sábado, 11 de enero de 2014

Ciento Volando (II): origen y desarrollo del refrán


En la entrada anterior examinábamos el refrán Más vale pájaro en mano que ciento volando sin entrar en algunos aspectos que conviene recuperar ahora, antes de pasar a otras cosas. En esta entrada abordaremos el origen del refrán y su cronología dentro de la tradición española, dejando para la siguiente el examen de los refranes similares que se dan en otras lenguas modernas.

1.  El refrán es de origen árabe. Al menos, así lo afirma Luisa A. Messina en su libro de 2012 sobre los refranes y la literatura, aunque el artículo de Rafael Medina al que remite, un estudio de 1999 sobre los proverbios árabes basados en formas comparativas, no cita el refrán español ni recoge ninguno que se le parezca significativamente (el pariente más cercano que encuentro, con pinta de primo segundo a lo más, es Lo poco que dura es mejor que lo mucho y pasajero).

En cambio, en su Refranero temático español (1997, p. 203), Gregorio Doval señala como origen del refrán español un proverbio latino, Est avis in dextra, melior quam quator extra, 'Es mejor un pájaro en la diestra que cuatro fuera de ella'. Opina Doval que este proverbio latino a su vez da expresión a una idea ya por entonces antigua, debida seguramente al fabulista griego de los siglos VII y VI Esopo. Laura Gibbs, en una entrada magnífica del blog Bestiaria Latina (2008), apunta que la presencia de rima sugiere que se trata de un proverbio medieval; y recoge muchas variantes de interés, como esta otra, también rimada: Capta avis est pluris quam mille in gramine ruris ('Un pájaro capturado es mejor que mil en la yerba del campo'). En el ciclo de Reinard (o Reineke) el zorro aparece con esta forma: Una avis in laqueo plus valet octo vagis ('Un pájaro en la liga vale más que ocho sueltos'). Otras variantes sin rima son Melior est avis in manu vel nido, quam decem in aere ('Es mejor pájaro en mano o en nido que diez en el aire'), Plus valet in manibus passer, quam sub dubio grus ('Más vale gorrión en las manos que grulla en duda'). El proverbio aparece en un par de ocasión expandido hasta ocupar un dístico: Plus certa comprensa manu valet una volucris / Innumeris, alte quas levis aura vehit ('Vale más un ave cogida con mano segura / que innumerables, a las que el viento ligero lleva por las alturas').

2. El refrán figura en los Refranes que dizen las viejas tras el fuego, compilación atribuida al Marqués de Santillana, con la formulación Más vale páxaro en mano que buytre bolando. Lo encontramos también en un clásico de la misoginia medieval, el Corbacho o Reprobación del amor mundano, escrito en 1438 por el Arcipreste de Talavera. Escribe nuestro autor que los galanes que requiebran damas y se jactan de ello no siempre triunfan, pues a veces las mujeres, avisadas ellas,

los aborresgen e mal quieren, por galanes que ellos sean, e aman mas paxaro de mano que bueytre volando, e aisno que las lyeue que cauallo que las derrueque (Corbacho I, 18).

El marido es aquí el 'pájaro de mano', cuya seguridad se prefiere a la de un amante jactancioso, el 'buitre volando', cuya lengua suelta podría traer problemas a la dama.

No está claro que un 'pájaro de mano' sea un pájaro atrapado en la mano. Según Gonzalo Correas, que vuelve sobre el refrán en su obra de 1625 Vocabulario de refranes y frases proverbiales (con la formulación Más vale páxaro en mano ke buitre bolando),el pájaro del refrán se refería en un principio a un ave de cetrería, el halcón:

El sentido común es que vale más poco en la mano seguro, que mucho incierto; ó un pájaro cualquiera, que no un buitre volando por asir. Parece que salió este refrán de la volatería, en que es mejor tenerse el halcón en la mano que soltarle á un buitre y andarle volando, que es mala ave y poderosa, á matar el halcon. 

Nótese que si Correas tiene razón, el sentido original no sería que es mejor lo poco (seguro) que lo mucho (incierto), sino que es mejor no arriesgarse cuando lo más probable es fracasar, pues quien lo haga y fracase no solo no conseguirá lo que buscaba, sino que perderá la posibilidad de hacer nuevos intentos: si el halcón muere mientras intenta cazar el buitre, el cazador se quedará sin halcón, sin buitre y sin posibilidad de seguir cazando. Una moraleja sobre el sentido de la oportunidad que habría aprobado probablemente el ayo del Conde Lucanor, experto en estas cavilaciones sobre cómo y cuándo debe el poderoso hacer uso de su poder sin arriesgarse a perderlo.

Sin embargo, el propio Correas interpreta el refrán en el sentido que solemos darle (que vale más poco en la mano seguro, que mucho incierto), y ese es también, como hemos visto, el sentido que se le da en el Corbacho.

3 comentarios:

yoquésé dijo...

Es posible que el refrán medieval tenga sus raíces en algunos dichos antiguos. Hay en griego uno, "perseguir lo que vuela" (τὰ πετόμενα διώκειν) o "perseguir un niño un pájaro alado" (διώκει παῖς ποτανὸν ὄρνιν, “persigue un niño un pájaro alado”, en el Agamenón de Esquilo, 394), para referirse al intento vano de conseguir lo que se considera imposible (cf. Eur. fr. 271 TrGF, Pl. Euthphr. 4a, Pl. Euthd. 291b, Arist. Metaph. 1009b, Septuaginta Prov. 9.12a). También el "águila (que vuela) entre las nubes" (ἀετὸς ἐν νεφέλαις (ἱπτάμενος)) era símbolo proverbial de lo inalcanzable (o del poderoso, creo), y a veces, en testimonios tardíos, aparece mezclado con el dicho de perseguir lo que vuela como “perseguir el / un águila que vuela entre las nubes”.

En Persio (3.61), la expresión "sequi coruos" (perseguir cuervos) se usa en un sentido parecido. Hay un proverbio en griego moderno, πιάνει πουλιά στον αέρα, "coge pájaros en el aire", de sentido distinto pero a partir de la misma idea: se usa para referirse a alguien con mucha suerte (tanta, que consigue lo que parecía imposible); en italiano se habla de cazar pájaros con cazamariposas.

En fin, que si los pájaros vuelan, las palabras más, como dice otro dicho: vuelan, cambian, se mezclan, se traducen, se riman, se alargan y se acortan, y no hay quien les eche el guante.

(El que no creo que tenga nada que ver (pero quién sabe) es el otro refrán español en el que aparece un pájaro volando: «Pájaro que vuela, a la cazuela»: ahí atrapar al pájaro que vuela no se considera en absoluto imposible, y tampoco desaconsejable, sino más bien todo lo contrario.)

Un abrazo!

Virginia

Al59 dijo...

Estupendo recorrido, Virginia. ¡Qué maravilla! En esto de los pájaros prodigiosos e inalcanzables solo se me ocurre sumar al Simurg, del que habla Borges en alguna parte.

Alfredo J. Ramos dijo...

UNO sale del Ágora verdaderamente asombrado, ante tanto despliegue erudito y, además, tan cordial. Las resonancias son tantas y tan veloces, que a muchas de ellas no hay mas remedio que cazarlas al vuelo (si acaso)... Un lujo.