martes, 25 de enero de 2011

Hojas del Facebook caídas


...juguete de blogger son. Facebook es un torbellino: pura fugacidad. A lo mejor no es mala idea ir trayendo aquí algunos de los apuntes que surgen al calor del momento. Ustedes dirán si la fórmula funciona.

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La distancia entre lo que yo entiendo por poesía y lo que me traen algunos alumnos para que les dé mi opinión es tal que no sé qué decirles. Termino diciendo tonterías, probablemente. Hoy les he sugerido que si no van a darle al verso un ritmo reconocible, prescindan también de la rima. No hay cosa más horrible que una prosa rimada.

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No diré que me consta que no las hay, pero al menos no me consta que haya reglas válidas para el acierto artístico. Justo al revés: uno va constatando que hay procedimientos que, a pesar de ser comunes, o por eso mismo, (casi) nunca funcionan. Huyendo de ellos, cualquier hallazgo es posible (que no probable).

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Ahora que volvemos a tocar El príncipe de Beukelaer, he vuelto también a comer sus galletas. Leo por ahí que, a su vez, Lu ha vuelto a la fórmula original. Es el signo de los tiempos: el eterno retorno.

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Dicen aquí que 'la creatividad es la celebración de nuestra propia grandeza'. No le pondría pegos a lo de grandeza si no fuera la 'nuestra propia'. Es cierto que el arte produce la sensación de una conexión, aunque sea fugaz, con algo grande. La cuestión es que no es 'nuestro', en el sentido de que podamos contar con ello en todo momento y manejarlo a nuestro gusto. De ahí su gracia.

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Revista de blogs. Leo acá esta historia de Alejandro Sawa:

Vino el duende que era embajador de la Dicha. Yo estaba ocupado en cosas inútiles, pero que me placían momentáneamente...
–Ven luego –le dije.
Y mi vida, desde entonces, ha transcurrido aguardando desesperadamente al emisario, que no se ha vuelto a presentar jamás.

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Relámpagos sueltos. Intentar razonar con un español es tan inútil como tener tos y rascarse los cojones. (Marqués de Cubas Libres). Cuando uno dice que está 'saliendo' con X, en realidad quiere decir que está 'entrando' en ella (Funes).

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Mis muertos no han perdido el sentido del humor. Después de ver Déjame entrar soñé con dos de mis queridos amigos. Se presentaban a una fiesta en un local y me rogaban que les dejase pasar. Consciente de su situación, yo dudaba, pero al final les invitaba a entrar. Al instante siguiente, sin haber cruzado la puerta, los tenía a mi lado. La situación, un tanto tensa, la rompió uno de ellos diciendo: 'Bueno, pues ya nos ves. Aquí estamos, ¡hechos unas momias!'.