jueves, 23 de marzo de 2006

En la fugaz derrota de la muerte


En el ansiado día, tan temido,
del misterioso amor de los esposos
seremos como dos niños medrosos
que en el bosque la noche ha sorprendido:

que en lo oscuro y lo grande y lo escondido,
sin ver por qué, se abrazan silenciosos,
ni osan soltar sus cuerpos temblorosos,
confuso en un asombro su latido.

Sentiremos la sombra que nos guarda,
y al ver la nada que a ambos nos aguarda,
tendrás por mí, tendré yo por ti pena;

y en común desconsuelo, de tal suerte
caeremos juntos a la ardiente arena
en la fugaz derrota de la muerte.




8 comentarios:

javi dijo...

Precioso.

¿Qué me puede recomendar de AGC? Leí Cartas de Jose Requejo (por un comentario suyo en Arcadialand, cuando me pasaba por abajo) y me gustó, la verdad que me gustó mucho.

(Aparte, le respondí a su comentario lobuno. Tarde. Creo que no llegó a leerlo...)

Un saludo.

Anónimo dijo...

Qué pena tener que poner pegas a un autor como éste, a un poeta como él y a un soneto de tal envergadura. Pero, en fin..., el soneto comienza magnífico y le puedes perdonar la rima interna del segundo verso. El segundo cuarteto comienza aún más alto. Ya es un problema haber llegado a tal altura en la mitad del soneto. El primer terceto me desengaña definitivamente; y me hace esperar un segundo terceto acorde. De entrada, la rima guarda/aguarda me parece un churro de mal gusto, tomemos la métrica como la tomemos. Todo es violable menos el buen gusto. El segundo verso de este terceto (al ver la nada que a ambos nos aguarda) da por supuesto el final, la nada, sin que se sepa por qué. Es lógico acabar muriendo; a cualquiera le ocurre. Pero esa premonición de la muerte que asalta a los verdaderos amantes ha de ser 'creada' en el poema, vivida por autor y lector; no dada por supuesta. Y, mucho menos, mencionada (y, menos aún, en la rima final). Sobra el término 'muerte'. Podría ser mencionado, nunca en la rima final, como metáfora de otra cosa (mil recursos). Pero no directamente nombrado porque la poesía no trata de conceptos ni de verdades. Este gran poeta que es Agustín García Calvo se mueve entre los dos mundos: es tan alocado pensando... Pero es tan racional escribiendo sonetos...
Lo siento
Saludos

Grifo

Anónimo dijo...

Perdón: he soltado una grosería intolerable: que la poesía no pueda tratar de esto o lo otro... No lo creo así. Fue generalización del momento. La poesía trata de lo que le dé la gana, incluido el Teorema de Pitágoras. Quien no puede tratar directamente, no ya con las ideas sino con absolutamente nada, es el poema, su maldita técnica, su capacidad de transformación del lenguaje. Un caso de poesía sobre ideas y conceptos es el de la poesía mitológica.
Saludos

Grifo

Al59 dijo...

Hmm... No lo veo así. No se trata de nombrar la muerte, como quien saca inoportunamente la Bicha por excelencia; se trata (a mi entender) de que la unión amorosa constituye una victoria (fugaz) sobre la Parca. No es la única lectura. También podría entenderse, en clave salvífica, que la derrota que la muerte nos inflige es pasajera, pues habrá un Más Allá: muerte, dónde tu agijón; o que la muerte de la que se trata es aquella petit mort a la que tan gustosamente nos entregamos siempre que es posible. En todo caso, es el sintagma entero 'la fugaz derrota de la muerte' es el que está en juego. Concedido que la poesía se hace con palabras y no con ideas -pero no hay que olvidar que las palabras con significado son eso: palabras. ¿O no?

Anónimo dijo...

Aclarado: el último verso admite esa lectura. La mía fue muy apresurada. Gracias, Al. El término 'fugaz' es el que me parece fundamental ahora: la derrota de los amantes sobre la muerte es fugaz; por ello, los adjetivos 'medrosos', 'temblorosos', etc... Y todos los signos de muerte dejados antes: sombra, nada, etc... Me parece bien construido. También es fundamental el adjetivo 'caliente' aplicado a la 'arena' (o campo de batalla) porque justifica esa energía con que los amantes van a derrotar a la muerte. Creo que el término 'derrota' tandría que estar un poco más justificado (sólo hay signos de lo contrario). No obstante, el pesimismo del término 'fugaz' se me acaba imponiendo. No está mal. Pero sobran las rimas internas, que no han sido buscadas sino escritas por despiste. Sé que soy excesivo en esto y que choco contra otros gustos más tolerantes que los míos. Disculpas y saludos.

Grifo

Al59 dijo...

Javi:

Recapitulando, compruebo que soy un fan fatal. Me gustan muchas obras de Agustín, tantas que no puedo menos que seleccionar una o dos por categoría.

De poemas, Valorio 42 veces, de la que procede el soneto, seguido de cerca por el Libro de conjuros. De teatro, Rey de una hora. Y de ensayo, Historia contra tradición. Tradición contra historia y La familia: la idea y los sentimientos.

Hay también algunos discos recomendables (si a uno le va la vena cantautoril) con canciones de Agustín. Los dos mejores, Canciones de amor y celda, de Amancio Prada y A contratiempo de Chicho Sánchez Ferlosio. Este último no se ha reeditado en CD, pero es fácil encontrarlo en la Mula mágica o similar.

Un abrazo

Al

Al59 dijo...

Totalmente de acuerdo en lo de guarda y aguarda. Las rimas internas del primer cuarteto quizá tengan perdón en unos versos tan poblados de ecos (...ado día ...ido, m.r.o..., ..oso se... sor... & cía.).

Es, por otra parte, un soneto de juventud (1944: ¡18 añazos!).

Y no se disculpe, amigo Grifo: tolerancia e intolerancia en estos casos tienen un sentido orgánico, desideologizado: ni se eligen ni tiene sentido que uno finja placer ante lo que le rechina (o melindre ante lo que le sublivella).

Bien sabe usted lo que nos educa. Haga como que no se lo hemos dicho, por favor, y (como ya le pidiera el Sr. Verle) siga con ello sin pudor ni clemencia.

javi dijo...

Pues muchas gracias. :)

Yo le he leído en ensayos y fragmentos sueltos, y citado aquí y allá, pero la verdad que para meterle mano directamente a sus libros, habiendo de por medio además ensayos de lingüistica ( que el tema tiene su interes, pero que a uno le falta la base como para entenderlo bien en la terminología de rigor), pues que me daba que no sabía por donde empezar.

Un saludo.

(Off-topic, el gran Perich: Las orejas del hombre continúan creciendo durante toda su vida. Ésta es una de las razones por las cuales es preferible no alcanzar la inmortalidad.)