martes, 18 de enero de 2011

Del amor de las cometas


Hay canciones de Ciento Volando (y no son pocas, ni las peores) que dejamos de tocar al poco de haberlas arreglado, y que no llegamos a grabar nunca. Entre ellas contaba yo ésta de Dani, que ahora sin embargo reaparece en estupenda grabación casera, solas su voz y la guitarra española. La letra, que ha crecido en sorna con los años (atrapado en un recuerdo / más productivo que yo), se publicó en el primer número del fanzine de poesía La Rosa por Defecto, del año 95, así que la composición debe ser un poco anterior (aunque no mucho, si la memoria no me engaña). Así va:



Del amor de las cometas
no nos queda ni el dolor
y están tristes las colinas
de Ciudad.
De los que veníamos siempre
solamente quedo yo,
solamente.

Y sentado en el bordillo
de mi próxima canción
me avecino por la angustia
de no estar
atrapado en un recuerdo
más productivo que yo.
Un recuerdo que me salve
de las cosas que se olvidan;
de la soledad
palpable.

Que el amor que yo te tengo
no sé si lo tengo yo,
que en el sur uno se muere
sin pensar
y dos filas más alante
se sentó un posible amor
ignorante,
que no sabe que le aguardo
y soy capaz
de tomarle las medidas
para alguna otra canción
parecida.

Del amor que nos tuvimos
cada vez me duelo más,
cada vez que cambia el tiempo
por aquí.
Y frecuento los andenes
aunque sé que tiempo atrás
nunca vienes a salvarme
de las cosas que se olvidan,
de la soledad
palpable.

Del amor que se avecina
cuatro filas más allá,
de canción desconocida aún por hacer,
al que aguardo en la colina
sin saber si va llegar
o se pira con sus cosas
y los labios se me esconden,
quizás nunca vuelva a verlos
y no sé cuál es su nombre.