sábado, 20 de noviembre de 2010

Escenas de niños


De niños, lo soñado es lo vivido
(quizás en otra octava) y todo es amplio
y al mismo tiempo íntimo: no sabes
si vuelves a tu casa o si tu casa
se vuelve a hacer visible. Tus amigos
provienen con certeza de otro mundo
y son como demonios familiares
que acuden y se van con flor de hechizo.
Tus padres, esos reyes tan solemnes,
esconden un bufón que te asesina,
romántico, a cosquillas. La desgracia
es sólo una muñeca polvorienta,
probablemente ajena. Siete y once
no saben todavía que son primos
y juegan a quererse. De pequeños,
el mundo es como el bosque; tú, la fiera
que no sabe por quién doblan los cuentos.


9 comentarios:

Juan Poz dijo...

Touché!, Alejandro. Me ha conmovido. Has cantado a la perfección la experiencia de la paternidad. Es difícil no saberse vivido en esos versos desde la emoción con que han sido escritos, en la exacta octava, los sentimientos de quien contempla la fugacidad de la infancia. Sumaba mi experiencia y la de mis hijos en un mismo acorde sentimental y acaso algo sombrio, en re menor, que es mi tonalidad favorita, aunque soy un lego absoluto en el campo musical.

Juan Antonio Millón dijo...

Mi enhorabuena por tu precioso poema. Recoge la maravilla y el misterio de la infancia. Me quedo con los últimos versos:

De pequeños,el mundo es como el bosque; tú, la fiera que no sabe por quién doblan los cuentos.

Anónimo dijo...

Preciosas palabras y melodía. Ya llega la Navidad... ¿Acaso algo de lo dicho cambia con los años?

Alfredo J. Ramos dijo...

Delicado y delicioso. Caigo, además, subyugado por esos números que al no saberse primos juegan a quererse. Cuando se enteren, como el amor ya habrá prendido irremediablemente, se encaminarán a Roma, como los peregrinitos de la canción, pa' que los case el papa... que, además, tal como están las cosas hasta es capaz de regalarles un profilático... Un abrazo, Al.

Al59 dijo...

Amables y perspicaces sus comentarios, que agradezco muchísimo. Pensé en la infancia, pero efectivamente, amigo Poz, es la infancia ya ajena, vista desde la perspectiva paterna, tan cerca y tan lejos al mismo tiempo. Yo estuve enamorado al modo del siete y el once, querido Alfredo, y es afecto que aún me acompaña, 'por mucho tiempo que pase', que dirían los Nikis.

Al59 dijo...

Con sensaciones similares, amigo Juan Antonio, compuse hace tiempo otro poema que aún me gusta:

En el estanque, un barco de papel
contiene el testamento de las hadas.
Lo ven aparecer todos los niños
cuando es la hora de volver a casa.

Al59 dijo...

Cambia todo, amigo anónimo. 'No ha cambiado casi nada, pero nada sigue igual', que canta Dani en una de las suyas.

Juan Antonio Millón dijo...

Si sigue usted reglándome poemas de ese jaez, me voy a rendir del todo.
Salud.

Al59 dijo...

Rindámonos, amigo: a la evidencia de que, contra viento y marea, seguimos luchando.