sábado, 21 de mayo de 2011

Agustín García Calvo en Sol y Zamora


Asamblea de la Puerta del Sol
Habla Agustín García Calvo
Madrid
19 de mayo de 2011

[Ahora se puede escuchar tal cual fue en la página de Lucina. Gracias a los amigos de Las Aguas, a mi tocayo Rivero y a Teresa por lo mucho y bueno que hacen para que esto rule y haga quién sabe qué. Añado un vídeo con la intervención del maestro, al día siguiente, en la asamblea de Zamora. Gracias a Gndolfo por subirlo a su blog.]

Sois la alegría, es la alegría de lo inesperado, de lo no previsto, ni por parte de las autoridades y gobiernos, ni por parte de los partidos de cualquier color, verdaderamente imprevisto: vosotros mismos o casi todos, hace unos pocos meses o semanas, tampoco lo preveíais que pudiera surgir. Aunque esto es así, la alegría es lo inesperado y no hay otra alegría, no hay futuro, como repetiré ahora, sin embargo voy a decir algo que parece contradictorio, que es que yo estaba esperando esto desde hace cuarenta y tantos años, cuarentayséis. [vivas y aplausos]

Os cuento un poco cómo: por los años sesenta, como habéis oído los más jóvenes, empezó a levantarse por el mundo una oleada principalmente de estudiantes en las universidades, cámpuses y sitios así de Tokio, California… el sesentaycinco, en febrero, esa oleada llegó a Madrid; yo me dejé arrastrar por ella con mucha alegría, me costara lo que me costara; como sabéis, la ola después siguió en Alemania con Rudi Dutschke el Rojo y después finalmente en Francia, con el famoso mayo francés, donde fue más o menos terminando la ola. Os voy a decir cómo entiendo yo que aquello del año 65 se relaciona con esto. Tal vez alguno de los más viejos o no tan viejos os lo podrán decir (que aquí seguramente incluso los padres de los más viejos de vosotros eran en aquel entonces estudiantes en la ciudad universitaria de Madrid, corriendo conmigo delante de los guardias, que entonces se llamaban los grises...), pero por mi parte os lo voy a decir: es que en aquellos años en el mundo avanzado o “primero” se estaba estableciendo un régimen, un régimen del poder, que es justamente éste mismo que ahora estáis padeciendo conmigo… Me callo un poco mientras... [Mucho jaleo. Una voz: “¡No te calles, sigue!”] …se estaba estableciendo este régimen, que es el que hoy estáis padeciendo conmigo, y que es, para decirlo brevemente, el régimen, la forma de poder en que el Estado, la gobernación, la administración estatal está del todo confundida con el capital, con las finanzas, con la inversión financiera: enteramente confundida. [Aplausos, gritos.] Por tanto, se puede decir que es el Régimen del Dinero, simplificando, y por tanto yo creo que muchos de vosotros por lo bajo estáis sospechando que es contra eso principalmente contra lo que os levantáis, contra lo que sentís ganas de gritar, de decir lo único que el pueblo sabe, que es decir ¡NO! [Aplausos largos. Voces: “ahí está”.]

Por tanto, aquello que me arrebató a mis treintaynueve años, hace cuarenta y seis, es lo mismo que ahora llega a su culminación, a su casi vejez: el régimen del estado-capital, el régimen del dinero, efectivamente da señas él mismo de estar cansado, con cosas como los cuentos de la larguísima crisis y cualesquiera otros que os lleguen, y con las cifras y estadísticas con las que cada día tratan de entreteneros para que no sintáis, no os deis cuenta de lo que está pasando por detrás de las cifras y de los nombres que gobiernos o partidos sacan para eso, para teneros entretenidos precisamente. De manera que es bastante lógico que me encuentre entre vosotros en este momento de, más que madurez, envejecimiento del régimen, como me encontraba en sus comienzos. Para mí el levantamiento de los estudiantes por el mundo en el 65 obedecía a que se daban cuenta de lo que nos venía encima; ahora vosotros habéis tenido mucha más cantidad de sufrimiento directo de lo que el régimen es, aunque lo llaméis con diferentes nombres a este sufrimiento, y por tanto es, al mismo tiempo que inesperado, lógico que os estéis levantando y voceando contra ello.

