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domingo, 1 de septiembre de 2013

Mapas de lugares inventados


Cerramos las vacaciones de verano de este año con un concierto de La Bossa y la Vida en Peraleda de la Mata, en la noche del 30 al 31 de agosto. Gracias a todos los que asististeis o hubierais querido hacerlo. Esta es una de las canciones que sonó esa noche, y, para los que gusten de esas cosas, estas son algunas curiosidades sobre ella.


Songfacts
  1. Desde que Tolkien dibujó el de la Tierra Media, el mapa del continente fantástico, tan detallado como sea posible (pero siempre con cierta estética de cartógrafo naïf, antañón), es un componente esencial de todo ciclo de fantasía épica que se precie.
  2. La armonía de la canción es circular: se aleja por grados conjuntos de La menor (primero hasta Fa y luego hasta Re menor) y luego vuelve sobre esos mismos pasos. En la forma sencilla (La menor - Sol - Fa - Sol - La menor), es la secuencia de All along the watchtower, Abre la puerta, niña y el final del Stairway to Heaven, entre otras.
  3. La canción surgió en un paseo matutino, dándole vueltas al compás de 5/4, formado en este caso por un compás de 3 tiempos y otro de 2. En la música pop no es un compás muy habitual, pero sí en el folklore: como me indicó el hermano de nuestro percusionista Miguel, si se acelera convenientemente se convierte en 5/8, el ritmo del merengue venezolano.
  4. La melodía es modal: la escala eolia de la menor, sin ninguna alteración, tiene un sonido arcaico, muy dulce, que también aparece en El príncipe de Bekelaer. El ejemplo más hermoso que conozco de la sonoridad de este modo son las estrofas de Islands, de King Crimson.
  5. La trompa o corno francés que toca aquí José Maestro es un instrumento de sonoridad muy peculiar: terrenal y onírico al mismo tiempo. Aunque está asociado a la música clásica, los Beatles lo usaron en una de sus mejores baladas, For No One. También se ha utilizado con tino en composiciones de jazz.
  6. Lo que me cura me hace daño le da la vuelta a la homeopatía (según la cual lo que produce un daño contribuye, si se administra en dosis infinitesimal, a prevenirlo o curarlo) y se queda peligrosamente cerca del refrán: Quien bien te quiere, te hará llorar.  No está claro en la canción si el dolor avisa de que la supuesta terapia es un fiasco (lo que supuestamente me cura en realidad me daña) o da fe de que el fármaco utilizado, vaya a curarnos o no, al menos potente es un rato (ya veremos si me cura; de momento, hay que ver cómo escuece).
  7. Que te tengo que contar: I want to tell you, cantaba George Harrison; Quiero contarte, niña, arrancaba Jesús de la Rosa.
  8. Se miente más de la cuenta / por falta de fantasía: / también la verdad se inventa, escribió Antonio Machado. La canción habla acerca de eso: la ficción hace que tome forma (a veces muy detallada) algo que hasta entonces no había, sea una canción o una novela-río —pero su verdad última no reside tanto en lo verosímil del invento, sino en el estado de ánimo del que brota la invención y al que remite: el dolor, en este caso, de un desencuentro.
  9. Vidas de pintores dibujados: Marcel Shwob escribió Vidas imaginarias (1896); William Beckford,  unas Memorias biográficas de pintores extraordinarios (1780) igualmente apócrifas. Borges, que conocía bien estos precedentes, hizo de la glosa de la obra de un autor imaginario uno de sus géneros favoritos. La idea del pintor que se dibuja a sí mismo remite al famoso dibujo de Escher.

lunes, 21 de junio de 2010

Vd. no sabe quién soy yo (y yo tampoco)


Curado a la fuerza de ciertas adicciones, he vuelto a leer, en papel y en cantidad apreciable. No tanto a escribir: estoy más receptivo que otra cosa, con el intelecto en barbecho, como solíamos decir entonces. El caso es que de vez en cuando da uno con párrafos que te obligan a reaccionar, aunque sólo sea para celebrarlos y darles dos vueltas. Me pasó con la defenestración del heavy metal de MacDonald, pelín injusta pero ingeniosa, y ahora leyendo un libro, muy recomendable, sobre los contraculturales de hoy y sus paradojas. En un momento, cita el autor a un tal Giddens, y dice éste así:

