lunes, 27 de julio de 2015

De mortibus


Pues no va a quedar otra que morirse,
lo haremos poco a poco: un día uno
y años después su hermano o la primera
muchacha que besó...

Protegidos así por la distancia,
cada uno parece un caso aparte; 
¡mira que ir a morirse! Y se condena 
su verde y novelera inclinación.

*

El amor y la muerte, como sabes,
viajan siempre en estrecha soledad. 
El amor, concentrado en derramarse; 
la muerte, cortejando la ocasión. 

*

Uno muere de amor, o el amor muere
dejándonos a modo de cadáver 
nuestra propia presencia. Su rencor.