domingo, 4 de agosto de 2013

La Balada del Amor Ciego

Me recuerda Ricardo esta canción de Fabrizio de André que tradujimos en su día con Giulia y Emiliano, más bien libérrimamente, para cantarla en español. Algo así era:



Un hombre honrado, un hombre honesto, 
se enamoró perdidamente 
 de una que no le quería ni esto.

 Le dijo: Tráeme mañana,
le dijo: Tráeme mañana 
picado el corazón de tu madre amada. 

 Él a su madre se fue y mató, 
 sacó del pecho su corazón 
y al perro de su amada se lo sirvió. 

No era, no era el corazón, 
no quedó contenta con aquel horror: 
quería otra prueba de su ciego amor. 

Le dijo: Amor, si por mí te quemas, 
 le dijo: Amor, si por mí te quemas, 
córtate de un tajo las cuatro venas. 

De un solo tajo se las cortó;
cuando la sangre negra brotó,
 corriendo como loco hasta ella volvió. 

 Ella le dijo riendo fuerte,
 ella le dijo riendo fuerte: 
Tu última prueba será la muerte. 

Mientras la sangre fluía lenta
 e iba perdiendo ya su color, 
ella, orgullosa, ríe contenta:
 un hombre se mataba por su ciego amor. 

Fuera soplaba muy suave el viento 
y ella fue presa de aturdimiento
 cuando lo mira morir contento:

morir contento y enamorado 
sin que le deje ningún regalo,
 ni su calor ni su dulce pena, 
sólo la sangre fría de sus secas venas.