domingo, 9 de diciembre de 2007

Eclipse


Por el mar corren las fieras,
por el monte los delfines.

*

Cabe ya esperar todo, jurar un imposible,
¿qué puede sorprendernos cuando el padre del cielo
trocó por noche el día escondiendo la luz
del sol brillante? El miedo se derramó en los hombres,
y nada increíble puede haber desde entonces.
Ninguno de vosotros se maraville ahora
si las fieras se avienen a vivir cual delfines
y las olas ruidosas del mar son para ellas
más gratas que la tierra, y ellos al monte suben.

(Alceo, fr. 206 Adrados, tr. Rodríguez Tobal)