lunes, 14 de abril de 2008

No se pierde la fe


No se pierde la fe. Se va a otra parte
(no muy lejos) y allí teje de nuevo
su red fantasmagórica en que acaso
caigamos para alzarnos por resorte
o quedarnos ya quietos, donde pueda
clavarnos su aguijón definitivo.

Ingrávido negocio el de estar vivo,
dar vuelta a la manzana y a la rueda,
pendientes como agujas de algún norte
que es doble imprescindible del fracaso;
nacer por fin (soy cisne) de este huevo
para caer (hola, sartén) con arte.



domingo, 13 de abril de 2008

Sucre


Como el tiempo, las circunstancias se repiten:

Hay días buenos y malos
y están los días que llueve
y se nos rompe algo leve
que ya nadie va a arreglar.

En junio hará tres años desde que acepté las funciones de secretario de mi instituto. Sabía, en abstracto, a qué me enfrentaba —por saber, hasta sabía lo inútil que es hacerse idea de un alud antes de que te caiga encima. Han pasado ya las canalladas, traiciones, anónimos y abajo firmantes. Hay un informe oficial (con una ortografía y sintaxis que sonrojarían a un alumno de ESO) que echa por tierra la gestión de nuestro equipo. Básicamente, nos acusan de no habernos entendido con quien nunca quiso entenderse con nosotros. Estoy, luciferinamente, por deducir que el suspenso que nos pone Quien Puede demuestra que algo bueno habremos hecho. Gracias, pues. Enhorabuena (y un terroncino de azúcar) al caballo ganador.

viernes, 11 de abril de 2008

Agua sin sueño


Hay que renunciar, de una vez, a hacer ciencia, me dijo. Supongo que si hubiera estado a punto de lograr una vacuna (siquiera informática), o al menos un sólido teorema, mi fe no se habría resentido. Embarcado en tercera (eso que llaman las ciencias sociales), no le costó mucho invitarme al naufragio.

Vuelvo ahora a mi tesis doctoral, abandonada desde hace un lustro, y la encuentro tan superflua como antes, pero amena y bien dispuesta. Como suele suceder, los ratitos mejores son apartes, digresiones, notas al pie. Ésta, por ejemplo, a propósito de las lamias marinas:
La asociación del sexo femenino con el mar es moneda común: cf. por ejemplo el refrán «más ata» (o «más tira») «pelo de coño que maroma de barco» o el chiste misógino: «¿En qué se diferencian las mujeres de las focas? En que unas tienen bigotes y huelen a pescado, y las otras... viven en el mar». Almeja es metáfora vulgar para la vulva: cuando ésta está poco aseada, se dice que a la mujer «le canta la almeja». El diccionario de Seco sanciona el uso metafórico y cita al respecto a Juan Marsé: «Hace mucho tiempo, alguien descubrió el refugio y nos espió desde el vestuario. Seguramente una catequista, la almeja le cantaba a incienso, la tuve sentada en mis narices» (Seco, Andrés y Ramos 1999 s.v. almeja). En un mito wichí o mataco se dice que en tiempos remotos las mujeres «comían el pescado con la boca de arriba, pero antes lo mascaban con la boca de abajo» (Juárez 1998). La comparación de la vulva con los moluscos se asoma a la poesía literaria en una curiosa composición de Rubén Darío: «el peludo cangrejo tiene espinas de rosa / y los moluscos reminiscencias de mujeres» (Otros poemas. XI. «Filosofía»). Por magia simpática (otra forma de metáfora), pescados y moluscos tienen fama popular de afrodisíacos.



miércoles, 9 de abril de 2008

Plumas del cielo

Cortesía (mil gracias) de Verónica.

Tienen las aves
extraños rituales de cortejo.




martes, 8 de abril de 2008

Nunca te dije


La Red es un ejercicio de memoria. En vez de despertarnos, ir desprendiéndonos del sueño, emergen cada vez más detalles que habíamos olvidado, imágenes que no creímos volver a ver. Gracias a Juan Alberto Arteche y su Música sin fin, vuelvo a ese momento (dieciocho añitos tuvieron la culpa) en que tropecé por primera vez con Javier Bergia y su Nunca te dije. Había olvidado la coda caribeña, y en cambio la introducción más o menos casual (una historia tan triste que se da la vuelta) me ha perseguido todos estos años. Pienso que Bergia era todavía un músico pop, con ese guitarrista vertiginoso, como kingcrimsoniano, que duplica sin error los arreglos del disco (lástima que no se lance a un solo de veras en la parte final, que tanto lo pide). Hay algo desmañado y sin embargo industrioso en la manera de presentarse de Bergia, cierta estética de la catástrofe que me recuerda a Breton (el placer de hacerse servir, por ejemplo, una demolición al plátano). Para este mes de abril nos anuncia novedades del pasado: una antología. Voy pidiendo número.


