martes, 31 de marzo de 2009

Soneto que cayó rodando hasta un rincón



Ah, si acaso, tal vez, si todavía...,

si mañana, quizás, o sin embargo...,
posiblemente sí, me quede largo
el traje del reptil de la agonía.

Ah, si siempre, si nunca, si de día,
si en un instante nulo, si el amargo
frescor del horizonte bajo el cargo
de nacer de la luz me desafía...

Por más inverosímil que pudiese
parecerme después, después de esa
y otras muchas mañanas sin mañana,

al final, me estalló, sin que la oyese,
una risa espaciosa, una sorpresa,
y un ojo siempre azul en la ventana...

(Antonio Hernández Marín, Variaciones del espacio)


1 comentario:

Talín dijo...

Magnífico. Y no lo conocía. ¡De cuántas cosas es uno ignorante!