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miércoles, 8 de marzo de 2017
Hasta luego, Isabel Escudero
Ahora que todo el mundo saquea el artículo de Wikipedia sobre Isabel para sus necrológicas, no puedo evitar sonreír cuando llego a la parte que dice 'en colaboración con García Calvo intervino en numerosos foros'. La sonrisa es porque yo escribí esa frase —que en su redacción original, luego atemperada, decía: 'En colaboración, no siempre apacible, con Agustín García Calvo'. Y en ese 'no siempre apacible' se resumía también mucha verdad de aquel amor de tantos años, dialéctico y guerrero, indomable y cabezón. Pienso que es esa guerra la que la muerte no podrá dar nunca por concluida a ciencia cierta. Que las cosas de ambos, y las de entrambos, seguirán dándonos guerra, levantándonos de la cama para coger la guitarra, tirándonos de la lengua, haciéndonos llorar y meditar y descreer como solo ellos sabían. Que nunca nos deje, amigos, su compañía siempre cordial —pero casi nunca apacible.
viernes, 26 de julio de 2013
Lo que solía contar García Calvo
Se ha caído del artículo sobre Agustín de Wikipedia, y no sé si retornará a él o no, la sección que había sobre su pensamiento político. Por si fuera de alguna utilidad para alguien (cosas más raras se han visto), la traigo aquí.
*
En sus obras e intervenciones, García Calvo trató de dar voz a un sentir anónimo, popular, que rechaza los manejos del Poder. Esencial a esa lucha es la denuncia de la Realidad, una idea que se presenta como reflejo fiel de «lo que hay», cuando de hecho es una construcción abstracta, en la que las cosas son reducidas por la fuerza a ideas. De ese modo se mata cuanto pueda haber en las cosas de impredecible e infinito, y resulta posible someterlas a planes, esquemas y manejos. La gente, un caso más de cosa, queda organizada de este modo en Individuos, sometidos a una doble exigencia contradictoria: cada uno tiene que ser individual, y sin embargo todos han de ser sumables en una Masa numérica. Por fortuna, esta organización deja siempre cabos sueltos: a lo que pueda quedar en la gente de ocurrencias imprevisibles, no sometidas a plan ni cálculo, se refiere García Calvo como «el pueblo».
El progreso del Poder llega a su cúspide en las sociedades democráticas, compuestas por Masas de Individuos. Dado que el plan del Progreso es introducir este sistema en todas partes, la lucha popular debe dirigirse contra la Democracia, por ser ésta el régimen que administra la muerte (dado que lo único cierto del futuro es la muerte, anticipar éste —como hace el Poder— con planes o propósitos constantes es acercar la muerte para desvivir la vida) del pueblo en las sociedades más avanzadas. La pervivencia de formas más atrasadas de dominio (como las dictaduras comunistas o las de los países musulmanes) sirve para legitimar, por comparación, la Democracia burguesa, y debe considerarse por tanto un trampantojo.
Esencial para el Poder y la Realidad es la figura de Dios; que, tras tomar muchos nombres, como el de Hombre, en su forma más moderna o progresada se presenta con el nombre de Dinero: una idea omnipresente a la que todas las cosas son reductibles (todo tiene un precio). La religión de este nuevo Dios es la Ciencia, cuya misión esencial es mantener actualizada la idea de Realidad y convencer a los Individuos de que todo está bajo control: hay conocimiento seguro de todo, o lo habrá con el tiempo. Sin embargo, la investigación de los científicos, en especial la de los físicos, en la medida en que es honesta, no deja de presentar indicios de la resistencia de las cosas a su reducción a ideas.
En la Democracia, el Estado y el Capital son dos rostros de la misma cosa. La lucha popular debe dirigirse contra ambos, sin convertirse nunca en una reivindicación (que supone reconocer legitimidad al Poder) ni una alternativa de gobierno (que no haría sino contribuir al progreso del Poder). Esta lucha no es individual (pues el Individuo, construido a imagen y semejanza del Estado, es esencialmente reaccionario y constituye el primer enemigo del pueblo), sino de la gente, de lo que quede de pueblo, por debajo de los Individuos y en contradicción con éstos.
