sábado, 19 de diciembre de 2009

Trasfondo


Blanco y negro: sigue abierta la convocatoria.

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Leo que Machado proponía recoger fuera del poema, pero al cabo en algún sitio, la metafísica que sirve de fondo al texto poético, y que alguna relación tiene con éste. Uno se educó con la creencia contraria, que no deja de ser razonable: lo que el poema no dice, es inútil que el poeta o algún otro comentarista lo añada en nota o al margen. Es un placer saltarme por una vez este dogma para darme un gusto múltiple: mostrar al lector tonto o malintencionado (lo uno es lo otro) lo que no supo ver y explorar la conexión con un par de pensadores privilegiados: el anarquista Proudhon y (¡ops!) nuestro presidente, Rodríguez Zapatero.

Los versos que tengo en mente abren un poema que envié recientemente a los cuervos:

Con el lenguaje idéntico del llanto
pedimos lo que no nos pertenece.
Todo el silencio es nuestro o viceversa.
Lo eterno no es rival de lo que empieza.

Por la posición en el poema y por el contenido mismo (el llanto, lo que empieza) es claro que estamos en territorio primario, infantil. Nacemos llorando, pidiendo lo que (ya) no tenemos, y protestando por ello. Nunca dejaremos de hacerlo, aunque el instrumento se vuelva más sofisticado, pasando del llanto al lenguaje articulado, sin mudar el propósito (lenguaje, pues, idéntico en función al llanto; pero también, por inarticulado, llanto idéntico a sí mismo: un lenguaje primario que reitera su única palabra y mensaje).

Nacemos sin nada: todo lo que nos llegue será primero cesión, regalo; luego, apropiación mediante la violencia o el trabajo. Pero así nacieron todos. Nada es de nadie, hasta que alguien se lo apropia: no miente Proudhon (y no tiene nada de ingenuo) cuando escribe que la propiedad es un robo. 'A partir de ahora, esto es mío. ¿Alguien tiene algún problema?'. Sólo secundariamente llegaremos a confundir lo que somos (lo que es, impersonalmente, nosotros) con lo que tenemos (diciendo 'mi mano' con la misma música que 'mi finca'), o aun aquello que nos posee (mis gustos, mis ideas, mis dueños, mis enfermedades).

La tierra, en fin, antes de ser de quien la trabaja o la rodea con una valla electrificada, no es de nadie; y, en algún sentido, nunca llega a serlo, más allá de la ficción legal. 'De nadie' significa que ni siquiera es del viento; pero se entiende, más allá de la torpeza, el propósito de la metáfora que tanto le han reprochado a nuestro presidente en la última cumbre anticlimática. (Quien, por cierto, es evidente que hablaba de la Tierra, del planeta. Todos los comentarios que he leído lo pasan por alto. Hasta ese punto llega la manipulación sistemática.)

La posesión, por otra parte, no es la única manera de pensar nuestra relación con las cosas. La palabra es en origen ruego apelativo o vocativo (mamá, teta) pero también, al mismo tiempo o poco después, identificación de lo que hay con lo que guardamos como idea en la cabeza —y convocatoria mágica, en fantasma, de lo que no hay mediante su huella o recuerdo (hágase la luz; sea x). Así no las palabras, sino las imágenes que evocan, devienen sucedáneos de las cosas, pero también destilación y enriquecimiento de las mismas, que permite el nacimiento de lo que nunca vimos (la fuente que nadie ha labrado: Ripple; el sol de medianoche): ficción, pero también arquetipo (eso que Jung llama 'lo más verdadero que lo verdadero').

Así el silencio, lo no dicho, es espacio sin límite a nuestra disposición, todo nuestro, donde podemos hallar o inventar (etimológicamente, y acaso no sólo, lo mismo). Pero qué es sino invención nuestra identidad: no es menos cierto que 'nosotros', como un fantasma más del mundo del que se habla (no en cuanto praxis: el que habla), surge en el silencio y a él vuelve.

A ese ir y venir de no tener nada a participar y adquirir, para luego perderlo (y perdernos) en el desengaño o el deterioro, sufrir en definitiva, lo llamamos vida. Pero lo que haya en todo ese circo de puro o permanente, en ninguna parte está más vivo que el inicio, abierto a todas las posibilidades. Cualquier hombre o mujer de éxito, asentado, que no haya enloquecido del todo cambiaría sus medallas o posesiones por volver a los quince años, si no a los siete. No digamos nada si el balance de lo vivido es más bien lúgubre. Poner el marcador a cero, hacer tábula rasa muriendo o borrando lo vivido, lo escrito: no es extraño que lo uno y lo otro se crucen tan a menudo en la fantasía del suicida o el melancólico.

