domingo, 13 de noviembre de 2011

Coplas del 20-N

...y ahora que por fin manda el PP...
(Rafael Herrera)

En el verso que llaman mayor por su arte,
medieval según dicen, pero aún practicable,
te querría contar lo que pienso. Me abate
la inminente derrota de las huestes sociales,
que por más que a su nombre nunca hicieran bastante
honra, son lo que queda donde pueda agarrarse
en su ruta al abismo el sufrido votante
que no está muy seguro de que privatizándose
vayan a ir a mejor los que hoy, estatales,
mal que bien nos proveen de salud (hospitales),
enseñanza (colegios) y otros bienes atales.
Ayer conservadores, hoy ultraliberales,
las derechas voraces con sus vicios contables
provocaron la crisis que ahora dicen salvable
recortando derechos y añadiendo caudales
a los ya procelosos bancos irreprochables
y al agudo inversor que en andar por el cable
adquirió, virtuoso, un poder tan notable
como falto de rostro —que si cae por el aire
allá va del Estado nuestro erario a salvarle;
mas si medra, no hay cuenta que nos toque un adarme
de las mágicas sumas que convoca su arte.
Dicha la misa, fecho el desastre,
barren la mesa con garbo notable
y se agencian las migas cual gestores del hambre:
más con menos, nos dicen, fácil es de lograrse
con que vuelva el poder donde debe quedarse
y renuncie el obrero a buscar sindicales
garantías: ¿acaso trabajar no es bastante?
¿A qué andar exigiendo posiciones estables
si el mercado es mercurio, solo en sustos constante?
Eso dicen, expertos en ambiguas verdades
que ellos mismos las hacen y las venden a pares,
ora hundiendo el Estado, ora yendo a ganarle
democráticamente para despedazarle,
sus mejores porciones regalando de balde
al poder que financia su despliegue notable
de emisoras, periódicos y otros medios radiales
con que forman las masas que de vuelta han de auparles
a las altas poltronas, dizque presidenciales.
No es mi voto, por cierto, mercancía estimable
en negocio tan pingüe; más bien, sé que si sale
nulo, blanco o rosado, o si en doy en negarles
la alegría siquiera de emitirlo, les vale
todo igual: es tan cierta la victoria espantable
que Estadística y Dios les prometen, que saben
que han ganado y nos dictan por doquier jaque mate:
suya es Grecia y es suya la pantalla en que salen
dibujados los versos que quisieran borrarles.