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martes, 17 de febrero de 2009

Pop modal


Leí hace tiempo una entrevista a Suzanne Vega en la que daba un consejo a los músicos que empiezan: insistid en lo peculiar. Buscad en vuestro repertorio aquellas canciones que resultan más originales, aunque sean las que la gente encuentra más difíciles de digerir, y avanzad en esa dirección, sin concesiones. Os aguarde el éxito o el fracaso, el viaje habrá merecido la pena.

Confieso que me molesta no haber hecho a Vega todo el caso que merecía. Cuando mi grupo, los Ciento Volando, tuvimos oportunidad de grabar en un estudio, en condiciones (semi)profesionales, no elegimos lo más esotérico, sino lo que nos pareció, sin dejar de ser propio, más accesible. Fuera quedaron casi todos los ejemplos de lo que a veces llamo pop modal (o, como dice el buen Rafa, canciones de arte y ensayo).

Oyendo ahora ésta me sorprende no haberla acercado antes. Creo saber por qué: precisamente por lo ambicioso del arreglo, se notan más las deficiencias de la interpretación, el ensayo y la grabación. Pero en fin. Si alguna vez hemos estado cerca de sonar como la Incredible String Band, habrá sido aquí.

La grabación es relativamente reciente, pero la canción es del siglo pasado. Quien haya paseado por el parque del Retiro una mañana de sábado o domingo, en busca de todo y nada, quizá reconozca el paisaje: las aguas sucias del lago, las lectoras de manos y cartas, la música modal que enmudece, maga, los relojes.




miércoles, 2 de mayo de 2007

Los colores de mis botas


En un documental sobre el disco Sergeant Pepper, de los Beatles, contaba Phil Collins que los discos «conceptuales», tan denostados desde el 77, nacieron de la tentativa de llevarte a un determinado lugar a pasar algo más que unos minutos: toda una velada en la que pudieras sentirte, en vez de turista relámpago, explorador pausado de aquel espacio.

Pocos discos cumplen tan bien esa premisa como Un día en el parque, de Finis Africae (Grabaciones Accidentales, 1985). Cada disco de este grupo inclasificable se planteó como una expedición. En este caso, se trataba de capturar la magia del parque del Retiro, de Madrid. Como escribió Diego Manrique, lo que el disco nos ofrece es «el Retiro, retratado en diez polaroids sonoras, grabaciones de campo o sensaciones destiladas posteriormente en un magnetofón semiprofesional». Juan Alberto Arteche, líder de la formación, se explica en términos similares:
“Un día en el parque” es el segundo viaje iniciático del Finis Africae. Un viaje cercano, pués tan solo distaba 3 manzanas desde donde se grabó. Está dedicado a el famoso parque de El Retiro de Madrid, donde Arteche ha pasado gran parte de su vida junto a maravillosos recuerdos desde la niñez, donde cambiaba cromos con Pirulo, desde la casa de fieras o desde el Palacio de cristal, habían pasado noches de música y magia. Es toda una experiencia volver a escuchar este disco lleno de los rincones más entrañables del pulmón histórico de la ciudad.
Como las sensaciones del parque, las músicas del disco son muy variadas. Hay ecos de la música planeadora a lo Tangerine Dream (Doble reflejo de la luna en el agua), pero también esencias infrecuentísimas del Alfanhuí de Ferlosio, música de muñecos y guiñoles que sin embargo han leído a Marx (Alguien gritó a los pobres más pobres del mundo que se unieran —y los pobres más pobres del mundo se unieron para tocar el bombo). Mucho, claro, de eso que terminó deglutido como New Age, pero aquí sigue siendo más bien buena música de los 70, desprendiéndose para avanzar de sus galas más sospechosas.

La mirada de todo el disco es la de un niño. Quizá se note sobre todo en este tema: si no mal recuerdo, la canción la inventó la hija del propio Arteche, y éste la grabó en el terreno, saltando con sus amigas a la comba —y después le dio oportunas vueltas de tuerca en el estudio, con Javier Bergia, Luis Delgado y los otros cofrades. Caja de ritmos, sintetizador y armónica dan la señal de salida a este imposible tecno-pop infantil.

Rojo, amarillo, verde
son los colores de mis botas
Rosa, naranja, blanco
es el color de mi jersey.