lunes, 1 de marzo de 2010

Una de genios


Este año tengo bastantes alumnos marroquíes, y a veces el humor para pedirles que me cuenten cosas de sus tradiciones populares. Esta leyenda sobre una jin (genio) que se enamora de un mortal parece ser una de las más extendidas; según me cuentan, hasta se ha hecho una película sobre la misma (a ver si averiguo autor y título). Faltas de ortografía aparte, traigo el texto tal como me llegó.

Informante: Halila, de 36 años nacida en Oujda (Marruecos).
Fecha: 9 de febrero de 2010
Recopilador: Ghassán Elafi


Érase un hombre jorobado, pobre, discapacitado y un poco loco que se fue a dormir en un bosque porque no tenía familia, y cuando él dormía vino una jin y se le llevó a su mundo. Cuando el hombre se despertó, se encontró en un castillo, durmiendo en una cama bien vestido, y se asustó. Al mirar al espejo se sintió diferente: guapo, limpio, podía andar bien, peinado, no tenía la joroba y era inteligente y cuando lo vio la jin, convertida en mujer y guapa, le dijo:
-Buenos días, ¿has dormido bien?
Y el hombre, sorprendido, le dijo:
-¿Quién eres tú? ¿Qué me ha pasado? ¿Dónde estoy?
Le dijo la jin:
-Vamos a desayunar y te lo cuento.
-Yo soy la que te ha salvado de ese mundo cruel y te he traído a mi casa.
La jin se había enamorado del hombre. Le dijo:
-¿Qué tal si damos un paseo por la calle?
El hombre le dijo:
-¿Cómo has hecho esto?
Respondió la jin:
-No hagas tantas preguntas y vamos a dar una vuelta.
El hombre dijo:
-Vale.
Dijo la jin:
-Me voy a poner los zapatos y nos vamos.
El hombre no sabía que la mujer era una jin. Por curiosidad, fue a verla y la vio poniéndose los zapatos y vio que tenía las piernas en forma de las piernas de las vacas. Se asustó mucho y decidió escapar, pero de repente [la jin] aparece en la puerta y le dijo:
-Vamos, ya estoy lista.
El hombre dijo murmurando:
-No pasa nada porque tenga las piernas así, y además ella es muy guapa e hizo mucho por mí.
Y salieron a dar una vuelta y cuando volvieron encontró el hombre la merienda, ya estaba lista en la mesa. Cuando la miró a ella, en un segundo ya se había cambiado y el hombre tenía tanto miedo que la quiso matar con una copa que le dio en la cabeza y se cayó la jin y el hombre se lió a correr. Cuando llegó a un parking y se la encontró delante suyo. Y le dijo:
-No me hagas nada, por favor.
Porque había descubierto que era una jin.
-No te voy a hacer nada porque te quiero-dijo la jin.
Y por arte de magia volvieron al castillo en un abrir y cerrar de ojos y al hombre le entró sueño y se durmió y al amanecer, cuando se levantó, le dijo la jin:
-El desayuno está listo.
Y le dijo el hombre:
-Ahora vengo.
El hombre estaba más tranquilo porque sabía que no le iba a hacer nada la jin. Cuando fue a desayunar y acabó, le dijo la jin:
-Si te quieres casar conmigo.
Y el hombre pensó:
-Ella me ayuda y es guapa y no pasa nada porque sólo las piernas las tenga así.
Y decidió que sí y la jin:
-Hoy haremos la boda por la noche.
El hombre dijo que sí, que vale, y que ella llame a sus familiares y yo a los míos. Cuando el hombre salió a avisarlos [a sus familiares] recordó que no tenía. Se sentó en un banco tras que anocheció y vino una limusina a recogerlo y se le llevó a la boda y al entrar por la puerta encuentra a unos monstruos y dijo el hombre llorando:
-¿Quiénes sois vosotros y dónde está mi esposa?
Respondió uno de los monstruos:
-Soy yo. ¿Es que no te acuerdas de mí?
Respondió el hombre:
-¡Cómo vas a ser tú si mi esposa es guapa y viste bien, no como tú!
Y respondió la jin:
-Soy yo y ésta es mi familia.
Y dijo:
-Es que de día somos normales y guapos y por la noche somos así.
Dijo el hombre:
-Te he pasado lo de tus piernas, lo de tu poder, pero esto... No puedo casarme con una persona o lo que seas, contigo.
Y el hombre quiso matar[la] otra vez, a ver si se moría, la cogió del cuello delante de su familia e intentó estrangularla y vio que se moría y abrió la puerta y salió a correr otra vez hasta que se cansó y se paró y de repente apareció ella delante suyo y el hombre llorando:
-¿No me puedes dejar en paz?
Y la jin con solo tocarle le dejó dormido y se lo llevó a casa y el hombre cuando se levantó se encontró dormido con ella y se levantó rápido, asustado:
-¿Qué haces aquí?
-¿No lo sabes? Nos hemos casado mientras tú dormías.
Y el hombre se miró la mano y tenía un anillo de boda. Se lo quitó y lo tiró. Le dijo:
-No quiero casarme contigo.
Y le dijo la jin con su forma humana y guapa:
-Yo te quiero y además puedo matarte con mi dedo meñique, pero no puedo porque te quiero.
Y dijo el hombre:
-Pero yo no te quiero.
Y le dijo "Si quieres, mátame" a la jin. La jin alzó su mano, el hombre cerró los ojos y dijo:
-Mátame, pero nunca me casaré contigo.
Pero la jin no pudo matarle, y el hombre le dijo:
-Si no puedes matarme, devuélveme donde vivo y como estaba.
La jin dijo:
-¡Si vivías en las calles, estabas jorobado y muy mal! Pero aquí conmigo, no.
El hombre dijo:
-Me da igual, pero quiero irme.
Dijo la jin:
-¿Éste es tu último deseo?
Dijo el hombre:
-Sí.
Y añadió:
-Lo siento mucho, peor no podemos estar juntos, somos diferentes.
Dijo la jin:
-Te voy a dar mi número por si cambias de opción.
Y le devolvió a su mundo y el hombre volvió a ser como era antes, sucio, feo, jorobado, etc., y salió a correr dando saltos hacia la ciudad.

4 comentarios:

Josepepe dijo...

Cuando el hombre salió a avisarlos [a sus familiares] recordó que no tenía.

(Esa escena està muy bien.)

Al59 dijo...

A veces, puede ser mejor no tener a nadie en el mundo que tener a Alguien tan cerca y debérselo todo. Con todo, yo firmaría. Me encanta que me mimen.

sergiokazama dijo...

Ghassán sabe unas historias bastante curiosas,haber si recuerdo alguna y te la entrego ;)

Al59 dijo...

A ver si vamos recopilando un buen ramillete de historias, sí. ¡Hay tanto que compartir!