martes, 28 de agosto de 2007

Como una música fantasmal (I)


Está en Cioran: De los libros de psiquiatría, sólo me interesa lo que dicen los enfermos; de los libros de crítica, las citas.

Un libro de psiquiatría, escalofriante: Magia y esquizofrenia, de Géza Róheim (1955). Un evangelio enfermo. Dejo pasar el tiempo, pero acabo volviendo a él, hojeándolo, y las palabras del paciente analizado por Róheim me conmueven donde Breton (y Médem...) no llegan. Ahí van.


La gente creía que deseaba hacerme el gracioso. Soy como una brújula sin marcas.

*

Cierta vez tuve una experiencia terrible. Era como una música fantasmal, como un buque que se aproxima —que está cada vez más cerca, pero que uno nunca llega a tocar.

*

En cierta oportunidad, andando por Rusia, tropecé con una muchacha que era como mi hermana. Deseo reunir todos mis sueños, pues de lo contrario todos los países se unirían contra mí. Algo muy similar ocurrió hace 300 años — la vez que volví a bordo del Titanic. Regresaba de Europa en un buque de vela, pero me habían quitado el buque. Con toda premura, me dejaron pasar de un país a otro, pues yo era igual a un refugiado. Había perdido a mis padres y los estaba buscando. Luego me presentaron al presidente, que fue muerto de un tiro, o tal vez era yo quien había sido matado de un tiro, o quizá yo era el presidente de los Estados Unidos.

*

Me han ofrecido el cargo de Ángel de la Muerte, pero no lo puedo aceptar, pues me falta práctica.





6 comentarios:

julie delpi dijo...

wow!

La Solateras dijo...

Segunda visita: tu blog me sobrepasa, es demasiado erudito para mi ignorancia. La esquizofrenia me estremece por su misterio y por la soledad que supone hablar en un idioma que es sólo de uno, vivir en un mundo incomprensible para los otros. De acuerdo con Cioran.
Es un tema que me da mucho miedo.

Al59 dijo...

La Solateras: lo de la erudición no es cosa que importe mucho. Aquí, como en todas partes, se habla de lo que interesa a los seres humanos: amor, belleza, locura, misterio. Como no podría ser de otro modo, eres siempre bienvenida.

javi dijo...

La enfermedad mental -en genérico, sé que hay muchas categorias- es algo terrible, espantoso. Es dificil hacerse una idea del sufrimiento que entraña si no se ha convivido con una persona que se va deslizando abajo, abajo por ella, siempre a peor. ¿Viste los reportajes que pasaron ayer por la noche en la 2? De una superficialidad que insulta. No habian entendido nada, lo que se dice nada del asunto que se traían entre manos, o al menos, no lo supieron comunicar. Las metáforas se quedan cortas, pero, trata de imaginar una sensación por la que hemos pasado todos: estar sometido a un examen en el que te lo juegas todo, todo lo que sabes, con dudas que saltan por todas partes y crecen a una velocidad inconcebible quemando todo a su alrededor, y que ese examen durase, segundo a segundo, sin perder ni uno, las 24 horas del día, los 7 dias de la semana, los 12 meses del año sin hora de finalización pero con la sensación de que va a ser ya mismo, algo tan inmediato que se va a llevar por delante hasta lo que tenias ya escrito. Esa tensión constante y brutal en su intensidad, la sensación de fracaso y culpa personal y a la vez de que, por decirlo así, el suelo desaparece bajo tus pies, en la que los instantes de lucidez son en realidad simples momentos de agotamiento durante la tarea sentida como realmente importante, como si dijesemos, instantes en los que se coge fuerzas para volver a la carga... eso es una pura agonía de exasperación, un sufrimiento del que es muy dificil como digo hacerse una idea.

Bueno, por lo demás, espero que haya pasado unas buenas vacaciones. Ya andamos por aquí de nuevo -¡prometo actualizar!-. Un saludo. :)

Al59 dijo...

Javi: lo trasmites con la fuerza debida. Me queda el escrúpulo de haber enfatizado más lo fascinante (para mí) del testimonio que lo doloroso de la experiencia. En cierto modo, el enfermo responde a eso en la primera cita: La gente creía que deseaba hacerme el gracioso. Soy como una brújula sin marcas.

javi dijo...

Descuída, que yo tampoco acierto a expresar lo doloroso que es, no es fácil.

Hablando de lo fascinante, leí por cierto Ubik este verano. Tiene rasgos de que al autor se le va la cabeza, pero es un relato que engancha, sin duda; tiene nervio y una inventiva, una capacidad de anticipación de cosas que ya están aquí o que podrían ser asombrosa. Me gustó mucho, aunque luego rememorando saltan bastantes incongruencias -en parte, lo leí en Internet, menos por su cabeza que porque en su metodo de trabajo seguía una regla que consistía en, para mantener el interés del lector, dar un giro a la trama cada 800 palabras o cosa así-.

Un saludo.