viernes, 2 de marzo de 2007

La novia del sueño


Canciones de tradición oral,
recogidas en Navalmoral de la Mata o su entorno.



Eres la novia del sueño,
hermosa paloma mía,
que cuando voy a rondarte
siempre te encuentro dormida.

*

Y anoche soñaba que me casaba
con una joven angelical:
si ustedes quieren saber mi sueño,
poné atención que le voy a explicar.
La iglesia estaba llena de flores,
los candelabros lucían su luz
y a todas partes que yo miraba
veía cortinas de raso azul.
¡Qué desconsuelo y qué desengaño
y fue en la hora que desperté!:
y eran los hierros fríos del catre
y yo creía que eran los brazos de mi mujer.

*

Contraste entre realidad y deseo, sueño y vigilia. Curiosa mezcla, por otra parte, de sensualidad y bendición religiosa (esa joven angelical dispuesta a darle el sí en una iglesia llena de flores, candelabros y cortinas celestes). La huella de la poesía tradicional resulta visible en el uso anómalo del imperfecto soñaba y en la fórmula de apelación al público (si ustedes quieren saber mi sueño, / poné atención que le voy a explicar). La hora del despertar súbito convierte, como si dijéramos, el carruaje encantado en calabaza y los cocheros en ratones: los elementos reales que rodean al soñador (los hierros fríos del catre) se habían transfigurado momentáneamente en los brazos de la mujer amada, pero ésta se desvanece y transforma en el momento del abrazo.

2 comentarios:

Sr. Verle dijo...

Al: no crea, que no tengo nada que ver directamente con teatro ni compañía alguna, pero esto es un pañuelo. El personaje de Clarín, el vinculado, me había comentado algo y sólo hacía falta atar algunos cabos.
De la obra también, el paradigma de la torre, como espacio y su significado.
Más pañuelo, y siguiendo en su entorno moralo, como me imaginaba, me han confirmado lo buen profesor que es Ud. Le felicito.

Al59 dijo...

Mil gracias, sr. Verle. Tengo bastante dividida a la parroquia, así que habrá dado con alguien amable. (Por cierto que es curioso que andando a vueltas con el sueño venga a visitarnos La vida es idem. La torre, por lo que tengo visto en tradiciones populares, no es, como pudiera pensarse, signo fálico, sino femenino: una suerte de útero artificial donde se mantiene encerrados a los no-natos al mundo. El viento, galán de torres, escribe Lorca.)