viernes, 11 de abril de 2008

Agua sin sueño


Hay que renunciar, de una vez, a hacer ciencia, me dijo. Supongo que si hubiera estado a punto de lograr una vacuna (siquiera informática), o al menos un sólido teorema, mi fe no se habría resentido. Embarcado en tercera (eso que llaman las ciencias sociales), no le costó mucho invitarme al naufragio.

Vuelvo ahora a mi tesis doctoral, abandonada desde hace un lustro, y la encuentro tan superflua como antes, pero amena y bien dispuesta. Como suele suceder, los ratitos mejores son apartes, digresiones, notas al pie. Ésta, por ejemplo, a propósito de las lamias marinas:
La asociación del sexo femenino con el mar es moneda común: cf. por ejemplo el refrán «más ata» (o «más tira») «pelo de coño que maroma de barco» o el chiste misógino: «¿En qué se diferencian las mujeres de las focas? En que unas tienen bigotes y huelen a pescado, y las otras... viven en el mar». Almeja es metáfora vulgar para la vulva: cuando ésta está poco aseada, se dice que a la mujer «le canta la almeja». El diccionario de Seco sanciona el uso metafórico y cita al respecto a Juan Marsé: «Hace mucho tiempo, alguien descubrió el refugio y nos espió desde el vestuario. Seguramente una catequista, la almeja le cantaba a incienso, la tuve sentada en mis narices» (Seco, Andrés y Ramos 1999 s.v. almeja). En un mito wichí o mataco se dice que en tiempos remotos las mujeres «comían el pescado con la boca de arriba, pero antes lo mascaban con la boca de abajo» (Juárez 1998). La comparación de la vulva con los moluscos se asoma a la poesía literaria en una curiosa composición de Rubén Darío: «el peludo cangrejo tiene espinas de rosa / y los moluscos reminiscencias de mujeres» (Otros poemas. XI. «Filosofía»). Por magia simpática (otra forma de metáfora), pescados y moluscos tienen fama popular de afrodisíacos.



2 comentarios:

AAOIUE dijo...

En Finisterre/Fisterra a la xouba ("sardina pequeña") también le llaman parrocha y de ahí proceden "parrochiña" (para indicarles a los niños lo que tú también conoces como almeja) o "parrochón" para designar un hombre que está entre el hortera, el galán viejo y el maricón trasnochado. Es un concepto que está más difuminado. En fín, que aquí -como en lo que va de "mamada" a "papada", que es mucho- las etimologías fallan.
Feliz loquequedadedomingo.

Al59 dijo...

Gracias por la addenda. Alguna sardinilla se ha quedado atrapada en la Red: Ay, pero que gustiño me dá o carallo na parrochiña os sábados á noite...