martes, 12 de julio de 2011

Penélope


No me esperes despierta. Han ardido mis naves
y mi nombre es apenas un harapo salado.
Duerme. Teje una tela, un capullo secreto
donde nadie sospeche que maduran tus alas.
Cuando llegue el momento, alza el vuelo. Las islas
y este torpe mendigo te esperamos, cansados.

2 comentarios:

Alfredo J. Ramos dijo...

Excelente poema, Al, de estética que podría parecer "novísima" pero (me parece) va más allá.

Al59 dijo...

Gracias, Alfredo. He pensado a menudo que, aunque no coincida al cien por cien, mi estética está bastante más cercana a los novísimos que a la poesía de la experiencia, por ejemplo.