (U2)
3. Sunday morning comin' down (Johnny Cash)
4. Sunday Girl (Blondie)
7. Hoy es domingo (Toreros Muertos)
8. Domingo en mi ciudad (Loquillo y los Trogloditas)
9. Blue Sunday (The Doors)
10. Sunday Papers (Joe Jackson)
11. Sunday Morning (Velvet Underground)
12. Sunday (Nick Drake)
13. My Sunday Feeling (Jethro Tull)
14. Ta pediá tu Pireá (Never on Sunday) (Melina Mercuri)
15. Sunday Song (Incredible String Band)

sábado, 9 de enero de 2010

Semana pop: sábado

A vuelapluma, pero ahí vamos. El sábado es uno de los días más poblados. Acerco tres de entre tres mil, probablemente. (Más o mejor en los comentarios.)







jueves, 7 de enero de 2010

Semana pop: jueves


El jueves es otro día sin canción célebre, lo que tiene sus ventajas: uno se pone a rastrear y van surgiendo las sorpresas. Traigo tres: una canción de Donovan arreglada por el grupo de rock sudafricano Abstract Truth (que ya aparecieron ayer: el descubrimiento de la semana); otra de un grupo indie inglés, After the Ice, en homenaje a las víctimas del 7/7 (su 11-M); y una, al fin, del grupo francés Holden. Bon appetit.



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miércoles, 6 de enero de 2010

Semana pop: miércoles sin ceniza


Siendo el patrón tan pinturero (Hermes, nada menos), uno esperaría más de los miércoles. Sin embargo, han dado poco de sí. Conocía el título (no el sonido) de una de las canciones de Simon y Garfunkel: Wednesday Morning 3 A.M., y está bien (me pareció de primeras sosa, pero cada vez que la escucho me va ganando; la maestría de las voces impresiona). Al final, la que más me gusta es esta rareza, fuera de catálogo. Abstract Truth: psicodelia sabrosa, con saxo y órgano santanero, desde Sudáfrica (!).




Semana pop: martes rubí


Ayer martes fue un buen día. Ensayo maratoniano y concierto en el Rincón del Arte Nuevo, el mejor de los últimos años. La apuesta era arriesgada (guitarra eléctrica, bouzouki, bajo, saxo y flauta) pero todo sonó a tiempo y acordado. Reaparecieron, y cuán a tiempo, muchos amigos del alma: Alejandro el Maño, David, Ana Leal, Javier... Como aconseja la canción: Guarda horas felices / en lo más profundo de ti. Ayer cayeron unas cuantas.

*

Martes es, por etimología, día aguerrido; la sinestesia no lo desmiente, pero aporta matices. Es un caso curioso de palabra formada por dos sílabas paralelas pero en vivo contraste. El nudo de la palabra es ese rt, ritmo roto, de pie quebrado, pero ritmo al cabo. El refranero aconseja no casar ni embarcarse, creando así el reto: quien no se arriesga, no pasa la mar- (del martes) ni descubre sus tes-oros.

No se casa con nadie, desde luego, Martes Rubí, la dama legendaria de los Stones (en las noches profundas / fuimos aventureros: / la ventana enrejada / de la dama de fuego...).

La canción, magnífica, ha buscado sus intérpretes: Melanie y Battiato, para empezar. Vaya el original, pero también las pistas.





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Bonus track: Tuesday Afternoon.

lunes, 4 de enero de 2010

Semana pop: lunes

Un saludo a Montano: un poeta de domingo con conciencia de lunes.

Cuando comencé este blog, en diciembre de 2005, dediqué una serie a cada día de la semana. Después, he vuelto a hablar de ellos (y de los meses) alguna vez. Esta semana, que tendrá lo suyo (mañana, por lo pronto, concierto), me apetece volver sobre el tema y recuperar algunas de las grandes canciones que se han escrito sobre cada día.

Por razones obvias, el lunes no tiene buena prensa. Su eterno retorno evoca la noria donde el burro se desnorta o, peor, se orienta: Nunca se puede saber / lo que va a ocurrir mañana, / salvo que al fin de semana / sigue el lunes otra vez, cantaban Radio Futura. Más lúgubre, escribía el joven Savater que el estado se inventó un lunes: el mismo lunes que se inventaron los lunes.

Todo canto al lunes tiene, pues, algo de exorcismo. Como nada está bien atado, incluso un lunes puede pasar cualquier cosa: amoríos, sorpresas, descubrimientos. Las dos canciones que me vienen a la mente son tan buenas que declino elegir. Ambas hablan de esos lunes sin calendario.

(Ojo también al bonus track. Y los que vengan: Bob Geldof, Lunes de Hierro, Los Lunes y hasta Los Lunis, si me descuido.)





viernes, 1 de enero de 2010

I'm Just a Fool

Siempre he preferido los cuentos de Cortázar a Rayuela. Por lo mismo, Iván Zulueta (que acaba de morir, casi con el año) no es para mí el director de Arrebato, sino el de 1, 2, 3, escondite inglés (1969), nuestra única película pop. Mi secuencia favorita está colgada en otra entrada; pero ésta podría ser mi segunda opción. Un abrazo a todos y feliz año.