sábado, 11 de mayo de 2013

Organ Tune


La música es tan inseparable de la gente a la que quieres que a veces emana literalmente de ellos. Esta pieza instrumental, por ejemplo: el ritmo lo trajo esta mañana mi pequeño tocayo (un, dos; un, dos, tres), supongo que de la escuela —pero sin duda corresponde a alguna danza tradicional: me trae recuerdos de las piezas folkies y medievales que tocábamos hace tanto con Dani o Alfonso (y también de La Yenka). Por otra parte, oír el órgano, que se ha impuesto enseguida en el casting, es oír a Antonio, que tantas veces lo hacía sonar para nosotros, primero en Las Águilas y luego en Valdemanco. Allí me invadieron las cadencias barrocas —que con el maestro Aníbal hemos tenido ocasión luego de explorar y entender debidamente. Todos ellos dan vida a la pieza. Aunque ella, claro está, no aspire a hacerles justicia.