Si se analiza el trabajo en Psiquiatría, en Psicoterapia, se observa que la mayoría de los terapeutas dicen que si bien hace una generación la mayoría de los problemas que tenían que tratar eran neurosis, patologías de la conducta, hoy día la mayoría de los problemas que tratan son problemas de identidad, problemas de personas que dicen no sólo «no sé quién soy», sino incluso «siento que no existo». La personalidad «esquizoide» parece estar emergiendo como la personalidad patológica de finales del siglo XX.

Anthony Giddens publicó su ensayo en el 99. Treinta años antes, King Crimson abrían su primer disco con 21th Century Schizoid Man. Los años de la exploración psicodélica fueron sin duda pródigos en crisis de identidad. Piensa uno en otras canciones, ajenas (Country Joe and the Fish: Who am I?, Incredible String Band: The Half Remarkable Question, Supertramp: Logical Song) e incluso propias («Ya no sé quién soy; tal vez una sombra»; «Yo no sé cuál es mi nombre, / quién se esconde dentro en mí») que abordan el tema, con formulaciones idénticas o casi, y asombra que lo espontáneo, 'lo que le sale a uno', resulte, levantando la lupa, obediencia casi mecánica a la canción de los tiempos.

Puestos a dudar, ni siquiera se decide uno a declarar la duda como mórbida o saludable. Yo me inclinaría, con el maestro Agustín, por lo segundo; pero me inquieta pensar que la duda sobre la propia identidad y las medidas drásticas para afirmarla formen un paquete, como la anorexia y la bulimia, y la duda, al menos cuando cursa con angustia, acabe abonando la conversión, el golpetazo contra la mesa y la exclusión radical de lo que inquieta al sujeto. Medítenlo Vuesas Mercedes, si les place; y cuéntenme qué les parece.

lunes, 15 de marzo de 2010

Islands


Muchos son los afluentes, pero uno se ha criado con el agua de unos pocos. Mi amor por las islas procede de dos fuentes: las historias de Simbad y Islands, de King Crimson. Nunca disco 'conceptual', como entonces se decía, tuvo ejecución tan feliz. De la canción estrella, Formentera Lady, ya hemos hablado alguna vez. Recupero, entonces, la que da nombre al disco:


...Touch my island,
touch me.

Beneath the wind turned wave,
infinite peace.
Islands join hands
'neath heaven's sea.

sábado, 9 de enero de 2010

Semana pop: sábado

A vuelapluma, pero ahí vamos. El sábado es uno de los días más poblados. Acerco tres de entre tres mil, probablemente. (Más o mejor en los comentarios.)







sábado, 3 de junio de 2006

Formentera Lady


[metamorfo]

Casas enjalbegadas, como heladas,
custodian la pálida costa
rematada por cactos y pinos.
Vago aquí, donde crecen
la dulce savia, las extrañas yerbas,
por un camino arrugado
de piedras recocidas por el sol.

Ruedas polvorientas se oxidan al sol,
muros de marrón rapé
que cruzan lagartijas españolas.
Aquí estoy, a la sombra
de una higuera-dragón que me abanica,
rodeado de hormigas,
meditando sobre el hombre.

Sacaré mis viejas cuerdas cuando se ponga el sol,
no hay cima que alcanzar mientras el sol siga brillando.
Dama de Formentera, canta para mí tu son .
Dama de Formentera, dulce amante.

La luz de las lámparas brilla
en las guitarras viejas que rasguean los viajeros.
Niños de incienso danzan al son de un tambor indio.
Aquí cayó embrujado Ulises por la negra Circe,
aún persiste su aroma, aún su hechizo.

La mano gris del tiempo no me hallará en el ocaso,
seré libre de lazos, de cancelas,
si brillan las estrellas.
Dama de Formentera, haz tu danza para mí.
Dama de Formentera, negra amante.