miércoles, 4 de noviembre de 2009

Rumba catuliana


No hay límite que el ingenio, fecundo en ardides, no burle. La rumba se puede cantar en griego (¿Katalavénis eliniká? Katalavéno polí calá), y Catulo hacerse rumbero. Testigo (y trickster) Rafael Herrera, que el mes pasado enviaba estos versos al blog Las diosas y las nubes. Con permiso del autor, aquí van de nuevo.

Ay cateto de Catulo
no seas desaborío,
y manda a tomar por culo
lo que ya tienes perdío,
no se, no seas desaborío, leré,
y manda a tomar por culo, leré,
lo que ya tienes perdío...

Te cantaba a ti otro gallo
cuando a tu gachí seguías,
la gachí que ningún payo
querrá como tú querías.

Qué juerga en aquellas fechas,
tú le pedías caprichos
y no se hacía la estrecha.
¡Ese gallo era otro bicho!

Si ya no le da la gana,
no la quieras tú tampoco,
no sigas a esa gitana,
que vas a volverte loco.

Ponte duro, dale caña.
¡Hasta nunca, chavalita!
Catulo ya no se engaña
y tus espinas se quita.

Ya no va a pedirte nada
y entonces, qué negra pena,
qué vida tan desgraciada
la que te espera, morena.

¿Quién va a pedirte amoríos
y arderá por ti en deseos?
¿A quién llamarás querío?
¿Con quién muerdos y morreos?

Ponte duro, dale caña...