Respecto a los nacionalismos, señala García Calvo que parten de la conversión del pueblo indefinido e inmanejable en una idea (los pueblos) manejable y sumisa al Poder.
El lenguaje tiene un papel destacado en la opresión del pueblo, pero también en su rebelión. Las palabras con significado de las lenguas configuran la Realidad, distinta para cada tribu. En la medida en que el lenguaje contribuye a crear la ilusión de que sabemos todo lo que hay y cómo llamarlo y manipularlo, constituye un arma contra el pueblo. Sin embargo, en el uso común de las palabras se producen continuamente vislumbres que apuntan a lo contrario (a que no sabemos lo que hay, ni la Realidad cubre todo lo que se da), y en ese sentido el lenguaje, que cualquiera puede usar pero que no es de nadie, es la expresión popular por excelencia.
Ejemplos concretos de la lucha contra la Realidad los podemos encontrar en el ataque al automóvil (vehículo individual por excelencia) y la defensa del tren; en la lucha contra la concepción de que "Hacienda somos todos"; o en la decisión de "escribir como se habla", frente al uso pedante del lenguaje por parte de eruditos, funcionarios y periodistas.
sábado, 24 de mayo de 2008
Pasos perdidos

Uno de los aspectos más orwellianos de la Wikipedia es que, a pesar de que las reglas cambian (y queda abundante registro de ello), los reglamentistas actúan como si las vigentes en ese momento estuvieran grabadas en piedra mosaica desde el Cretácico. Por ejemplo, cuando, entre otros muchos artículos para Wikipedia, creé uno sobre mi grupo musical, Ciento Volando, nunca escondí la circunstancia de que era a la vez autor y tema. Con ocasión de un vínculo a EMule, intervino amablemente en la página de discusión un tal Yrithinnd (bibliotecario, según supe luego) y, por entonces, no halló nada escandaloso ni reprobable en esa coincidencia, limitándose a aconsejarme que hiciera explícita la relación en la página de discusión del artículo, así como mi aprobación a que se facilitara un enlace para la descarga gratuita de algunas canciones.
Algún tiempo más tarde, se inició una campaña para acabar con todos los artículos que supusieran autopromoción. La idea, razonable, es que si una obra, autor o grupo tienen la importancia suficiente, no será preciso que los directamente implicados la lleven a Wikipedia; otros lo harán. Además, dado que Wikipedia no pretende ser fuente primaria (o sea, ofrecer información de primera mano, inédita), el camino que un tema debe seguir para llegar a la Enciclopedia pasa por su aparición en publicaciones especializadas y relevantes.
En definitiva, se parece bastante al viejo chiste: lo primero que debes demostrar para que te den un crédito es que no lo necesitas. En este caso, para que una información llegue a estar en Wikipedia, debe ser accesible ya por otros medios.
En el caso del artículo sobre Ciento Volando, un bibliotecario llamado Chabacano decidió abrir una consulta para que la gente votara si estaba a favor de la permanencia del artículo o su borrado. Sin embargo, antes de que la consulta finalizara, y en un momento en que eran mayoría las voces a favor de la permanencia, la consulta se cerró y el artículo se fue al limbo de los justos (o injustos). ¿La razón? Algunos bibliotecarios consideraron que una vez probado que el artículo entraba en los supuestos de autopromoción y fuente primaria, procedía borrarlo directamente, sin votación, aplicando una política recientemente aprobada en este sentido.
¿Se hizo bien? ¿Fue una cacicada? Hombre, yo creo que, como mínimo, había otras soluciones. El artículo nunca fue promocional: no decía nada sobre la calidad del grupo ni animaba a comprar ningún producto relacionado con él. Si el problema (que no lo fue en un principio) es que autor y tema coincidieran, podría haberse dado la posibilidad de que otras personas lo editaran (y, en fin, borrarlo si esas personas no surgían).