domingo, 6 de abril de 2008

Hojas del árbol caídas


Tocamos el día 2 en mi instituto, con ocasión del Día del Centro. No fue un buen concierto, pero un árbol no es flor de un día, y hasta en los peores hay una astilla aprovechable. He editado el solo de flauta de Esto es un rescate, y me alegra saber que queda aquí, medicina de este día que debería haber sido festivo, pero.



sábado, 5 de abril de 2008

Cigüeña en Zamora


Quizá debería medir mis palabras. Dije, en aquel foro bullicioso, que los trolls pasaban y los asiduos permanecíamos; no pasó una semana y ya me iba. Luego indiqué que, al menos, tendría ahora tiempo para leer y reflexionar —y desde entonces me llueven toda clase de incordios y urgentes encargos, esos que Berry llamaba asuntos homínidos.

Respondo, al menos, a Anne Hélene (¡encantado!), que andaba buscando un poema de Iris Murdoch, traducido por García Calvo en el libro de éste Uno o dos en 23 sitios y más. Los libros del maestro se pueden encargar directamente en la editorial familiar, Lucina, donde le atienden y sirven a uno con amabilidad y diligencia asombrosas. El teléfono (y fax) es el 980 530910

La versión del poema de Murdoch dice así:

JOHN VE UNA CIGÜEÑA EN ZAMORA

Al salir entre tranquila gente de la misa,
vio una cigüeña repentina
de su nido volar sobre una casa
—el cielo tan azul, tan blanca el ave—,
suceso acostumbrado para aquellas gentes:
él, de pura sorpresa, se quitó el sombrero,
se paró allí y abrió de par en par los brazos,
dejando que la gente le pasara
por uno y otro lado,
atento a nada más que a un vuelo de cigüeña.

Ahora (en el museo),
sobre una tapicería negra
ese gesto de gozo
tan absolutamente tú.


*


Añado otra cigüeña popular: Eliseo Parra, impresionante.



martes, 1 de abril de 2008

Eternidades


La eterna vigilia da mucho de sí. Historias, por ejemplo. En la mitología griega se cuenta que Lamia, una princesa africana, tuvo amores con Zeus. La insufrible Hera hizo que perdiera a todos sus hijos y que viviera desde entonces insomne, penando por ellos. En El Señor de los Anillos, de Tolkien, el malvado Sauron es «el ojo sin párpado», que nunca cesa de observar el mundo, tramando su ruina. En Funes el memorioso, de Borges, «una larga metáfora del insomnio», el protagonista, tras un accidente que lo deja tullido, vive recluido en la oscuridad, incapaz de olvidar lo que percibe o piensa.

En una ocasión, al final de una fiesta, viví de forma inolvidable esta idea fija, desplazada en mortal tan efímero. Todos se habían ido a dormir, pero yo era incapaz no ya de conciliar, sino de concebir el sueño. En la tenebrosa lucidez del momento, me identificaba con el Judío Errante o algún otro inmortal desdichado (todos máscaras mías). Cualquiera de los objetos de la cocina me parecía un artefacto milenario, prehistórico —como si hubiera levantado un velo, más allá de las formas novedosas intuía la vejez inhumana, abominable, de las materias. El cuerpo, que poco antes volaba como una cometa, me parecía ahora un grumo de pasta o de plomo.

Una aspirina (divino placebo) me sacó de aquella locura, pero el recuerdo exigía un ex-voto. Va por ustedes.


THE DARK SIDE OF THE MOON

And all that is now
but the sun is eclipsed by the moon

Apenas hago pie. La certidumbre,
feliz ave de presa, me abandona:
calado hasta la mínima neurona,
el péndulo que sube hasta la cumbre

me lleva ya de vuelta hasta la lumbre
donde la luz astral se desmorona.
Un ángel me retira la corona.
De pronto siento sed, y la costumbre

del mundo me parece deseable.
Anhelo reposar en lo mundano,
salir sin un traspiés del Otro Lado

...y empieza la vigilia interminable,
la carne basta y sólida, lo humano:
la noche sin ensueño del soldado.

(Devocionario pop)


lunes, 31 de marzo de 2008

Orden


Orden y mando
y el alma siempre llega
de contrabando.

