miércoles, 23 de agosto de 2006

Educación (I): atención a la diversidad


El barón no quería que yo fuese al colegio. Acostumbraba a decir:

—Nuestros maestros son aprendices de hechiceros, se pasan todo el tiempo deformando las mentes, hasta que el corazón muere de sed. Cuando han logrado esto, declaran a sus estudiantes listos para entrar en el mundo.

Por tal motivo, jamás me facilitaba libros que no hubiese escogido cuidadosamente entre los volúmenes de su biblioteca y sólo después de haber averiguado, en cada caso, el estado de mi sed de conocimientos. Pero nunca me preguntaba para saber si en verdad los había leído.

—Lo que tu mente quiere que se grabe en la memoria, lo retendrás, porque ella hace, al mismo tiempo, que halles placer al hacerlo —era su máxima predilecta—. Pero los maestros de escuela, sin embargo, son como domadores de fieras; para uno lo único importante es que los leones salten a través de un aro; el otro pasa todo su tiempo enseñando a los muchachos que Aníbal, lamentablemente muerto, perdió el ojo izquierdo en las Lagunas Pontinas; aquél convierte a un rey del desierto en payaso de circo; éste, una flor divina en un ramillete de perejil...

Tal el estilo que sostendrían los caballeros en aquella ocasión, porque oí decir al capellán:

—Yo tendría miedo de dejar que un muchacho fuese arrastrado a la deriva por la corriente, como una embarcación sin timón. Estoy seguro de que naufragaría.

—¿No naufragan acaso los más de los hombres? —exclamó el barón con excitación—. Mirado desde un elevado punto de vista, ¿acaso no ha naufragado aquél que, después de pasar su juventud tras las ventanas de una escuela, se hace, por ejemplo, jurisconsulto, se casa para trasmitir por herencia su amargura a sus hijos, luego enferma y muere? ¿Cree usted que ése es el fin para el cual creó su alma el complicado mecanismo que llamamos cuerpo humano?

—¿Adónde iríamos a parar si todo el mundo pensara como usted? —objetó el capellán.

—¡Pues al estado más bendito y maravilloso que podemos imaginar para el género humano! Cada uno de nosotros se desarrollaría de diferente manera, no habría quien se pareciera a otro, cada cual sería un cristal, pensaría y sentiría en colores e imágenes diferentes, amaría y odiaría distintamente, tal como su espíritu quiere que haga. Eso de que todos los hombres son iguales debe haberlo inventado Satán, el enemigo de todas las diversidades de colores.

(Gustav Meyrink, El dominico blanco,
tr. de Jorge A. Sánchez, Barcelona: Abraxas, 2003, pp. 61-2)

6 comentarios:

drix dijo...

...El barón tiene harta razón. Como dice A.Gala en "Cuaderno de amor", y que yo subscribo, por empírico estudio realizado en mi mera persona y su larga trayectoria vital siempre en aprendizaje:
"Yo no he aprendido sino aquello que siento. Creo que no se puede aprender nada si no es a través del corazón, si no es a través del sentimiento. Lo demás se aprende en frío y, como no somos una cámara de frío, se nos pudre."
Pues eso: El barón, o déjeme escribir mejor, el varón, tiene razón en lo que explica, en este texto, opino cho.
Por cierto, un dato: en el mundo, a día de hoy de este "choque de civilizaciones" que nos quieren vender, hay no-sé-cuántos más millones de mujeres analfabetas que hombres. Pues bien, ninguna, cubana.
Salux,

Drix

Bremaneur dijo...

De Meyrink leí en su día La noche de Walpurgis. Inquietante.

Sobre un post anterior. El vals de Amèlie. No he podido ver el vídeo. Si gusta de ello, pruebe con Têtes Raides (www.tetes-raides.tm.fr)

Bremaneur dijo...

Parece que el único MP3 disponible no contiene precisamente lo que yo decía. Pero haberlos haylos.

Brazil dijo...

Cierto, drix, ninguna cubana, pero ahí tiene el inquietante dilema: niñas ganando garbanzos con españolitos sesentones. ¿No es esto otro tipo de analfabetismo? Es decir, ¿no es eso un tipo de coherción de la libertad?

Brazil dijo...

(Por cierto, Al, ya le he enviado el mail).

Janario dijo...

Educación: destrucción de la diversidad.

Quisiera invitarte a visitar una viñeta sobre la educación en Cataluña que acabo de publicar en mi blog.

Pedagogía y Educación en Cataluña

Muchas gracias y cordiales saludos.