¿Era, por otra parte, fuente primaria? Desde luego que sí, aunque no totalmente: en el 2001 Ciento Volando había editado un disco, donde figuraba gran parte de la información. Pero cabían peros: era un disco autoproducido, que no llegó a tener una distribución comercial como Dios manda. Por entonces la gente de El Lince con Botas preparaba un programa monográfico sobre el grupo, que finalmente se emitió en la televisión pública extremeña, y que podría haber servido perfectamente de referencia —pero para eso faltaban unas cuantas semanas.
Al borrado del artículo le siguieron un par de bloqueos cuando cuestioné en los espacios públicos de Wikipedia lo sucedido. Por entonces, me parecía imposible que se bloquease a una persona por opinar (más claramente, por poner en duda el criterio de un bibliotecario).
Hubo mucha ingenuidad en mi actuación —y ya sabemos en qué se transforma la ingenuidad cuando se agría. Cabreado con lo que me había sucedido, indagué para ver si se trataba de un caso aislado. Para cuando empecé a entender lo que se ventilaba, ya era tarde para defenderme o actuar con mayor prudencia. Todo bastante típico: un grupo de usuarios que participa en el Café y las votaciones se arroga el poder de decidir en nombre de todos los usuarios de Wikipedia; los bibliotecarios elegidos por esos usuarios activos (a veces por un margen exiguo de votos, e incluso, sumando síes y noes, con un número irrisorio de votos) deciden en nombre de los usuarios activos, y un grupo de bibliotecarios muy concreto (partidarios de borrar todo lo borrable) acaba imponiendo su criterio en nombre de todos, considerando cualquier crítica a su gestión como un ataque a Wikipedia.
En El cortijo wikipédico, una entrada de este blog, resumí lo que había observado sobre el comportamiento de esta secta. Cuando llegó a conocimiento del bobo más agresivo del lugar, no tardó en bloquearme de nuevo, esta vez «para siempre» (qué infulas, oiga), aduciendo como único argumento la entrada en cuestión.
¿Me equivocaba gravemente sobre estos guardianes del orden? Parece que no tanto: al final, casi todos ellos acabaron dejando por su propio pie la Wikipedia, después de que fueran surgiendo voces (demasiadas para acallarlas todas) que cuestionaban sus posiciones, y un poquito antes de que empezaran a surgir resoluciones explícitas contra sus abusos. Ahora mismo, según reconocen, la Wikipedia ya no les motiva para seguir trabajando en ella: pero le dedican un buen número de horas y bytes a seguir recordando al mundo lo buenos que son y lo mal que le irá al proyecto sin su insustituible criterio.
Yo opté por el camino contrario: si se me negaba el acceso por ser tal y cual me dedicaría, sencillamente, a ser otro cualquiera (adoptar otro nick) y seguir haciendo lo mismo. ¿Lo mismo: o sea, insistir en la promoción de mi grupo y discutir violentamente sobre la justicia y la injusticia? No: lo mismo, o sea, crear artículos (ninguno de los cuales, esta vez, tendría relación directa con mi persona), combatir el vandalismo, eliminar errores y mejorar lo que estuviera a mi alcance.
