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sábado, 7 de marzo de 2009

Voy cruzando el calendario


Y tanto. Escribo, claro, en la última hora de mi cumpleaños. 39 años haciendo de uno mismo (se pueden restar, por distintas razones, tres o cuatro: siguen siendo Legión) dan para bastante. Con tanto bagaje, uno se conoce, se teme, se detesta (qué colérico, qué autoindulgente) y a lo sumo se perdona y concede alguna que otra ventaja. En los últimos tiempos he tomado (algo es algo) unas pocas decisiones que me gustan: despejan caminos que una vez quise seguir, o en los que, tras lanzarme a andar, me quedé, en algún momento, estancado. No es fácil. Indeciso, pido a veces consejo, y me lo dan. Puedo comprobar, entonces, que distinguir el norte es tan difícil para otros como para mí. Hay algunos parámetros claros sobre lo que hacer en esta vida (vivir, cuidar a los tuyos, cumplir tus compromisos), pero sobre todo lo demás apenas hay guía ni consuelo posibles. En especial, todo lo que tiene que ver con el arte es peliagudo. Si uno va por la vía positiva, es imposible convencerse de que lo que uno haya hecho ya o pueda intentar supere el pasatiempo prescindible, redundante. Sólo queda, pues, la vía negativa: al final, uno hace lo que no puede evitar. Si eso nunca es bastante, tampoco parece que la comparación con un mero fantasma (lo que pudo o podría ser) autorice a concluir que es poca cosa. Citando al presocrático,

No sé si estoy en lo cierto,
lo cierto es que estoy aquí.
Otros por menos se han muerto.
Maneras de vivir.




domingo, 15 de febrero de 2009

Como vivimos tiempos de crisis


¡Qué grandes los Leño! Número 1 en Radio Gabriel (y en la Comunidad de Madrid, esperemos), Que tire la toalla (en el Punto Limpio más próximo).




viernes, 12 de diciembre de 2008

Devocionario: Bonus Track


Para Rafa. Quien manda, manda.

El tren

Si controlas tu viaje,
serás feliz.

El viaje comenzó donde termina,
exhausta, la memoria del viajero:
un abismo voraz que se ilumina
y un vértigo feliz que tiende a cero.

Desde la piedra en flor nos examina
quien siempre estuvo allí o llegó primero:
la calavera gris que vaticina,
burlona, nuestro rostro verdadero.

No hay límite en el alma; sí en los pasos
que vuelven sobre sí, como la noche
parte y cesa entre idénticos ocasos.

El ritmo no se agota; el instrumento,
tal vez. Abre la mano sin reproche
y déjalo volar. ¿Catorce? Ciento.




sábado, 27 de enero de 2007

Este Madrid


Criaturas del momento, ya son clásicos. Espuma basáltica. Hay más piedra que metal en esos riffs venenosos, como de Black Sabbath con rizos frippianos. Gallardón también hace lo suyo por mantener la letra vigente...