Yo puedo contaros más, pero tampoco querría, por ponerme aquí a colaborar a mi manera con este levantamiento, como quiera que lo llaméis, no querría parecer que vengo a dar consejo, pero, a pesar de que no quiero parecer tal cosa, os voy a adelantar un par de ocurrencias que me vienen, ocurrencias negativas sobre todo. Lo primero es no contar para nada con el Estado sea cual sea: ninguna forma de organización estatal. [Aplausos y revuelo.] Es un error que por lo que veo muchos de vosotros percibís sin que haga mucha falta decíroslo. Por tanto, y a consecuencia y a continuación, tampoco se puede utilizar para nada la Democracia, ni el nombre de ‘democracia’. Lo siento, esto ya veo que no despierta tan inmediatos aplausos, pero sin embargo tengo que insistir en ello. Ya comprendo que lo de elegir lemas como “Democracia real ya” puede ser, por parte de quien lo inventara, una táctica, una táctica para no dar demasiado la cara, porque parecería que decir de frente y de inmediato “¡No a cualquier Estado, democrático o no!”, podría sonar mal y esta timidez o modestia puede esplicarlo, pero yo creo que es hora de irse desprendiendo de este engaño. La Democracia es un trampantojo, es un engaño para lo que nos queda de pueblo vivo y de gente; lo era ya desde que se inventó entre los antiguos griegos en Atenas y otros sitios. Es un trampantojo que está fundado sobre todo en esta confusión que el nombre mismo denuncia: demo y kratos. Kratos es poder y Demo se supone que es pueblo, y, sea lo que sea de los avatares de cualquier historia, nunca el pueblo puede tener el poder: el poder está contra el pueblo. [Bravos.] Esto es una cosa demasiado clara, pero hay que entenderla. [Aplausos y vivas.] De manera que supongo que esta contradicción que está ínsita en el propio nombre de la democracia os anima mucho más a entenderlo de veras. El régimen democrático es simplemente el más avanzado, el más perfecto, el que ha dado mejores resultados, el que ha llegado a producir el Régimen del Bienestar en el que nos dicen que vivimos; es simplemente eso, pero al mismo tiempo no deja de ser el Poder, el de siempre. Por el contrario, cuanto más perfecto, cuanto más avanzado, está más avanzado en sus trucos para engañar y por tanto en el manejo de la mentira, que es esencial para cualquier Poder. Esto espero que lo entendáis también bien: sin mentira no se sostiene ninguna forma de Poder. La mentira es el hacer creer, la fe, y ése es el cimiento, el fundamento para cualquier estado. De manera que, si alguno de vosotros tiene la ilusión de acceder a una democracia mejor, pues le pediría que se fuera desengañando de ese camino. No es por ahí, no es por ahí, y si vuestro levantamiento llegara a alcanzar un carácter organizado, en definitiva semejante al de la propia administración del Estado, estaría ya con ello mismo perdido, no estaría haciendo más que repetir otra vez la misma historia con otros colores y perfeccionada justamente porque ha asimilado el levantamiento, porque ha asimilado la protesta, que es la manera en que a través de revoluciones siempre fracasadas los estados han venido avanzando; es lo que justamente les hace falta, porque para seguir siendo el mismo como lo es, el Dinero no puede menos de cambiar, cambiar para seguir igual: éste es el gran truco que tenéis encima. Cuando os sugiero o os pido la renuncia a ideas de otro estado mejor, de otro poder mejor y os recuerdo que… [Jaleo grande en la plaza.]

…ya voy a terminar para que os entretengáis con otras cosas a lo mejor más divertidas que yo. Cuando estoy atreviéndome a recomendaros el desengaño de cualquier forma de poder, y por tanto estoy borrando de la lista algunas de las reivindicaciones que vuestros dirigentes han establecido y divulgado, al mismo tiempo os estoy desengañando de otra cosa, que es el Futuro, el Futuro: éste es el enemigo. Comprendéis bien que al rechazar vuestro levantamiento como intención de encontrar otro régimen mejor, estoy desengañándoos de el futuro [“¿qué propones?”]. El futuro es eso con que os engañan, a los viejos también, pero sobre todo a los más jóvenes, cada día: os dicen “tenéis mucho futuro” o “tenéis que haceros un futuro”, “cada uno tiene que hacerse su futuro” y eso es justamente, aunque no lo digan, una resignación a la muerte, a la muerte futura. El futuro es eso; por tanto, el futuro es el que necesita el Capital; el dinero no es más que crédito, es decir, futuro, fe en el futuro; si no pudiera echar cuentas, ni habría Banca ni habría presupuestos estatales. El futuro es de ellos, es su arma. Por tanto, nunca dejéis que os suene como algo bendito o beneficioso: debe sonaros justamente a muerte, que es lo que es el futuro. Lo que estemos haciendo aquí, lo que estéis haciendo aquí, ello dirá lo que da de sí, pero no tenemos futuro; no tenemos futuro porque eso es propio de las Empresas, de las finanzas y del Capital. ¡No tenéis futuro!: esto es lo que hace falta ser valientes para denunciar.