Como está en la naturaleza de uno acabar cagándola, siempre por lo mismo (la puta ingenuidad —y algo de vanidad, sin duda) cometí un error: a cada paso que se daba para enderezar la Wikipedia (y que culminó con la huida de estos gañanes) me entraba la tentación de comprobar si en el nuevo estado de cosas sería posible que alguien imparcial revisara mi caso. ¿Qué hubiera mejorado con eso? Hombre, se enmendaría un tuerto (lo cual siempre es saludable) y no tendría que andar pendiente de si los sabuesos del sheriff localizaban mis huellas. Poca cosa. ¿Resultado? Una reclamación formal fue desestimada con cuatro chorradas por uno de los amiguetes del bibliotecario que me había bloqueado (no se molestaron mucho en disimular, vaya). Una pregunta, más reciente, a otro bibliotecario, ha tenido como efecto ponerme en las patas de los caballos: a pesar de que él mismo y otros han reconocido explícitamente que lo que se escriba fuera de Wikipedia no puede utilizarse dentro de ésta como argumento para bloquear a alguien, mi petición de que se me aplicara el mismo principio fue recibida primero con chistes cutres y luego con un mensaje magnánimo, de esos que retratan a alguien: sé cuál es tu nueva identidad y como te muevas mucho, ya sabes lo que te espera.
Desde ese punto, era cuestión de tiempo (poco tiempo) que alguien cargara a su vez contra el bibliotecario en cuestión acusándole de complicidad por no bloquearme de nuevo. En ésas estamos.
¿Remordimiento? Desde luego, no por haberme saltado las puertas al campo que han querido imponer estos ineptos, sin la única autoridad que importa: la moral. Tampoco por el tiempo dedicado (y que seguiría con gusto dedicándole) a lo que ellos mismos predican que importa: construir la Enciclopedia. Pero sí: remordimiento por el candor demostrado, y por no haberme olvidado más de la cuestión de los nicks y quienes los pastorean para centrarme exclusivamente en escribir artículos.
Total, que ahora no podré escribir artículos con los nicks que estos señores me han bloqueado o van, quizá, a bloquearme. Hasta ahí, nada importante. Es peor aceptar que artículos que han llegado a estar bien, o que uno cree poder mejorar, se quedarán sin un contribuyente entusiasta. Pero en fin: sigue siendo darse demasiada importancia. Otros sabrán cuidarlos —y ya procuraremos ser parte incontable de esos otros.
lunes, 17 de diciembre de 2007
martes, 23 de octubre de 2007
La ignorancia renta
De entre las muchas paradojas de la Wikipedia, ese imperio de la libertad con profusión de carceleros y excomulgados, me viene a la cabeza hoy, leyendo una entrada que corresponde a un tema sobre el que he trabajado bastante, ésta: en cualquier enciclopedia, a la hora de buscar redactor para una entrada se procura localizar a quien mejor conozca el tema. En Wikipedia, una persona que ha cometido la imprudencia de publicar estudios sobre un tema queda automáticamente descalificada para colaborar en la entrada correspondiente, so pena de que el noble gremio de inquisidores haga aparecer de inmediato los espantajos de la autopromoción y la fuente primaria. Así que cuanto menos haya investigado uno nada, mejor le irá. (Y así de bien le va a más de uno.)
viernes, 24 de agosto de 2007
Bajo la página en blanco

Me acabo de dar cuenta de que es posible recuperar el contenido de tu página de usuario en Wikipedia, aunque el cochinillo orwelliano de turno la haya blanqueado. No es que tenga mucha importancia, pero me apetece conservar en lugar visible la referencia al trabajo que realicé allí —si alguien se ha tomado la molestia de procurar ocultarlo, por algo será.
*
Hola, ésta es la página de Al59, filólogo y músico. Si quieres conocer algo más sobre mí, puedes probar aquí. Si deseas discutir alguna contribución a la Wikipedia, utiliza la página de discusión.
