lunes, 5 de marzo de 2007

Presencias (I)


Era más de media noche,
antiguas historias cuentan,
cuando en sueño y en silencio
lóbrego envuelta la tierra,
los vivos muertos parecen,
los muertos la tumba dejan.

(Espronceda, El estudiante de Salamanca)

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En aquel balcón hay luz:
¿si se estarán acostando?
¿O será mi corazón
que anda por allí penando?

(El Folk-Lore frexnense y béticoextremeño, Badajoz-Sevilla, 1987, p. 131)

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Morfeo: «el que reproduce las formas», en referencia a las apariciones que pueblan los ensueños (Ovidio, Metamorfosis 11, 635). Cf. el adjetivo morfótria, «la que metamorfosea» (Eurípides, Troyanas, 437).

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Pesadilla catalana

La Pesanta, perrazo negro, grueso y pesado cual plomo, intensamente peludo, con una terrible pata de hierro, con la que zurra a cuantos halla a su paso de noche por la calle. Pasa por el ojo de las cerraduras, por debajo de las puertas y, si le precisa, se filtra por las paredes. Se complace poniéndose encima del pecho durante el sueño y oprime la respiración, provocando pesadillas y sueños muy agitados y desesperados
(Joan Amades, «Los ogros infantiles», Revista de Dialectología y Tradiciones Populares 13, 1957, p. 262).

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Pesadilla (neo)griega

La Mora es una Lamna rica y muy poderosa. Pasea sólo de noche y cada vez que se encuentra en su camino a hombres que duermen se sienta en su pecho y los aplasta. Y es tan pesada que aquél al que aplasta muge como un buey. Sin embargo, si el hombre no está sumido en el sueño y la ve y le arrebata su fez, entonces, cualquier cosa que le pida, riqueza y pelo, se lo dará, con tal de que le devuelva el fez. (Politis, Tradiciones neohelénicas, nº 899)

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El psicoanalista Ernst Jones es autor de una célebre monografía sobre este tipo de figuras: La pesadilla (On the nightmare, publicado por primera vez como libro en 1931). Para Jones los contenidos de la pesadilla son explícita- o implícitamente sexuales: se trata de un caso en que la censura ejercida por el superyo es insuficiente para desactivar la angustia que produce en el sujeto la emersión de contenidos reprimidos. Modernamente, el folklorista David J. Hufford ha reexaminado la cuestión desde una perspectiva científica, procediendo a deslindar los sueños de contenido angustioso, que provocan o no que el sujeto despierte (a los que podría aplicarse propiamente la explicación de Jones), de la parálisis consciente que se produce cuando el sujeto despierta sin tono muscular, con la sensación ominosa de una presencia que lo observa.

Esta última experiencia, relativamente común, es la que ha dado origen a creencias populares sobre démones que oprimen el pecho de los durmientes. En su estudio The Terror That Comes in the Night. An Experience-Centered Study of Supernatural Assault Traditions (1982), Hufford examina detenidamente un corpus de testimonios sobre «la Vieja Bruja» (The Old Hag), una figura de este tipo del folklore de Newfoundland, Canadá.

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[Después de despertarse, quienes han tenido pesadillas] se engañan sobre manera a sí mismos y se agotan y perturban, yendo a parar a individuos charlatanes y brujos, que dicen: «Pero si te asusta una visión durante el sueño y recibiste el cortejo de Hécate Nocturna, llama a la vieja bruja y sumérgete a ti mismo en el mar». (Plutarco)