domingo, 6 de junio de 2010

Cuando el RIO suena


La operación no es inocente. Mucho más eficaz que prohibir el uso de un término es alterar su significado, sustituyéndolo por otro inocuo. Como si se tratara de un homenaje perverso a Orwell, que trató la cuestión en 1984, el villano de su novela pasó a dar nombre a un pan y circo televisivo. Si hoy buscas en Google "Gran Hermano", 9 de diez resultados te alejarán de Orwell. Por algo será.

Con RIO sucede lo mismo. Nos atruenan estos días con Rock in RIO, el festival 'de madres e hijas' (sic), lleno de rockeros macizorros y divas neumáticas, y empujan hacia el fondo de Google aquel otro RIO del año 78: un movimiento musical que agrupó al ala más vanguardista del rock progresivo en un momento en que las casas de discos sólo estaban interesadas en el bote de Colón y similares. Como el megaterio que nos aturde, el RIO de los 70 nació también como una celebración: Henry Cow, una banda inglesa, invitó a cuatro grupos europeos a acudir a Londres para tocar en un festival llamado Rock In Opposition (RIO). Se trataba de oponerse, como siempre, al principio de realidad, es decir, al intento de reducir cualquier iniciativa o inquietud a un producto inocuo, intercambiable por dinero, como cualquier otro.

La organización material del RIO duró poco (para el 79 se daba el movimiento por finiquitado), pero el planteamiento y el estilo no se han dejado borrar tan fácilmente. La entrada de la Wikipedia inglesa informa bien sobre sus idas y venidas.

Aunque el RIO nunca ha sido mi estilo predilecto, no viene mal recordar hoy a su grupo más representativo, Henry Cow. Así sonaban en directo arrancándose por Phil Ochs (!), con la bella Dagmar Krause al micrófono.