Algunas entradas que he creado:
- Acracia
- Alejandro Núñez Alonso
- Antífrasis
- Azar objetivo
- Bendición
- Catacresis
- Chicho Sánchez Ferlosio
- Cueva de Salamanca
- Eliseo Parra
- Empusa
- Enálage
- Endíadis
- Erik Hornung
- Gustav Meyrink
- Hipálage
- Iniciación
- Isabel Escudero
- James Hillman
- Jan Potocki
- Javier Bergia
- José Manuel Pedrosa
- Juan Larrea (poeta)
- Los elixires del diablo
- Mabinogion (traducido de :en:Mabinogion)
- Magenta (grupo de música)
- Mario Praz
- Medardo
- Metalepsis
- Miguel Ángel Velasco
- Nikolaos Politis
- Paremia
- Pilar Pedraza
- Preterición
- Psicodelia
- Smash (grupo)
- Tradición
- Underground
- Valorio
- Agustín García Calvo
- Anagnórisis
- Comunismo libertario
- Contracultura
- Copla
- Doppelgänger
- El Coco
- Enteógeno
- Espejo (Folklore)
- Fantasma
- Judas Iscariote
- Ken Kesey
- Lord Dunsany
- Mario Roso de Luna
- Niño cambiado (tradiciones hispánicas)
- Osiris
- Paraíso
- Phil Spector
- Rock progresivo
- Sueño
- Surrealismo
- The Doors
- Triana (banda)
- Verónica (leyenda urbana)
- Verso libre
lunes, 30 de abril de 2007
El cortijo wikipédico

Para disfrutar de ciertas cosas conviene ignorar su funcionamiento. Alas, a mí me ha tocado hurgar un poco en los entresijos de la Wikipedia española, una experiencia por la que ya pasaron otros, y cuyo resultado siempre es el mismo: mientras tú dialogas con tus mejores argumentos, un grupito de matoncetes te está esperando con la cachiporra. En algún momento, lo que creíste diálogo se interrumpe, un burócrata estaliniano decide que eres malo malísimo y se te declara oficialmente expulsado de la Enciclopedia libre-pero-dentro-de-un-orden. Mientras tú no puedes contestar, el corifeo del Comité Central explica que has sido depurado, y en adelante sólo se te nombrará para meter miedo a futuros disidentes y evangelizar con tu mal ejemplo a los pobres de espíritu.
No se entienda que desaconsejo el uso o la colaboración con uno de los empeños más nobles de la Red. Mientras uno no se cruce con los dueños del cortijillo, lo que se ve de la Wikipedia es una parte tan real como la otra: una multitud encantadora de usuarios construyendo de buena fe, autogestionariamente, un recurso informativo formidable. Que a un organismo así le crezca un cáncer orwelliano entra dentro de lo previsible (la gravedad, que decía aquélla). Si la Wikipedia será capaz de reponerse de los que se creen sus dueños, está por ver. Entretanto, rasquen la purpurina bajo su propia responsabilidad —o evítense el susto y sigan disfrutando de su cutis soleado.
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Y bien, esta vez la gracia pudo a la gravedad. Gracias mil a quienes han deseado que fuera así y han ayudado a que sucediera.
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Del último asterisco acá, novedades: demostrando lo infundado de mis críticas, esta entrada del blog me ganó la expulsión definitiva del rancho. Para que luego digan que esta gente no sabe encajar las críticas. Que Dios se lo pague con una conciencia tranquila.Novedades a 16 de marzo de 2008: el inquisidor obtuso que me expulsó de Wikipedia y buena parte de su cuadrilla son historia. Incapaces de afrontar la respuesta que sus desmanes han generado, abandonan el barco. No es que me lo crea mucho (pienso que volverán, con el nombre infame que tenían u otro), pero no deja de ser un gran momento. Brindo por ello.
Últimas noticias (30 de abril del 08): ahora que ya no es su cortijillo particular, a estos tipos la suerte de la Wiki les es, dicen, indiferente (en realidad, desean que se hunda, para que el mundo admita que sin ellos no es nada). Muy instructivo.
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Y seguimos: este trabajador ejemplar no lleva bien que los desterrados al Vacío eterno demos muestras de vida. Habla de muertos, el tío cenizo. Consejos vendo...
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Me escriben hoy, 25 de junio de 2009, para comunicarme que estoy desbloqueado. La eternidad no es lo que era. Mejor así. Gracias.
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