sábado, 3 de septiembre de 2011

Pasan las horas


Y lo que no son las horas. En lo que arranca el curso y se me pasa la euforia cientovolandera, voy rescatando canciones de las viejas cassettes, antes de que se queden definitivamente mudas. Ésta es una de las que más me gustan: se grabó luego con mesa de mezclas, con las voces muy limpias, pero sin el arreglo de flauta, que es parte esencial de la canción, y que aquí, aunque la grabación es un tanto precaria, aparece claro y completo.



Pasan las horas
igual que estaciones de un día gris,
caen como gotas
del viejo reloj polvoriento,
que aún sigue tan gris
como aquella mañana de marzo
en que tú decidiste marcharte de mí.

Y mientras afuera es verano,
dentro de mí
siento la niebla
que tú me dejaste al partir.