jueves, 24 de abril de 2008

Pervigilium Veneris


Entre hablar a la gente en esperanto y resignarse a soltar lo que esperan oír hay una tercera vía, no siempre practicable. Sucede que los cientovolanderos nos obstinamos en buscarla —y en días como hoy uno tiene la sensación de estar, al menos, cerca.

Hemos tocado esta mañana en el IES Alagón de Coria, dentro de las actividades del Día del Centro. En el repertorio andaban, bien revueltos, García Lorca, Machado, Seferis, Rubén Darío, el Príncipe de Beukelaer, Juan Ruiz, García Calvo, el Pervigilium Veneris y Nikos Cavadías. Aunque la mayor parte de las músicas eran nuestras, hemos cogido prestados algunos trapos de la música tradicional irlandesa, Javier Bergia, Theodorakis, Juan Luis Arcaz y Thanos Mikrútsikos.

La gente del centro ha sido encantadora, y el centro en sí, con 1.000 alumnos y más de 90 profesores, rebosaba a la vez vida y espacio. El equipo de sonido tenía sus más y sus menos, pero con paciencia y la ayuda paciente de Fernando, el profesor de música, ha sido posible enchufar y ecualizar todo: las dos guitarras, el bouzouki, los micros.

Hemos echado mucho de menos (o sea, que ha estado muy presente) al cientovolandero perdido, Rafa Herrera, que en su día se inventó este tipo de concierto-recital, en el que tal vez no conozcas las músicas, pero siempre hallarás algo familiar con que sorprenderte. Él y Luli dieron muchos conciertos por institutos de Madrid, allá por el 97. Ahora como entonces siempre causa impresión que te lances a cantar en latín o en griego (aunque sea griego moderno). Rescato de un concierto de entonces, en el Paraninfo de la Complutense madrileña, esta versión sabrosa del Pervigilium Veneris (la Velada de Venus): un enigmático poema de la Antigüedad tardía que celebra la llegada de la primavera y repasa algunas de las grandes historias de amor de la mitología.

Cantan Rafa y Luli y guitarrea (pienso; al menos en el punteo que aparece hacia el final) Juan Luis Arcaz, profesor de latín de la Complu y autor de la música. Va por ustedes. (Aquí, Arcaz explica, tan bien como suele, su creación.)

Pervigilium Veneris

Cras amet qui nunquam amavit quique amavit cras amet.

Ver novum, ver iam canorum, vere natus orbis est,
Vere concordant amores, vere nubunt alites
et nemus comam resolvit de maritis imbribus.

Cras amorum copulatrix inter umbras arborum
Implicat casas virentes de flagello myrteo
Cras Dione iura dicit fulta sublimi throno.

Cras amet qui numquam amavit quique amavit cras amet.

Ecce iam subter genestas explicant agni latus,
Quisque tutus quo tenetur coniugali foedere.
Subter umbras cum maritis ecce balantum greges:
Et canoras non tacere diva iussit alites.

Iam loquaces ore rauco stagna cygni perstrepunt:
Adsonat Terei puella subter umbram populi,
Ut putes motus amoris ore dici musico,
Et neges queri sororem de marito barbaro.

Cras amet qui numquam amavit quique amavit cras amet

Illa cantat, nos tacemus. Quando ver venit meum,
quando fiam uti chelidon, ut tacere desinam?
Perdidi Musam tacendo, nec me Phoebus respicit.
Sic Amyclas, cum tacerent, perdidit silentium.

Cras amet qui numquam amavit quique amavit cras amet.

Illa cantat, nos tacemus. Quando ver venit meum?

*
Quien amó y quien nunca ha amado que mañana empiece a amar.

Primavera nueva canta, nace el mundo ya otra vez,
primavera amores une, casa pájaros también,
la fronda suelta su pelo por su amante temporal.

La que los amores une entre sombras de árboles
con su látigo de mirto los vergeles atará.
Mañana sobre su trono Dione sube a legislar.

Quien amó y quien nunca ha amado que mañana empiece a amar.

Mira sobre la genista, que los toros se echan ya,
cada uno bien seguro de su lazo conyugal.
Con sus machos a la sombra las ovejas míralas
y a las aves cantarinas no hace la diosa callar.

Alborotan las lagunas roncos cisnes con su voz.
Y la amada de Tereo bajo el chopo deja oír
un cantar que más parece musical canto de amor
que las quejas de su hermana de un marido bárbaro.

Quien amó y quien nunca ha amado que mañana empiece a amar.

Ella canta y nos callamos. ¿Cuándo mi estación vendrá?
¿Cuándo cual la golondrina dejaré ya de callar?
Perdí mi musa al callarme y Febo no me mira más.
Así a Amiclas, al callarse, su silencio la perdió.

Quien amó y quien nunca ha amado que mañana empiece a amar.


(traducción de Rafael Herrera)





2 comentarios:

AAOIUE dijo...

Detinenter tota nox est perviglanda canticis. Eso, velemos el canto de los himnos y apuntémonos a las tercera vía.

Joselu dijo...

Realmente tiene gracia y audacia eso de cantar en latín a los escolares. Suena bien por otra parte. Me admira vuestra aventura cientovolandera. Creo que disfrutáis sin preocuparos de audiencias o hit parades. ¡Cómo me gustaría poder traeros a mi instituto! Gracias por tu presencia. Un abrazo.