
Hay heridas que no se perdonan. Otra cosa es que uno sepa a quién culpar por ellas. Tuve un gran amor, o su promesa, cuando era niño —y no pudo ser. ¿Que esto le pasa a cualquiera? Seguro. Vayan estas dos canciones sobre el tema (de la Incredible y Turquoise) para dar fe —y apurar el mal trago.