sábado, 12 de septiembre de 2015

Amor en quiebra



A la orilla de lo que no ha llegado, 
diviso la ocasión que se despide, 
el íntimo espejismo que me impide 
soplar el horizonte ya apagado. 

Anclado en la ilusión de lo logrado, 
lo que alcancé a guardar de mí se mide 
contra el descuido torpe que decide 
darlo todo por visto y archivado. 

Habiendo sido muchos, sobre todo 
uno ha sido el que duerme, indiferente 
a la suerte del sueño en este mundo. 

Todo es nada, repito, y hallo el modo 
de ocultar mi dolor en la corriente 
que derrama en lo obvio lo profundo.

2 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Excelente soneto, Alejandro. Buen pulso desde el primer al último verso, con ese guiño a Hierro que es todo un tratado de filosofía.

Un abrazo.

Al59 dijo...

Gracias, Antonio. Parece que la edad trae sola esa quiet desperation de la que hablaban Pink Floyd. Se siente uno menos dado a incluir en el poema efectos o imágenes llamativos, a los que tan dado fue en el pasado —y creo que eso es bueno.