Os voy a dejar ya, no voy a hacer más sugerencias por ahora. Una cosa mucho más práctica y de momento: desearía por supuesto que después de las famosas elecciones de… del 22, que estorban mucho (ya lo habréis visto cómo no sólo los Medios os enredan junto con la cuestión de las elecciones, que no tienen nada que hacer, sino que muchos de vosotros perdéis una gran parte de vuestro tiempo pensando cuál es lo que hay que hacer respecto a votar o no votar y votar por acá o votar por allá), es un estorbo formidable… de manera que mi deseo sería que, cuando pase ese coñazo, esa estupidez de las votaciones, sigáis vivos, sigáis vivos y más o menos juntos los unos con los otros. [Aplausos.] Y en ese caso me atrevería a sugeriros una táctica de momento (seguir haciendo las asambleas aquí es probablemente un error que no puede sostenerse mucho): desde luego en esto, en una rebelión como ésta, como ya creo que todos sabéis, no puede haber otro Órgano ni decisivo ni representativo más que las asambleas. Y os lo voy a decir enseguida por qué [aplausos]: no puede haberlo porque las asambleas como ésta misma tienen esta gran ventaja: que no se sabe cuántos son, están entrando y saliendo, y nunca se pueden contar, y por tanto nunca pueden votar, como hacen los demócratas, porque no se sabe ni cuántos son ni cabe estadística ni cabe cómputo ninguno. Esto es lo que a una gran asamblea la acerca a ser eso de pueblo, que no existe pero que lo hay, y que es lo que queda por debajo de las personas, que ésas, sí, se cuentan en número de almas y en número de votos, pero lo que queda por debajo, no. Así que no renunciar nunca a las asambleas. Tal vez una dispersión.

Ahora me dirijo un poco a la parte de vosotros que son estudiantes más o menos y que me tocan más de cerca: una de las tareas más inmediatas sería ocupar las escuelas y facultades... [Aplausos.] Y termino diciéndoos por qué: porque hace mucho tiempo bajo el Régimen del Bienestar, bajo este régimen que padecemos, los centros de enseñanza, las Universidades, han quedado reducidas a una sola condición real, que es la examinación: examinar, todo lo demás son cuentos. [Aplausos.] Tienen que examinar para producir por ese camino futuros funcionarios tanto del Capital como del Estado o de la Universidad misma, que es también una parte de esos implementos del Estado. [Interrupción por cánticos en la plaza: “oé oé oé/ lo llaman democracia y no lo es”.]

Por tanto y para dejaros, mi sugerencia va en este sentido: ocupación de los centros, hacerlos reconocer que no están ahí ni para enseñar ni para investigar ni para nada, que están ahí para examinar, examinaros y producir así futuros funcionarios, están creando vuestro futuro, en eso no nos engañan, y por tanto la acción más inmediata ¿cuál puede ser?: pues naturalmente la destrucción, el boicoteo de los exámenes en curso; por ejemplo, los que ahora acaban de empezar en mayo mismo. Es algo de corazón. [Aplausos.] Con esto que a lo mejor lo primero os puede parecer un poco descabellado, pero que, si os dejáis pensarlo, a lo mejor no tanto, recordando que la sumisión a los exámenes es simplemente sumisión al futuro, que nosotros no tenemos futuro, y recordando que los centros en los que estáis metidos están destinados solamente a eso, a la fabricación de futuro y números de funcionarios, tal vez no os parezca tan insensata la propuesta. Pero os parezca o no, con esto ya me despido, volviendo a repetiros la alegría que esto tan inesperado me ha traído y que al mismo tiempo estaba esperando desde el año ’65. ¡Salud! [¡GRACIAS!]

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14 comentarios:

Joselu dijo...

