miércoles, 16 de julio de 2008

Dulce niña del pasado


No olvidaré a Claudia Lars. Ayer, día nefasto, envié a Ultraversal, foro de poesía, uno de los primeros sonetos que escribí, por el año 90, más o menos. A los pocos minutos, alguien me preguntó a quién quería engañar enviando como cosa mía un soneto de esta famosa poetisa salvadoreña. Lo peor es que había pruebas, y prestigiosas, del plagio: una antología de sonetos cobijada por el Instituto Cervantes. Aún estoy digiriendo cómo un poema de uno puede acabar adjudicado a una autora ya difunta y antologado en página tan respetable. Peor aún: la antología en cuestión recoge, en realidad, dos sonetos míos a nombre de Lars y otros cinco como 'anónimos' (no sé si habrá por ahí alguno más, asignado a Benedetti o a Núñez de Arce).

El caso es que de tan extraña manera la señora Lars y yo hemos trabado amistad. Ha merecido el susto. Leyendo sus versos, encuentro este soneto, que yo no sabría escribir, pero me maravilla. Va por ti, Claudia.

Miré a la dulce niña del pasado
con piel ansiosa y con el ojo puro,
dibujando su forma contra el muro
donde el amor la había equivocado.

Era yo misma... cuerpo ya olvidado,
gesto de ayer y corazón seguro;
simple inocencia en el afán oscuro
y secreto del canto inaugurado.

Estaba allí, casual y sensitiva,
dueña del dardo y la manzana viva
en trémula quietud y extraño aliento.

Toqué su falda de vergel y danza,
entré en el corazón de la esperanza,
y recogí el engaño del momento.

(Para más inri, en otro de mis sonetos, no antologado por el Cervantes, aparece el sintagma 'dulce niña'. Al final tendrán, borgianamente, razón...)

2 comentarios:

Aaoiue dijo...

Ahora sí:
Una vez escribí una frase idéntica a otra que leí dos meses después en Pla: "Les flonges mimoses de resplandor rutilant avui" (Las blandas mimoses de resplandor rutilante hoy). Puedes ver que la ucronía es extrema. Me lo tomé como una broma de las musas, que ellas también se repiten cuando nos dictan.
No conocía a Claudia Lars pero veo que se te parece, sí. Yo lo veo como una buena cosa.

Luisa Arellano dijo...

Si te digo que soy Luisa Arellano, es posible que ya ni te acuerdes de mí, si te aclaro que "larellano" y rebuscas en aquella época estupenda de Poesía.com, tendré más posibilidades de que me recuerdes ;)Por una de esas casualidades que se producen de vez en cuando, encontré a "Manolotel" y por aquel hilo, llegué hasta ti. ¡Menudo alegrón!

Me ha sorprendido la historia del plagio al revés que cuentas ocurrida en Ultraversal ¡qué cosas pasan! yo me muevo habitualmente por ese foro, pero ahora apenas voy y, claro, no me enteré de nada.

Seguiré viniendo de vez en cuando por aquí, si me lo permites.

Un abrazo muy grande.