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viernes, 2 de diciembre de 2011
Yo contra el punk
Yo contra el punk no tengo nada. A lo largo de toda de su historia, seguramente haya aportado cinco o seis canciones interesantes. Más de la mitad, escritas por Glen Matlock, el bajista de los Pistols, admirador de los Kinks, los Who, los Faces... El resto, por Joe Strummer, de los Clash, hippie de conversión tardía y reversible. En resumidas cuentas, el punk es como el modernismo: solo fueron 100% punks los mantas incapaces de otra cosa. Villaespesas con cresta.
martes, 22 de enero de 2008
Juan sin Miedo

Un tipo curioso John Lydon - Johnny Rotten. Yo crecí contra los Sex Pistols, a los que mis dos hermanos mayores consideraban el canon musical definitivo. Aún hoy, cuando leo que el punk fue una alegre patada libertaria a todas las limitaciones, me sonrío pensando que en mi experiencia doméstica fue justo al revés: el punk significaba que las canciones no debían tener más de tres minutos, que no podían apartarse del bajo-guitarra-batería (todo teclado era una mariconería), que no podían tratar sino tales o cuales temas, y con cierta pose bien determinada. Todo un complejo de ticks sectarios, asfixiantes. Libertad, mire usted, la de Frank Zappa, Robert Fripp o David Bowie.
Leyendo ahora algunas entrevistas, descubro que Lydon es lo que parece ser (un bocazas pendenciero y estridente), pero también lo contrario: un degustador decidido de Can, Magma y Neu, convencido de que no hay reglas musicales que dicten qué tocar ni por cuánto tiempo, y atendible hasta en sus críticas más feroces. Aunque dice que las viejas glorias de los 60 «son el Enemigo», admira a David Gilmour («un tipo magnífico»), confraterniza con Keith Emerson y se siente orgulloso de haber inspirado a Neil Young esta canción, que le parece espléndida. Ok. ¿Y a quién no?
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