No nos es dado entrar en lo eterno, salvo tornándonos muerte o dejando que lo intemporal se (des)diga encarnando en lo accidental, transparentándose en ello. Empezar a comer cuando se tiene hambre es más satisfactorio que imaginar el cuerno de la abundancia; y si éste se hiciera 'real', sólo pasaría por tal cuando le echáramos el diente. Lo eterno, en fin, sustenta lo que hay como la forma el objeto, pero es inútil pretender trascender el accidente buscando lo invariable, inaccesible en cuanto tal. En ningún sentido es lo eterno rival de lo que empieza.




7 comentarios:

Aaoiue dijo...

Querido Al: Servidora que no es malintencionada, pero que a veces es malpensada y que desde luego no es una pensadora, cree que la frase de Proudhon era razonablemente "suya" o de su propiedad intelectual (tal y como ahora con SGAE y todo la contextualizaríamos). Y sin embargo la frase de tu presidente, el otro pensador, servidora diría que no es suya, que proviene de su gabinete de comunicación o de algún genio de la horda de 600 sabios que tiene o tenía en nómina. Más aún, la frase podría muy bien estar tomada de lo que dijo el Gran Jefe duwamish Seattle el año 1855 a Pierce, el presidente de los Estados Unidos, el cual les quería "comprar" sus tierras. Seattle por supuesto no hablaba de viento sino de aire.

Me pregunto qué pensará el sector agrario -ese que ya no tiene ni ministerio- de las palabras del pensador Rodríguez más que esperar que se las lleve el... viento. Me temo, Al, que ZP persigue frases como "I have a dream" pero sólo consigue llegar a frases como la atribuída a Marie Antoinette: "S'ils n'ont pas de pain, qu'ils mangent de la brioche" o la de la Pompadour ("Au reste, après nous, le déluge").

Abusando de tu amabilidad te propongo como reflexión un dibujito que hizo Summers sobre lo que serían hoy las andanzas de DQ y Sancho: http://www.thewayfarer.info/imagenes/chumychumez1.gif

Ya puesta añado que en mi opinión la poesía es superior a la metafísica y la precede, y que muy malo tiene que ser un poema cuando precisa de anexos. Precisamente ahora estoy trabajando sobre el hoax de Poe titulado "The Philosophy of the composition". Creo como Fernando Savater que es un hoax, un hoax a través del cual se declara con mucha exactitud qué es un poema como lo es "El cuervo" o "Nevermore".

Saludos y te deseo unas felicísimas vacaciones solsticiales o Navidades, como prefieras. Todo lo que tenemos no sé si será robado, pero es por lo menos prestado.

El Crítico Constante dijo...

Con la superación del oro como respaldo del dinero, la gente tiene papel, anotaciones en un ordenador. Nada. Antes se podía afirmar que primero se obtenía el poder político, después el dinero y, por último, la propiedad de la tierra, que consagraba a su poseedor.
Ahora mismo sólo los judíos se ocupan del oro, los diamantes y las obras de arte. Lo último es un añadido desde los Stein para acá pero del resto se vienen ocupando hace tiempo. Son muy listos.

Al59 dijo...

Gracias, Marta. Por lo menos prestado, sí. Respecto a la Tierra y el viento, había un tanto de broma y de veras en mi intento, doble él: rescatar la idea de su portavoz (como bien señalas, tiene una larga tradición detrás) y protestar un poco por esa distorsión mecánica que consiste en entender de la peor forma posible lo que dice el enemigo, o no entenderlo en absoluto. No es ninguna sandez recordar que la Tierra no es nuestra.

En cuanto a los poemas, no creo que exijan glosa; pero tampoco creo (convirtiendo la autonomía en tabú supersticioso) que ésta los desdore ni agote. Por las que Bousoño y Dámaso Alonso hicieron de Aleixandre y Góngora yo les guardo agradecimiento eterno. Tras las explicaciones, se aprecia mejor que la ventaja del poema es su capacidad de síntesis: no sólo permite decir escuetamente lo que de otro modo toma un largo esfuerzo, sino que es capaz de decir varias cosas de forma simultánea, y aun de rozar lo indecible. A ninguna de esas conclusiones podríamos llegar sin haber ensayado, siquiera ocasionalmente, la paráfrasis.

Al59 dijo...

Crítico: no sé por qué los sionistas le tienen ojeriza. Es usted todo un fan del ingenio judío.

Juan Poz dijo...

Sandez no sé, AI, pero sí una ingenuidad zapateriana de lezna y clavo: hay mucho fisiócrata suelto..., y terratenientes para dar y tomar.

Al59 dijo...

En el discurso de Zapatero (en el que ponen en sus labios, si lo prefieren) hay un fuerte componente socrático y cristiano: confianza en que nadie hace el mal a sabiendas y es mejor sufrir injusticia que ejercerla. Como a casi todo el mundo, a mí también me parece que este discurso es una fachada de los verdaderos actos e intenciones de su gobierno y partido; pero me molesta que por atacar éstos se denigre aquéllos. No se sigue, vaya. Es aquello de tirar el niño con el agua del baño.

Josepepe dijo...

El poema es una oración laica, decía Llamazares Julio. Me lo recordó su poema, su título.