No sé si estoy de acuerdo en la íntegra interpretación de García Calvo, pero sí que me congratula que él si que haya estado allí con la gente, intentando razonar con ellos, mostrando su alborozo que lleva tantas décadas esperando esa rebelión de la gente común. Me pasa igual que él, llevo mucho tiempo esperando este momento, aunque sé que no llevará a ningún lado. Tras la jornada triste de las votaciones todo se disolverá y todos se apropiaran del movimiento que ha habido estos días acercándolo a su partido o lo ignorarán. Lo genial sería que nadie fuera a votar. Que hubiera un veinte por ciento de participación, a ver qué hacían. Mientras sigamos votando tendrán coartada para hacer lo que quieran con nuestros votos. Se acusa a este movimiento de dar respuestas simples a cuestiones complejas, lo que quiere decir que el ciudadano no está capacitado para interpretar el mundo o la realidad del siglo XXI. Puede ser, pero que no me digan que los políticos que tenemos están capacitados para gestionar los nuevos tiempos. Ninguno me dice nada que a mí me gustaría oír. Leyendo a García Calvo, uno siente una cercanía humana e intelectual aunque se discrepe de lo que dice en varios aspectos. Pero él estuvo allí. Me gustaría pensar que Fernando Savater también se hubiera acercado a Sol. Pero me temo que no. Quiero pensar que José María Valverde hubiera estado allí. Hoy las cosas se dividen entre los que están allí (de una u otra forma aunque no sea en forma física) y los que se adormecen en su escepticismo como coartada. Y es que aunque sepamos que esto está abocado al desahucio, es importante estar allí.

Juan Poz dijo...

Yo sí que estoy de acuerdo con García Calvo en uno de sus pronunciamientos, el desengaño de todo, pero, sin embargo, me pasa como a ti, Joselu, que no comulgo con otros, concretamente con el rechazo del Estado. Para mí el Estado sigue siendo el auténtico bastión de los desheredados de la Fortuna contra los poderosos, por eso lo atacan tanto los neoliberales peperos (cuanto menos estado, mejor). Hay una rara mezcla de deseo de colectividad y de individualidad a ultranza que ha lastrado siempre a buena parte de los izquierdistas. El Despotismo ilustrado pretendió ser una respuesta que fue superada, curiosamente, por las
"caenas" del esclavismo popular. Los interlocutores de García Calvo jaleaban el argumento de autoridad y celebraban el estatus que, a su vez, supuestamente los dignificaba y avalaba. Para mi gusto, una ceremonia demasiado kitsch, y hay momentos de su discurso en los que GC se da cuenta de ello. Mayeaba don Agustín, y se remozaba, aunque no lo necesite.

Luiscifu dijo...

Estoy de acuerdo con la alegría de lo inesperado, de lo espontáneo de las Asambleas a las que se refiere García Calvo, pero su bello discurso es bello y poco más. Es un pensamiento negativo que llevado a su extremo es una negación de todo, menos del individuo con sus deseos. Y si negamos totalmente el valor d ela democracia y del Estado y no fomentamos algún valor comunitario ni la cooperación entre los individuos, no acierto a entender cómo se puede organizar hoy la convivencia,la "polis". Tras la crítica nihilista a todo, debe surgir algo más positivo para organizar la lucha en común; de lo contrario, la retórica nihilista se quedará en momentos de belleza efímeros. Si la única solución es destruirlo todo, ¿cómo se podrá renacer de las cenizas?
Un saludo

Alfredo J. Ramos dijo...

Bien que lo siento, pero no encuentro en el discurso del maestro una sola idea que llevar a la práctica colectiva. Quizás alguien me pueda iluminar.

javi dijo...

Bueno, para llevar a la práctica no, pero...

Yo estas cosas las veo así: volar ha sido de siempre un sueño de la humanidad, hasta que ha sido posible por parte de ciertos individuos geniales concebir y desarrollar ingenios mecánicos que nos lo permitan a través de ellos, el avión en sus variantes, o lo que hoy llamamos parapente en las suyas. Nunca, jamás será como la experiencia puramente autónoma que consistiría en volar como los pájaros, pero sin ese ideal, tampoco tendriamos lo otro... Bueno, es así como entiendo yo esas apelaciones a lo ideal, apelaciones de poeta, no de ingeniero. Y en absoluto desdeño a los ingenieros, por supuesto...

Porque si el ideal es la dominación, o la motivación es el miedo, lo que se tiene al final es el avión militar.

Como digo, así es como yo lo entiendo. Un saludo.

J. A. Montano dijo...

Amigos de Al, lean hoy a Muñoz Molina: http://antoniomuñozmolina.es/2011/05/descubrimiento-un-poeta/

Precesión del perihelio dijo...

Hola amigos, sobre el pueblo, el Estado y el clamor por el buen soberano: Una terrible abstracción

Es importantísima la contradicción esencial que expone Calvo sobre la idea de democracia.

^^ Saludos

javi dijo...

Caray, Al, enhorabuena.

Un saludo!

Juan Poz dijo...

Me sumo al coro de las felicitaciones. La bendición -literal, claro- de un pope es un pasaporte para la nombradía. El éxito está, como no puede ser de otra manera, en el texto del poemario. A disfrutar de ello y a perseverar, que suena casi a perversear...

Gharghi dijo...

