miércoles, 19 de julio de 2006

Flaming


FLAMING

Un globo, dos globos,
tres globos.
La luna es un globo
que se me escapó
(Gloria Fuertes)

Serenidad: globo sonda,
Gloria Fuertes que voló.
La Fortuna es un reló
con cordaje de anaconda,
una inmensidad cachonda
como el sexo de un imán.
Llegan versos. ¿Dónde van
a doler mejor que en casa?
Llueve el sol. El tiempo pasa.
Micropuntos. Peter Pan.


*

Subjetivismo: reconozco que de los temas de The Piper at the Gates of Dawn, el primer disco de Pink Floyd, los que realmente me llegan son los que remueven memoria e infancia: Matilda Mother, Scarecrow, Chapter 24, Bike... Además de la composición en sí, los caracoleos del órgano de Wright, siempre melódico y travieso, son una verdadera psicodelicia: el teclista sinfónico que llegó a ser, virtuoso y atmosférico, parece otro artista, interesante pero mucho más mundano. Mientras permanece el órgano encantado (Julia Dream, Cymbaline) Pink Floyd sigue siendo la gran banda psicodélica inglesa.

No hay, parece, registro en vídeo de Barrett cantando Flaming, pero el tubo mágico nos ofrece lo más cercano posible: Gilmour adoptando (y adaptando) con entrega el personaje. De las dos versiones, la que sitúo en primer lugar parece la más próxima a The Piper, con la energía anfetamínica de un directo. La segunda, más reposada, hace menos justicia a la canción, aunque recupere el detalle simpático de la serpentina y nos muestre un Gilmour a la Jagger, inesperadamente bello y luciferino.

Letra y música son de Barrett en su momento más luminoso. Sin querer, es profético: hoy sí que viajamos por el teléfono, navegando por el pasado, y vemos sin ser vistos, tal pupila de Sauron detrás del Palantir. El subidón eterno pierde adeptos, pero cada vez que la mente escala subrepticiamente el cielo tiene la sensación de que allí todo sigue en orden. Desde las nubes, Syd Barrett nos sonríe, convertido en Tom Bombadil.





7 comentarios:

marquesdecubaslibres dijo...

Una hipótesis basada en mi experiencia farmacológica: si Barrett no hubiera probado el LSD no habría perdido la cabeza.Hubiera hecho entonces otro tipo de música, pero no ésta desde luego.Como alguien dijo: el precio de no tener enfremos mentales es perder a los genios.

Sr. Verle dijo...

Al: qué placer está siendo entrar en estos campos de hierba, aunque sea a rachas. Y ya he visto las 'malas' compañias que se van asomando estos días seducidos por sus aciertos. Un saludo a todos y a disfrutar.

Al59 dijo...

Marqués: en este tema, su palabra tiene un peso especial. Me siento obligado, sin embargo, a matizar: el consumo masivo de LSD no vuelve, por sí mismo, loca a una persona. Según Sidney Cohen, que investigó a fondo el tema antes de que fuera tabú, el efecto principal que tiene el aporte reiterado de la sustancia es que deja de hacer efecto. Si fuera de otro modo, Barrett no sería un caso excepcional, sino uno entre mil, lo cual no es cierto. David Gilmour, que siguió mejor que nadie la evolución de su amigo, es de la misma opinión: el problema de Barrett es previo y la experiencia psicodélica sacó a la luz lo que había. El diagnóstico más común de SB es algún tipo de esquizofrenia, pero estos días he leído que también pudo tratarse de una predisposición a la epilepsia (en cuyo caso la exposición rutinaria a los juegos de luces pudo ser un factor desencadenante). Lo que es seguro que sin psicodelia, en sentido amplio, no habría Pink Floyd.

Brazil dijo...

Al,
voy a rescatar de algún rincón oscuro y frío todos los libros que mi santa madre me compró de GF de niña, y los voy a poner cerca del corazón.

"Very easy but very powerful".

Brazil dijo...

La línea entre la cordura y la demencia suele ser muy sutil (no entre la bondad y maldad, desde luego), piensen en Salinger, nombrado en esta casa hace unos meses, sin ir más lejos. A veces, esa línea se define según el conjunto de ideas y valores que forman el sentido común de una época (no confundir con el kantiano), como creo recordar apuntó Foucault. Y esto me recuerda las palabras del primo del Marqués, que no pongo por verdaderas, pero sí dan que pensar: “quien guíe su vida por la moral establecida hoy en día ha convertido su corazón en una cueva de ladrones”.

¿Se han preguntado alguna vez dónde estará esa línea en medio del océano?

Al59 dijo...

Brazil: para mí es imposible no desearle a Barrett una vejez como la de Brian Wilson, capaz al fin de hacer frente a sus miedos y sacar adelante su proyecto más ambicioso. Salir con vida del bosque...

Al59 dijo...

Esta noche, postre: naranjas y manzanas.