
Muy justita me la tienen las circunstancias, con cursillos y otras cucadas que me roban ese rato sin condiciones ni garantías del que, a veces, sale algo. Hoy esos minutos, que han vuelto a aparecer, se me han ido disfrutando de esta música, que he adorado siempre, y redescubro ahora en convincente directo. Vini Reilly, el guitarrista de Durutti Column, explicaba que él tomó en serio el slogan de finales de los 70 que invitaba a hacer lo que quisieras (y supieras), sin la menor consideración con el comercio. Así que comenzó evitándose (y evitándonos) la sumisión a las nuevas convenciones dictadas por Sex Pistols y The Clash, y explorando en cambio una suerte de neoimpresionismo minimalista, que a ratos suena a lo que Mike Oldfield podría haber logrado si en vez de agostarse en los 80 hubiera seguido creciendo. Hay algo, además, de España (ese animal mitológico) en el bramido de los metales.