De aquí a presentar tus libros de forma habitual en la Fnac o similares sólo hay paso: escribirlos.

Alfredo J. Ramos dijo...

De acuerdo, Javi; en ese sentido, poético, lo he entendido (y sentido) yo también. Pero me parece que «la poesía debe de tener por objeto la verdad práctica: su misión es difícil», como más o menos decía Ducasse. No debemos renunciar a esa tarea. En todo caso, comparto tu metáfora del vuelo y las distintas funciones.

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Al, enhorabuena por ese espaldarazo, que a algunos no nos descubre nada nuevo. Seguro que
te abrirá puertas.

Al59 dijo...

Querido Joselu: el joven Savater no le hacía ascos a los ateneos libertarios o los actos organizados por la CNT; pero al maduro no le veo yo en estas lides, sino escribiendo algún articulillo más o menos displicente sobe el perroflautismo. Es fenómeno viejo, del que ya avisaba Machado: 'Admirable Azorín, el reaccionario / por asco de la greña jacobina'.

Al59 dijo...

Cuando en clase de Morfología Latina los alumnos hablábamos más de la cuenta, al maestro le bastaba con hacer un breve gesto de enfado (rascando el suelo con una pierna, cual toro que amenaza embestir) para lograr un silencio atentísimo. Poca gente, si alguna, he conocido yo con la autoridad o carisma de García Calvo: reconciliar dialécticamente eso con su discurso contrario a toda autoridad puede parecer tarea imposible, pero seguramente no es tan difícil como parece. El equívoco viene de que generalmente asociamos la autoridad al Poder, es decir, la capacidad de obligarnos a hacer lo que no deseamos (o renunciar a lo que deseamos) mediante la amenaza del castigo (y, en versiones más progresadas, la promesa de una recompensa). El liderazgo o la autoridad 'naturales' (a falta de mejor palabra) se basa más bien en la seducción, el contagio del entusiasmo: algo que nunca puede darse por sentado que funcione, que no puede fingirse y que nunca se acaba de saber cómo se las apaña.

joan-esceptico dijo...

El problema de todo esto radica en la conciencia, desde los inicios, el establecimiento de los derechos junto con el valor nos han ido gestionando y distribuyendo nuestros deseos. Haciendo de nuestra conciencia una . El desarrollo de la humanidad implica extensión y progreso, la ley misma se encuentra en vistas al futuro. El político-griego estableció las leyes para dejar una ciudad fuerte y autónoma tras él. ¿Pero, qué sucede cuando es la los que nos marcan en nuestras conciencias valores tales como ? Solo sabiendo que no hay futuro, que no precisamos de pactos ni propuestas, puede haber la nueva conciencia. Sin tener que deber nada al acreedor, que es quien tiene el poder. De hecho el poder se cuenta por la cantidad de sufrimiento que da. Más sufrimiento + poder. Por eso mismo no puede haber poder, si queremos deshacernos del sufrimiento se precisa aniquilar el poder, por eso no se trata de modificar el sistema. Se trata de tener la fuerza suficiente para deshacerse de la que tenemos heredada, solo así podremos crear algo, con la se da repetición, estatismo (fijo), en la imagen i la marca, teniendo otra vez que volver a prometer (dar la palabra), al sufrimiento que conlleva el poder. ¿Alguien se ha preguntado que es lo que le ha llevado a tal indignación? Yo os lo diré, el absurdo del sufrimiento es el que nos ha llevado a la indignación. Y el absurdo, exige otro modo de pensar, otra conciencia, que por una vez y por todas se libre tanto de deber, o hacer promesas, hemos de poder olvidar. Para olvidarnos de las marcas que heredamos, para no tener conciencia y poder ser más fuertes. Hay que ir con cuidado con lo que creemos que nos hacen creer que dicen nuestras palabras, muchos creemos que estamos diciendo lo que queremos, ¿pero de donde ha salido eso que decimos y nombramos significado, creyendo que cuando decimos, decimos lo que queremos? hemos de tener muy en cuenta y vivir el deseo de la vida, si los mismos sonidos que profieren nuestras bocas nos confunden, vivamos, por eso mismo digo que es en esto (intrinseca en la palabra) donde se encuentra la confusión, en el pacto (esencialmente), que simplemente modifica de nuevo lo que ya había, la contradicción es la clave, la negación el movimiento. Estamos todos invitados a pensar, desde la alegría (como decía Agustín García Calvo en Sol y Zamora) que por fin parece que ha sucedido algo imprevisto que nos va a dar que pensar. Algo está sucediendo... y para quien aprecie (sin valor ni determinación) su vida ya nada podrá seguir igual.