
Para Aker, que me descubrió a Poulenc, esta maravilla alegre-melancólica
Entre estos charcos de flauta
qué ave herida persigue el universo
Candado diluido en mi metal de voz
Mi temperamento superficial
está velando a favor de un alma fina
y el viento se escuece en un balido roto
Esta oscuridad de puente
que adopta estirándose el silencio
este buscar ojos y encontrar alicientes
este ausentarse en sábanas y al menor descuido
como una barca trasmitida de padres a hijos
y cuando la marina de un ciego se estremece
este no ser ajeno a una docena de suspiros
serán siempre un buen camino
para hacer de un álamo una excusa cortés
Como siempre el cielo finge un hermoso desinterés
y deja flotar al borde sus extremidades
pero ved las palomas que se desprenden de sus pies
al menor cambio de tiempo
qué ave herida persigue el universo
Candado diluido en mi metal de voz
Mi temperamento superficial
está velando a favor de un alma fina
y el viento se escuece en un balido roto
Esta oscuridad de puente
que adopta estirándose el silencio
este buscar ojos y encontrar alicientes
este ausentarse en sábanas y al menor descuido
como una barca trasmitida de padres a hijos
y cuando la marina de un ciego se estremece
este no ser ajeno a una docena de suspiros
serán siempre un buen camino
para hacer de un álamo una excusa cortés
Como siempre el cielo finge un hermoso desinterés
y deja flotar al borde sus extremidades
pero ved las palomas que se desprenden de sus pies
al menor cambio de tiempo
(Juan Larrea)
(...y, de propina, la Cantinela de la misma sonata)