martes, 31 de mayo de 2016

Mano a mano (III)


Hay que echar una mano en todo empeño 
como se echan monedas en el pozo 
que empapa con su sombra los deseos. 
Un empeño (que no un triste proyecto) 
nunca sabe qué quiere, ni qué dan 
de sí sus aguas súbitas, sin rédito.