sábado, 13 de febrero de 2010

Danza de Lo improbable


El otro día, que salió a relucir la música folk, estuve pensando que realmente no hay mucho folk en Ciento Volando, y el que pueda haber tiene que ver sobre todo con la flauta de Dani y las influencias que lo formaron (Gwendal y Milladoiro, por citar dos). Aunque a mí también me gustan esos grupos, mis referentes siempre han sido más pop, folk-rock en todo caso, o bien de otras yerbas: música medieval e impresionista, sobre todo. Pues bien, ha sido pensar eso y desdecirme de inmediato el subconsciente proponiendo esta pieza, que se lleva una de las melodías que hemos rescatado últimamente, Lo improbable, al terreno de la botella de anís y los bailes regionales. Claro que también puede leerse al revés: la botella de anís como invitada en la orquesta encantada. Y tan contenta.