
El doctor Martinnenson, grandísimo cronopio, y el que suscribe tenemos abierto un concurso eterno, en el que el perdedor sale ganando y el otro también. Se trata de establecer un tema atractivo y buscar, hasta debajo de las piedras, canciones inolvidables que lo traten. Surgen multitud de clásicos, que es un placer volver a visitar, pero la verdadera recompensa son los descubrimientos inesperados, a los que uno no llegaría de otra forma. Nuestra última apuesta son los sueños —y ésta la canción de Árbol que hoy pongo sobre el tapete. Si alguien encuentra una más bonita, somos todo oídos.