*

ORDEN

mentiras principales, 11.

La palabra, que en latín sonaba sobre todo al ´ir en fila´, como los ordinales de la serie, y se tocaba con la idea de ´principio´, se ha dividido en dos en nuestra lengua, por el Género, pero más vale que no olvidemos la relación entre ´el orden´ y ´la orden´.

El afán por ordenar el mundo recorre la Historia entera, desde las primeras leyes escritas, pasando por las filas y cuadros de las legiones, hasta el encierro del mundo en una red de ordenadores; y es nuestro error y engaño primordial: creer (1º) que se puede, esto es, que podemos, ordenarlo, del todo (si no es del todo, los fallos aumentan el desorden incalculablemente), y por orden superior, por principio (pero, sin fin, no sabría el principio hacia dónde tirar la línea: el fin es lo primero), y creer (2º) que está de por sí desordenado: un desorden que será con respecto al orden que, con nuestros generales y geómetras a su servicio, le imponemos; porque del desorden o caos que sin nuestra ordenación habría ¿cómo vamos a saber nada, si estamos metidos dentro del orden de la Historia y de sus Leyes?

Tienden los corazones o sentido común a sentir que lo que hay por bajo de nuestra ordenación militar y administrativa es un orden de veras rico, flexible, inmenso, desconocido, que nuestras órdenes machacan y estropean costantemente; sin caer tampoco en creer que ese orden sea el de los números de Dios o de sus hombres.

Si acaso, lector, te estrañas de que algunos hombrecillos de los que Policía o Medios titulan de ácratas o anarcos seamos de los más vencidos de amor por el orden, en cosas, vidas, palabras, canciones, razonamientos, deja de estrañarte tanto: el solo desorden, confusión y caos que conocemos es el producido por la administración, leyes, programas, y fe en el fin de todo, embrollos de tráfico, ahogo de vidas en reglamentos y ordenadores…: de lo otro, no sabemos nada: por eso nos enamora.

AGUSTÍN GARCÍA CALVO

domingo, 30 de marzo de 2008

Ausencia


Casa tomada (nada que no arregle un buen antigripal). Gracias a Bose, Montano, Crítico Constante, schelling y Mercutio.

*

Hoy, una joya casi secreta de Javier Bergia. Ausencia se publicó en 1985 como cara B de Vivir sin ti, single de su primer disco.



viernes, 28 de marzo de 2008

jueves, 27 de marzo de 2008

Andamos Amor y yo


Andamos Amor y yo
cada uno en una esquina:
él desvía la mirada,
yo le miro con inquina.
Él silencio y yo siluro,
él veneno y yo quinina;
yo oro brusco, él plata fina,
yo sin fe y él sin un duro...
Vengo a ser en este apuro
cara en obras de su cruz:
se dibuja en mi testuz
la marca de su constancia.
Amor, que naciste en Francia,
¡vete a Provenza de nuevo!
¡Torne rosa la fragancia!
Vuelva la gallina al huevo...

miércoles, 19 de marzo de 2008

Eurovisión

Confiaba en desengañarme (digo desengancharme) un poco, pero aquí en Sagrata, Italia, la hospitalidad de Giulia es tan buena que hasta hay conexión a la dínamo celeste (como la llamaba, sin saber aún de qué hablaba, Allen Ginsberg).

Está de actualidad el festival de Eurovisión, con sus cantantes previsiblemente imprevisibles. Bien: para representante sorprendente, Franco Battiato, que acudió en 1984 a la cita con esta maravilla. No ganó, claro.


sábado, 15 de marzo de 2008

Quédense el hervor


Campos de Fresa se cierra por una semana y un día
(y volverá, Dios mediante, // el 25 o así)).

Les dejo con una delicia. Félix de Azúa recomendaba hace tiempo en su blog este libro: Esto no es música. Introducción al malestar en la cultura de masas, de José Luis Pardo, una inspirada ensalada que parte de la portada del Sargeant Pepper's y la secuencia de canciones de Abbey Road y alcanza en su recorrido al asesino de la emperatriz Sissí, Hegel, Marx, Chaplin y Aristóteles. Rara vez viose totum revolutum tan inspirado. Espigo un pasaje:

Hay historia porque los hombres salen de casa, fundamentalmente para ir a la guerra, aunque luego a eso se le llame también ir a la escuela, ir al trabajo, etc. El niño que consiguiese no abandonar su hogar —cosa que yo, lamentablemente, no conseguí— no haría historia alguna, pero sería feliz. Su felicidad le parecería a todo el mundo —y los freudianos no serían más que una vocecilla en ese inmenso coro— injusta, irresponsable, inmadura, insolente, etc. Pero como ninguna de las voces de ese inmenso coro está en condiciones de aportar siquiera la menor prueba a favor de que el niño tenga que salir de casa para hacer historia o aun el menor argumento que ligeramente pueda sugerir que es preferible hacer historia que no hacerla, todas esas voces pueden irse al cuerno y dejar al niño en paz.(p. 213)

(Amén. Cf. Chicho Sánchez Ferlosio, Hoy no me levanto yo.)


martes, 11 de marzo de 2008

La sierpe a Adán y Eva


Sierpe sincera

—Soy Su curiosidad,
parte de sí que ahora rechaza
(lo mismo que a vosotros)
de las lindes del jardín.
Su mano vacilante
dibuja los caminos
:
somos Sus ojos, huérfanos
en medio del sinfín.


domingo, 9 de marzo de 2008

Fiesta de los maniquíes


Hoy tocan a rebato: es día de elecciones en España, enturbiadas por el último atentado de ETA. Dos deseos: que gane el menos malo, y que el (pésimo) teatro de los políticos nos abochorne lo menos posible.

(Teatro del bueno: 1984. Golpes Bajos. Fiesta de los maniquíes.)


sábado, 8 de marzo de 2008

Juan Sebastián


Cuando Bach asoma la cabeza en un tema pop (o jazzy) casi siempre es para bien. Si hubiera que destacar dos momentos señeros, no cabe duda: A Whiter Shade of Pale, de Procol Harum y la versión jethrotullense de Bourée.

Los unos logran un tema totalmente bachiano que, sin embargo, apenas cita un par de giros del maestro: influencia esencial, alquimiada. Los otros llevan a su terreno un tema escrito por J.S.(la Bourée, danza barroca, de la Suite en Mi menor), sin forzar su delicadeza.

La versión original de Bourée (incluida en Stand Up, 1969) es insuperable, con ese bajo en estado de gracia, así que ahí va —pero se agradece que hasta hoy mismo Anderson y compañía hayan seguido dándole vueltas al juego, algunas tan gratas como la variación que sigue.






viernes, 7 de marzo de 2008

Inminencia


Padecí en su día, por noble contagio, la fiebre de la décima, esa notable arquitectura doméstica que moviliza aún a ciertos repentizadores. Aunque no llegué a alcanzar la velocidad (ni el repertorio de clichés) de los que improvisan, hubo días de diez décimas, vertiginosos. Pocas se salvan, claro. Hoy-mañana, día de cumpleaños, me siento cerca de ésta (que tiene que ver con la parálisis consciente del sueño, de la que querría hablar alguna vez con calma; una dulce amiga, católica ferviente, me la trajo a la mente estos días. Desperté, me dijo con naturalidad, y sentí un espíritu maligno que me agobiaba. Me puse a rezar y recuperé la calma).

¿Ha notado usted un hueco
en su retórica al uso?
¿Se ha despertado confuso,
persiguiendo un ruido seco
que palpita como el eco
bajo la piel de la almohada?
El corazón de la nada
ha comenzado a latir.
Partió quien ha de venir...
Incertidumbre sagrada.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Dulzura distante

También la noche de ayer en Clamores, a pesar del sonido horrible que se nos vino encima, se salvó como pudo (hacéis una cosa dulce, dijo ella, que no se parece a nada) —pero el lujo mayor estuvo en los dos días anteriores, de frenético ensayo. Fue un verdadero regalo conocer a Enrique, gran músico y gran tipo, uruguayo a muerte, que salió con nosotros a tocar como quien te acompaña, sonriente, en una caída libre. Mientras paseábamos por la feria medieval de mi pueblo, hablamos de Eduardo Mateo, de Kano y los Bulldogs y otra tanta buena música de allá que aquí no le suena a nadie. Le hablé de Verónica, aquella memoriera uruguaya que aparece y desaparece de mi correo trayéndome siempre arte y zozobra. Desde que me descubrió ciertas canciones (Tu tristeza, Hoy te vi...), tengo una confianza imbatible en que hay muchos tesoros musicales por descubrir, sobre todo de países como Uruguay, que están como difuminados en el mercado global, y sin embargo rebosan talento.

Esta canción de Fernando Cabrera, interpretada con Ana Prada, resume bien el sortilegio. Que por mí vayan todos, los mismos que las aman, a las cosas...