sábado, 27 de diciembre de 2008

Ana en ámbar


Pero sí, pero cómo, pero cuándo.
En ruïnas, al borde de la tarde,
soy vértigo y me asomo a tus zarpazos.
Me agarro en la caída a tus heridas
y escalo sin rencores mi fracaso.
Pero no, pero dónde, pero siempre
mis dedos ajustados a tus dudas,
mis pasos a la sombra de tus pasos.
Perdido, me he encontrado una sonrisa.
Con ella vengo a verte de la mano,
como un niño sediento de deberes,
un mar que saca a flote sus mil barcos
hundidos hace tanto para siempre,
porque sí, sin remedio,
por si acaso.



9 comentarios:

Gharghi dijo...

Recuerdo una tarde en la la Casa de Campo... un experimento literario/poético...

Verde era la dama.

Pero este poema solo tiene en común el nombre de la dama. De automático no parece tener nada. Ajeno al mal recuerdo prefiero saborear las largas tardes de viernes, tertulia literaria y gastronómica.

De agustín se adivinan maneras; pero Alejandrinas por completo son aquí.

Anónimo dijo...

Palabras que empicadas se tiran al vértigo de los pasos, al suicidio y a la duda, palabras que la sombra del fracaso, por si acaso, sale a flote ante un nombre y su ruina, que habita en los fondos de los mares.


Gracias maestro!

lacazadoraderratas dijo...

Me gusta el ritmo de este poema.

Verónica dijo...

¡qué lindo poema!

Juan Poz dijo...

¡Ah, los ecos de Salinas! Qué lección tan bien aprendida...

Al59 dijo...

Gharghi: en este caso concreto, diría que las maneras son más antonianas (Ah si acaso, tal vez, si todavía....) que agustínicas, o al menos yo así las veo. ¡Un abrazo!

Al59 dijo...

Querido anónimo: gracias por esa palabra tan expresiva, empicadas, que no conocía. Con o sin firma, espero leerte más por aquí.

Al59 dijo...

Cazadora de ratas: no te conocía, al menos por ese nombre, pero curioseando por otros blogs he topado con otras observaciones tuyas, amables y certeras. Gracias por acercarte a esta tierra, que espero te resulte amiga.

Al59 dijo...

Gracias, Verónica. También a usted, Juan Poz: leí con placer, casi veneración, La voz a ti debida, y aunque no soy consciente de los ecos, seguro que los hay.